Un medio británico especializado en asuntos navales advirtió que la eventual incorporación de tres nuevos submarinos por parte de la Armada Argentina modificaría el escenario militar en el Atlántico Sur y obligaría al Reino Unido a destinar nuevos medios antisubmarinos para proteger las Islas Malvinas. El análisis señala que el dispositivo británico desplegado actualmente en las islas está preparado principalmente para enfrentar amenazas aéreas y de superficie, pero carece de una capacidad antisubmarina permanente.

La evaluación fue publicada este domingo por Navy Lookout, medio británico especializado en la Real Armada, a partir de los avances registrados en el programa argentino para recuperar su Fuerza de Submarinos. El artículo toma como punto de partida las recientes definiciones del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, vicealmirante Marcelo Dalle Nogare, difundidas en Argentina por Zona Militar, sobre las propuestas presentadas por Francia y Alemania para financiar la adquisición de tres unidades.
Según informó Zona Militar, las dos opciones que continúan bajo evaluación son el Scorpène de Naval Group y el Tipo 209NG de ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS). Dalle Nogare afirmó que tanto Francia como Alemania ofrecieron esquemas para financiar el 100% de la operación, aunque las condiciones definitivas todavía deben ser acordadas y no existe un contrato firmado.
A partir de ese escenario, Navy Lookout trasladó el análisis hacia la planificación británica en el Atlántico Sur. El medio sostuvo que la recuperación de una fuerza submarina argentina constituiría “una importante complicación” para los planificadores de defensa británicos, especialmente porque la mera presencia de una unidad submarina en navegación obliga a tratar amplias áreas marítimas como potencialmente amenazadas.
El planteo aparece mientras Argentina atraviesa una nueva fase de reequipamiento de sus Fuerzas Armadas y Londres sigue de cerca su impacto sobre el equilibrio regional. Escenario Mundial informó recientemente que otro medio británico de defensa había analizado la modernización argentina y concluido que el país todavía no dispone de una capacidad militar suficiente para amenazar a Malvinas. La incorporación de submarinos aparece ahora entre las capacidades que podrían alterar parcialmente esa evaluación.
Malvinas no tiene una capacidad antisubmarina permanente
El análisis británico identifica una vulnerabilidad concreta en el actual despliegue de Londres. La estructura militar asentada en Malvinas combina los Eurofighter Typhoon, el sistema antiaéreo Sky Sabre, tropas terrestres, radares y el patrullero HMS Medway, pero no dispone de medios dedicados permanentemente a la guerra antisubmarina.
Escenario Mundial detalló durante este año la composición del dispositivo militar que Reino Unido mantiene en las islas, cuya estructura se concentra fundamentalmente alrededor de Monte Agradable y de las capacidades necesarias para vigilancia aérea, defensa antiaérea y presencia marítima.
Frente a una eventual recuperación del arma submarina argentina, Navy Lookout considera que Reino Unido debería ampliar ese dispositivo. Entre las necesidades posibles menciona escoltar los transportes militares que abastecen las islas, incrementar la vigilancia sobre los accesos marítimos y reforzar la protección de instalaciones offshore.

