• Equipo Editorial
  • Boletín Semanal
  • Contacto
  • Cursos
  • Publicidad
  • Store
martes, octubre 13, 2026
  • Exclusivo
  • Opinión
  • Argentina
  • EM TV
  • Revistas
  • ZM
  • ET
  • EE
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Exclusivo
  • Opinión
  • Argentina
  • EM TV
  • Revistas
  • ZM
  • ET
  • EE
Sin resultados
Ver todos los resultados
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio Regiones América Latina

Haití, la crisis de un país que el mundo prefiere no mirar

Mateo Pietta Por Mateo Pietta
30/08/2025
en América Latina, Haití, Opinión
Tiempo de lectura:6 minutos de lectura
1
Ralph Tedy Erol / Reuters

Ralph Tedy Erol / Reuters

Compartilo en FacebookCompartilo en XCompartilo en Whatsapp
+ AGREGAR ESCENARIO MUNDIAL EN Google ¿Por qué añadirnos? Recibe lo último de Escenario Mundial en tu feed de Google. SUMATE AL CANAL DE WHATSAPP Únete a nuestro canal oficial de WhatsApp y recibe las noticias al instante.

Haití no atraviesa una simple crisis coyuntural, sino el colapso crónico de un país que lleva más de dos siglos luchando contra el olvido y el castigo. Conviene recordarlo: en 1804, los esclavos haitianos derrotaron al poderoso ejército napoleónico y fundaron la primera república negra independiente del mundo. Fue símbolo de resistencia frente al colonialismo. Ese gesto histórico tuvo un precio: el aislamiento internacional. Francia impuso en 1825 una “indemnización” por la independencia que hipotecó durante cien años a la economía más próspera del Caribe. Desde entonces, la isla osciló entre bloqueos externos y debilidad interna. El país que había nacido como ejemplo universal quedó atrapado en una paradoja: la emancipación se convirtió en condena.

En los papeles, Haití es una república semipresidencial con división de poderes. En la práctica, esas instituciones funcionan como piezas sueltas de un rompecabezas que nunca encaja. El Congreso se ha disuelto una y otra vez por falta de elecciones; los presidentes han gobernado por decreto; la justicia nunca consolidó su independencia. La democracia haitiana existe en la Constitución, pero casi nunca en la vida real. El siglo XXI es prueba de ello: un golpe en 2004, un terremoto devastador en 2010, y una larga “tutela internacional” de la ONU que se extendió hasta 2017. Cada intento de estabilización dejó tras de sí más incertidumbre.

Te puede interesar

Elecciones Brasil 2026: “Brasil es un país de extrema derecha gobernado por la izquierda”

200 hectáreas, una antena de 35 metros y 50 años de control chino: la estación china en Neuquén que sigue sin respuestas

Brasil después de las urnas: ¿América Latina está volviendo a la derecha?

El ciclo roto desde 2010

El 12 de enero de 2010, Haití pasó a ser sinónimo de catástrofe. Un terremoto arrasó Puerto Príncipe, mató a más de 200.000 personas y redujo la capital a escombros. La tragedia humanitaria fue también institucional. El Estado, ya débil, quedó expuesto en toda su fragilidad. Michel Martelly asumió la presidencia tras esa devastación, pero su gobierno nunca logró levantar un aparato estatal capaz de sostener a un país entero.

Seis años más tarde, tras elecciones cuestionadas, llegó Jovenel Moïse. Y con él, una sucesión de crisis que marcarían a fuego la política reciente. Denuncias de fraude, corrupción generalizada, protestas que incendiaron las calles y una economía en caída libre. El escándalo de PetroCaribe en 2019, que reveló el desvío de fondos millonarios destinados al desarrollo social, fue la gota que colmó la paciencia de un pueblo acostumbrado a sobrevivir con lo mínimo. En 2020, con el Parlamento disuelto y los mandatos vencidos, Moïse gobernaba por decreto, acumulando poder sin contrapesos. El desenlace llegó en julio de 2021 con una escena que parecía de ficción: el presidente fue asesinado en su propia residencia, en un magnicidio rodeado de incógnitas internacionales. El país quedó sin Congreso, sin Corte Constitucional, sin instituciones de sucesión legítima. Ariel Henry tomó el poder como primer ministro interino, pero sin respaldo electoral ni legitimidad política. Era el retrato de un Estado fallido.

