Estados Unidos lanzó durante la noche una serie de ataques contra objetivos militares iraníes en el sur del país, en una operación que, según el Mando Central estadounidense, apuntó contra sistemas de defensa aérea, estaciones de control terrestre y radares de vigilancia cerca del estrecho de Ormuz. La acción fue presentada por Washington como una respuesta al derribo de un helicóptero Apache estadounidense en la zona, un episodio que volvió a quebrar el frágil equilibrio regional.

De acuerdo con reportes abiertos y canales de seguimiento regional, la operación estadounidense se habría desarrollado en tres oleadas entre la medianoche y las 04:00, con ataques iniciales contra blancos en el sur de Irán, una segunda tanda cerca de las 02:15 y una tercera alrededor de las 03:00. Aunque ese cronograma fino todavía requiere confirmación oficial completa, la secuencia coincide con los reportes de una acción escalonada de Washington contra la infraestructura militar iraní próxima al estrecho de Ormuz.
La respuesta iraní llegó minutos después. La Guardia Revolucionaria afirmó haber atacado una base estadounidense en Jordania y otros objetivos en el Golfo, mientras reportes regionales señalaron lanzamientos contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos en Bahréin, Kuwait y Jordania. Reuters informó que los ataques iraníes se produjeron como represalia por los bombardeos estadounidenses cerca de Ormuz.
En Bahréin, se reportaron alarmas y explosiones durante la madrugada, con una primera ronda de lanzamientos cerca de las 04:10 y una nueva oleada alrededor de las 05:45, según el resumen difundido por Moked Bitajón. En paralelo, Kuwait activó sus defensas aéreas frente a blancos hostiles, mientras fuentes citadas por medios regionales indicaron que Irán habría apuntado contra la base Ali Al Salem, una instalación clave para la presencia militar estadounidense en el país.

Jordania también quedó dentro del esquema de represalia. La Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber atacado con misiles de largo alcance sitios vinculados a la base estadounidense de Al Azraq, mientras las Fuerzas Armadas jordanas informaron la intercepción de misiles antes de que alcanzaran sus objetivos, según reportes internacionales.
El punto central es que la escalada ya no queda limitada al eje directo Washington-Teherán. Con Bahréin, Kuwait y Jordania involucrados como territorios que alojan infraestructura militar estadounidense, la crisis vuelve a proyectarse sobre toda la arquitectura de seguridad del Golfo. Emiratos Árabes Unidos condenó los ataques iraníes contra Bahréin, Kuwait y Jordania y los calificó como una violación de la soberanía y una amenaza a la estabilidad regional.
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