Portugal confirmó la evaluación de un programa de €5.000 millones para reemplazar 28 cazas F-16 en servicio desde 1994, abriendo la competencia entre el F-35A estadounidense y los europeos Rafale, Typhoon y Gripen E. La confirmación la realizó el ministro de Asuntos Exteriores portugués, Paulo Rangel, durante una comparecencia conjunta en Lisboa con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, donde ratificó que el proceso de modernización se mantendrá abierto a propuestas competitivas.

El programa contempla la adquisición de entre 27 y 28 cazas de última generación con una inversión estimada en €5.000 millones para renovar la aviación de combate. Frente a la propuesta de Washington por el cazabombardero de quinta generación Lockheed Martin F-35A Lightning II, Lisboa analiza tres ofertas del mercado europeo, siendo estas el Eurofighter Typhoon de Airbus, el Dassault Rafale francés y el Saab Gripen E sueco.
Los F-16 de la Fuerza Aérea de Portugal alcanzaron el horizonte de su ciclo de vida tras más de tres décadas de uso continuo. Adquiridos originalmente a partir de 1994 mediante un lote de 45 aeronaves Block 15 bajo los programas Peace Atlantis I y II, los aviones fueron llevados posteriormente al estándar de modernización de media vida (MLU/F-16M).

Tras la transferencia de 17 unidades a Rumanía, la flota remanente opera concentrada en la Base Aérea N.º 5 de Monte Real a través de las escuadras 201 Falcões y 301 Jaguares, sosteniendo misiones de alerta rápida nacional y patrullaje aéreo de la OTAN.

La baja programada de los F-16 busca evitar una pérdida de capacidades operativas frente a los compromisos atlánticos, en línea con los requerimientos expresados por la jefatura de la Fuerza Aérea.

El marco presupuestario e industrial de la compra quedará fijado antes del 31 de diciembre de 2026 a través de la revisión de la Ley de Programación Militar, respaldado por el aumento del gasto de defensa portugués al 2% del PIB.
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