Odelyn Joseph/AP

Para comienzos de 2023, Haití ya era, literalmente, un país sin representantes. Y cuando la política se retiró, otros llenaron el vacío de violencia. Las pandillas tomaron la capital. Hoy, en 2025, más del 80% de Puerto Príncipe está bajo su control. No son simples bandas criminales: son un poder paralelo que cobra peajes, dicta horarios, decide quién circula y quién no. Más de un millón de haitianos han huido de barrios sitiados, los secuestros se volvieron rutina, y el miedo organiza la vida cotidiana. En Haití, la pregunta ya no es qué hará el gobierno, sino qué impondrá la pandilla de turno. A esa violencia se suma una catástrofe humanitaria que no da tregua. En la actualidad, seis millones de personas (más de la mitad de la población) necesitan asistencia inmediata. La hambruna es crónica, el cólera, erradicado oficialmente en 2019, volvió en 2022 y desnudó otra vez la precariedad del sistema sanitario. Quienes no huyen a República Dominicana emprenden rutas marítimas desesperadas hacia Estados Unidos, en balsas frágiles, y que el destino decida. 

La última carta política

Mientras la comunidad internacional mira con desgano, Haití intenta ensayar una salida política que parece más frágil que esperanzadora. En marzo de 2024, acorralado por las protestas y la violencia, Ariel Henry presentó su renuncia y abrió paso a un experimento inédito: un Consejo Presidencial de Transición, creado bajo mediación de la Comunidad del Caribe (CARICOM) e integrado por nueve representantes de fuerzas políticas y sociales. Desde agosto de 2025, este cuerpo colegiado gobierna interinamente el país, con la tarea monumental de organizar elecciones en 2025 y entregar el poder a un gobierno legítimo el 7 de febrero de 2026. En junio, se nombró a Garry Conille como primer ministro interino, y en agosto Laurent Saint-Cyr asumió la presidencia del Consejo, encargado de conducir una traspaso que ya enfrenta la sombra del fracaso.

El mandato es claro: restituir un mínimo de orden, preparar comicios creíbles y mantener al país en pie en medio del colapso institucional. Pero las condiciones son casi imposibles. El registro electoral está obsoleto, la logística territorial es precaria y las pandillas controlan más del 80% de la isla. Formalmente, Haití se encuentra bajo estado de sitio por tres meses; en la práctica, vive en esa excepción permanente desde hace años. La militarización legaliza lo que ya era cotidiano, en un país donde la seguridad está privatizada por grupos armados, y donde la policía y las instituciones estatales se han vuelto actores secundarios en su propio territorio.

El Consejo de Transición se presenta como la última carta política, pero la pregunta es inevitable: ¿cómo puede un órgano colegiado de nueve miembros restablecer la autoridad en un Estado deshecho, organizar elecciones libres y devolver confianza a una población que no cree en nada? Lo que en otras democracias sería un procedimiento ordinario —ir a votar— en Haití se transforma en una odisea marcada por el miedo, la falta de recursos y la violencia cotidiana. La comunidad internacional, por su parte, sigue atrapada en la paradoja de siempre: intervenir o no intervenir. El recuerdo de la MINUSTAH (2004–2017), con sus abusos y la introducción del cólera, dejó cicatrices profundas, y la misión multinacional aprobada en 2023 y liderada por Kenia avanza con lentitud, falta de financiamiento y enorme desconfianza social. Haití se convierte así en espejo de los límites de la cooperación internacional, misiones de seguridad que nunca logran legitimidad, ayuda humanitaria que apenas contiene la emergencia y un compromiso político global que siempre llega a destiempo.

