La ex mandataria de Birmania, Aun San Suu Kyi, derrocada el año pasado, ha padecido el cese de su prisión domiciliaria y continuará su proceso en la cárcel, mismo sitio en dónde será juzgada en torno a los procesos judiciales que ciernen en su contra.

“Conforme a las leyes penales se la mantiene en régimen de aislamiento en la cárcel” se confirmó desde un comunicado divulgado de la junta militar en el poder del país del sudeste asiático, poniendo fin al arresto domiciliario de la ex líder.

Dicho arresto domiciliario acontecía en una locación no especificada en Naipyidó, dónde Suu Kyi contaba con la compañía de trabajadores domésticos, según difunden diferentes medios. Solo salía de dicho sitio para las audiencias judiciales.

La ex mandataria se enfrenta a 11 cargos de corrupción en un proceso dinamizado a partir del golpe de estado en su contra. DW difunde que cada uno de esas acusaciones cuenta con el peso de hasta 15 años de prisión cada una.

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