Para hacerlo, Londres tendría que desplegar medios que actualmente no permanecen de forma estable en el Atlántico Sur. El medio británico menciona entre las alternativas fragatas con capacidades antisubmarinas, aeronaves de patrulla marítima o incluso submarinos nucleares de ataque de la Real Armada.
La dificultad es que esas plataformas forman parte de inventarios limitados y mantienen compromisos en otros escenarios, especialmente el Atlántico Norte y las operaciones vinculadas con la OTAN. Según el análisis, incluso un único submarino argentino cuya posición no pudiera determinarse obligaría a dedicar recursos de vigilancia y guerra antisubmarina para proteger la navegación.
El factor distancia también aparece entre las dificultades. Cualquier refuerzo enviado desde territorio británico debería sostener operaciones a unos 13.000 kilómetros del Reino Unido, con las exigencias logísticas que implica mantener buques, aeronaves y personal especializado durante períodos prolongados en el Atlántico Sur.
Esa preocupación tiene antecedentes históricos. Durante la Guerra de Malvinas, la actividad del ARA San Luis obligó a la fuerza naval británica a dedicar importantes recursos a la búsqueda de un único submarino argentino, pese a los problemas que finalmente impidieron que sus ataques consiguieran impactos efectivos.
La cuestión del empleo de submarinos en el Atlántico Sur también ha formado parte de la planificación británica durante décadas. Documentos desclasificados analizados por Escenario Mundial revelaron que la Real Armada llegó a destinar entre un tercio y la mitad del tiempo de patrulla de algunos de sus submarinos a operaciones frente a la Argentina, con tareas de vigilancia, seguimiento e inteligencia sobre movimientos militares.
Scorpène o Tipo 209NG: las dos propuestas bajo evaluación
La Armada Argentina permanece sin submarinos operativos desde la pérdida del ARA San Juan y sus 44 tripulantes en noviembre de 2017. La recuperación de esa capacidad se mantiene desde entonces entre las principales prioridades de reequipamiento de la fuerza.
Las dos alternativas que llegaron a la instancia principal de evaluación presentan características diferentes. El Scorpène Evolved, ofrecido por Naval Group, ronda los 72 metros de eslora y las 2.000 toneladas de desplazamiento y fue concebido para desarrollar patrullas prolongadas. La propuesta francesa se beneficia además de la presencia regional del modelo, operado por Chile y construido bajo licencia por Brasil.
El Tipo 209NG ofrecido por TKMS mantiene una continuidad mayor con la experiencia histórica argentina en submarinos alemanes. Con aproximadamente 63 metros de eslora y unas 1.590 toneladas en superficie, corresponde a una nueva evolución de la familia Tipo 209 que la Armada Argentina opera desde la década de 1970.

Navy Lookout considera que el diseño alemán podría presentar menores costos de operación, mientras que la mayor dimensión del Scorpène podría favorecer operaciones prolongadas en las distancias características del Atlántico Sur. El propio medio advierte, sin embargo, que autonomía y efectividad no dependen exclusivamente del desplazamiento, sino también de las baterías, sensores, sistemas de combate, armamento y configuración final seleccionada.
El proyecto de Presupuesto 2027 enviado por el Gobierno argentino contempla autorizaciones de financiamiento por hasta US$2.300 millones para la incorporación de tres submarinos, aunque esa previsión no implica que exista todavía un contrato de construcción.
La decisión deberá contemplar también los plazos. Según la información recogida por el medio británico, las primeras unidades podrían llegar durante la década de 2030, por lo que Argentina todavía deberá sostener durante varios años la formación de submarinistas y reconstruir capacidades técnicas perdidas durante el prolongado período sin unidades operativas.
El análisis británico coloca precisamente ese margen temporal como una ventaja para Londres: Reino Unido dispone todavía de años para adaptar sus defensas antes de que una eventual compra argentina se traduzca en submarinos plenamente operativos.
Al mismo tiempo, Navy Lookout advierte que los recursos de la Real Armada se encuentran comprometidos en múltiples escenarios y que existe poco margen disponible para sumar nuevas exigencias. En ese contexto, describe la eventual recuperación de la Fuerza de Submarinos argentina como un cambio significativo en el equilibrio estratégico, aun cuando el programa todavía dependa del financiamiento, la firma de un contrato y varios años de construcción y entrenamiento.
El artículo británico aborda además una dimensión política particular: Francia y Alemania son dos de los principales socios europeos del Reino Unido en materia de defensa, pero al mismo tiempo compiten por vender a Argentina los submarinos que Londres considera capaces de generar una nueva exigencia sobre su dispositivo en Malvinas.
Navy Lookout recuerda que los acuerdos de cooperación firmados por Londres con París y Berlín no otorgan al Reino Unido capacidad para decidir sobre las exportaciones militares de ambos países. También señala que la experiencia reciente de los F-16 daneses demuestra que los socios británicos pueden continuar transfiriendo sistemas militares modernos a Argentina pese a la persistencia de la disputa de soberanía.
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