El pasado que clama por un futuro

En medio de este derrumbe, un Estado sepultado y la más aguda catástrofe humanitaria, Haití todavía carga con su memoria. Fue el primer país de América Latina en liberarse de una colonia, que mostró que los esclavos podían convertirse en ciudadanos libres. Ese legado de dignidad contrasta con un presente de hambre, miedo y abandono. Allí persiste su lema nacional: “La unión hace la fuerza”. La insignia de aquella historia independentista, de la primera nación negra de Latinoamérica, que abrió la puerta a muchas más. La pregunta que surge sigue siendo la misma: ¿podrá Haití reinventar el legado de 1804 y transformarlo en un futuro posible, o continuará siendo la herida que el mundo prefiere no mirar?

Te puede interesar: Haití enfrenta renovada ola de violencia mientras bandas criminales amenazan al gobierno

Etiquetas: crisis en HaitíHaití
Mateo Pietta

Mateo Pietta

Estudiante de Licenciatura en Relaciones Internacionales UNR. Interesado en política exterior, comercio y finanzas y capitales internacionales.

Noticias relacionadas

Elecciones Brasil 2026: “Brasil es un país de extrema derecha gobernado por la izquierda”

Por Indiana Ubelhartt
12/10/2026
0

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil dejó un escenario complejo para Luiz Inácio Lula da Silva y...

Vista nocturna de la antena de 35 metros de la Estación de Espacio Lejano de China, ubicada en el paraje Quintuco, cerca de Bajada del Agrio en la provincia de Neuquén

200 hectáreas, una antena de 35 metros y 50 años de control chino: la estación china en Neuquén que sigue sin respuestas

Por Milagros Cesario
12/10/2026
0

La estación espacial china en Neuquén plantea severos interrogantes desde hace años: cuál es su uso real, qué determina el...

El candidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), después de que la autoridad electoral del país anunciara que se enfrentará al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta. Foto Reuters

Brasil después de las urnas: ¿América Latina está volviendo a la derecha?

Por Lucía Giral
10/10/2026
0

La primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas volvió a colocar a las derechas en el centro de la política...

Comentarios 1

  1. Lucy Diaz says:
    hace 1 año

    Excelente artículo, parece salir de la mano de un internacionalista experto. La situación en Haití es verdaderamente compleja y llena de matices.

    Por ejemplo, el lema “La unión hace la fuerza”, que sustituyó al primero de ellos “Libertad o muerte”, es una paradoja. No existe unión alguna en los sectores de la sociedad haitiana, están fragmentados y polarizados, la mayor parte de las veces enfrentados: oligarquía y masa desposeída, iletrados e intelectuales, burguesía mulata y descendientes de africanos, vuduístas y cristianos…

    Si bien es cierto que en este país se ha impuesto con más virulencia la explotación por parte de potencias coloniales y en última instancia, del “Tridente Imperial”, no lo es menos que los haitianos han quedado prisioneros de su propio pasado glorioso, lograr aquella gesta en 1804, aunque a base de devolver con creces la más absurda violencia, el legado ha sido de resistencia, venganza y retaliación hacia ellos mismos.

    El peor enemigo del pueblo haitiano es su clase dirigente, cómplice de los explotadores y a su vez explotadores de las masas. Precisamente por ser explotados, este pueblo encuentra una justificación para seguir perpetuando un círculo vicioso y seguir en la conmiseración, en vez de unirse todos y de levantar a su propio pueblo.

    Reply

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más leidas

Un medio británico advierte que la compra de submarinos por Argentina obligaría a Reino Unido a reforzar la defensa de Malvinas

12/10/2026
Caza F-16 de la Fuerza Aérea portuguesa. Créditos: Fuerza Aérea de Portugal.

