Los rebeldes hutíes de Yemen atacaron el sábado 24 de julio con misiles y drones las refinerías de Aramco, la petrolera estatal saudita, en Jizán y Yanbu. Esta es la escalada más grave desde que los hutíes rompieran, el 13 de julio, la tregua de facto que mantenían con Arabia Saudita desde 2022. En respuesta, la fuerza aérea saudita realizó ataques aéreos contra emplazamientos de lanzamiento de misiles y drones hutíes, así como contra depósitos de armas en las provincias yemeníes de Marib y Al-Jawf.

Los hutíes emplearon decenas de misiles balísticos, de crucero y drones cargados con explosivos en el ataque a las instalaciones de Aramco. El ataque provocó incendios en la refinería de Jizán, detectados por el sistema satelital FIRMS de la NASA. En Yanbu, una batería antiaérea Patriot operada por la fuerza aérea griega interceptó dos misiles balísticos y un dron. La Defensa Civil saudí no reportó víctimas fatales ni heridos, y horas después confirmó que la situación estaba bajo control.
¿Qué detonó la crisis?
La crisis se desató el 13 de julio, cuando los hutíes lanzaron misiles y drones contra el aeropuerto internacional de Abha, en el sur de Arabia Saudita. Afirmaron que la ofensiva fue una represalia por un ataque previo contra el aeropuerto de Saná, que atribuyeron a Riad. Según los hutíes, el ataque buscaba impedir el aterrizaje de un avión procedente de Irán. La aeronave transportaba a una delegación yemenita que regresaba de Teherán tras el funeral del ex líder supremo iraní, Ali Jamenei. Sin embargo, el presidente del Consejo Presidencial de Yemen, Rashad al Alimi, aseguró que se había rechazado la solicitud para autorizar el regreso de la delegación. Por lo que los hutíes la estarían recibiendo fuera de los marcos legales. El vuelo fue desviado hacia otro destino y no se reportaron víctimas. Estos acontecimientos pusieron fin a la tregua vigente desde 2022.
Tras dicha ruptura, los hutíes anunciaron el 20 de julio un bloqueo marítimo contra buques vinculados a Arabia Saudita en el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb. La medida fue justificada como represalia por el bombardeo al aeropuerto de Saná del 13 de julio, que los hutíes calificaron como “una declaración de guerra”. Dos días después, el 22 de julio, los hutíes ejecutaron una operación con drones y misiles que alcanzó a los petroleros Encelia y Layla, y provocó incendios a bordo. Los rebeldes argumentaron que ambas embarcaciones no acataron el bloqueo. Ese mismo miércoles, Estados Unidos y Arabia Saudita habían firmado un acuerdo de cooperación nuclear. El pacto derivaría luego en una crisis diplomática por la condición de normalizar relaciones con Israel.
¿Por qué Aramco?
El 24 de julio, un nuevo ataque impactó al buque mercante NCC MASA en el mar Rojo. La Agencia de Prensa Saudita señaló que si bien la seguridad de la tripulación no se vio comprometida, el casco de la nave sufrió daños menores. Jizán alberga una refinería con capacidad para procesar alrededor de 400,000 barriles diarios. Su cercanía con la frontera yemenita la vuelve vulnerable a ataques con misiles y drones. Yanbu, por su parte, es el principal puerto petrolero saudita del mar Rojo. Desde el cierre del estrecho de Ormuz, Arabia Saudita desvió gran parte de sus exportaciones de crudo del Golfo Pérsico hacia esa terminal.
La tregua vigente desde 2022 no era un acuerdo formal, sino un arreglo tácito entre las partes. Los hutíes cesaron sus ataques contra Arabia Saudita a cambio de que la coalición liderada por Riad suspendiera sus ofensivas contra territorio hutí. Naciones Unidas había mediado el armisticio original en abril de 2022, aunque expiró formalmente en octubre de ese mismo año sin renovarse. Pese a ello, el secretario general de la ONU, António Guterres, reconoció en diciembre de 2025 que la tregua había reducido significativamente los niveles de violencia en el país.
¿Cuáles son las consecuencias?
El ataque a Jizán y Yanbu afecta directamente el tráfico marítimo en el estrecho de Bab el-Mandeb. Antes de 2023, cerca del 10% del tráfico marítimo global cruzaba por esta vía. Esa cifra cayó al 3% tras los ataques hutíes, pero repuntó al 7% del suministro petrolero mundial por el desvío de exportaciones saudíes hacia Yanbu.
Los ataques contra las instalaciones de Aramco ocurren en medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán. En este contexto, otros países del Golfo han reportado daños a su infraestructura civil, como Kuwait, que denunció un ataque a una planta desalinizadora de agua potable. Por otro lado, Irán presionó a los hutíes para cerrar el estrecho si Estados Unidos continuaba atacando su infraestructura energética. El conflicto entre los hutíes y Arabia Saudita sigue en pie, sin señales de reanudar la tregua.
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