F-35, Rafale, Typhoon y Gripen compiten por un programa de €5.000 millones para reemplazar 28 cazas F-16

10/10/2026
Un F-15EX del 123.er Escuadrón de Caza realiza un giro brusco tras un sobrevuelo en el Salón Aeronáutico Internacional de Oregón en McMinnville, Oregón, el 16 de agosto de 2026. Créditos: Alexander Frank / Guardia Nacional Aérea de EE. UU.

Boeing queda a cargo de los dos futuros cazas de sexta generación de EE.UU. tras ganar los programas F-47 y F/A-XX

12/10/2026
Aviones de combate F-35 de Estados Unidos

81 aeronaves, 45 drones Reaper y hasta US$3.300 millones: el balance aéreo de EE.UU. en Irán

11/10/2026
A new type 094A Jin-class nuclear submarine Long March 10 of the Chinese People's Liberation Army (PLA) Navy participates in a naval parade to commemorate the 70th anniversary of the founding of China's PLA Navy in the sea near Qingdao, in eastern China's Shandong province on April 23, 2019. - China celebrated the 70th anniversary of its navy by showing off its growing fleet in a sea parade featuring a brand new guided-missile destroyer. (Photo by Mark Schiefelbein / POOL / AFP)        (Photo credit should read MARK SCHIEFELBEIN/AFP via Getty Images)

55 submarinistas chinos habrían muerto tras haber “caído en una trampa” destinada a Reino Unido y Estados Unidos

03/10/2023

Lo último

Ejercicios militares en las Islas Malvinas. Crédito: The Times

Desembarco, drones y 32 km de marcha: Reino Unido entrenó en Malvinas un escenario inspirado en la guerra de 1982

13/10/2026
Caza de origen soviético Su-27 de la Fuerza Aérea de Ucrania. Créditos: Fuerza Aérea ucraniana.

Los cazas F-16 y Mirage 2000 ya superan a los MiG-29 y Su-27 dentro de la flota de combate de Ucrania

13/10/2026
Un helicóptero AgustaWestland Merlin HM2 del Escuadrón Aéreo Naval 820 de la Royal Navy sobrevuela el portaaviones HMS Queen Elizabeth (R08) durante las pruebas de mar frente a la costa de Escocia, el 26 de junio de 2017. Imagen ilustrativa

Reino Unido certificó las operaciones aéreas de su portaaviones de 65.000 toneladas con helicópteros antes de incorporar cazas F-35B y drones

13/10/2026

A días de la ofensiva contra Sea Lion, el G77 + China respaldó el derecho de Argentina a emprender acciones legales por Malvinas

13/10/2026
El portaaviones de la clase Nimitz USS Theodore Roosevelt (CVN 71) lidera la formación de buques durante el ejercicio Rim of the Pacific (RIMPAC) 2026, el 22 de julio de 2026. Créditos: Isabelle Dial / Armada de EE.UU.

A 1.750 km de Japón y a 2 días de Yokosuka: el portaaviones USS Theodore Roosevelt navega en el Pacífico rumbo a Medio Oriente

13/10/2026
Escenario Mundial

© Escenario Mundial© es una marca Blue Field Media. Todos los derechos reservados. Registro DNDA 02986459.

Sobre Nosotros

  • Equipo editorial
  • Contacto
  • Política ética y principios editoriales
  • Términos y Condiciones
  • Privacidad

Seguinos

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Store
  • Campus Virtual
  • Material Exclusivo
  • Videos
  • Argentina
  • América Latina
  • Boletin semanal
  • Contacto
  • Equipo editorial
  • Zona Militar
  • Espacio Tech
  • El Estratégico
  • Stratbridge
  • Editorial BFM

© Escenario Mundial© es una marca Blue Field Media. Todos los derechos reservados. Registro DNDA 02986459.