Estados Unidos volvió a operar con un portaaviones en el Mar de China Meridional después de varias semanas de ausencia, con el USS Abraham Lincoln (CVN-72) navegando en la región acompañado por el crucero de misiles guiados USS Robert Smalls (CG-62) y el destructor USS Frank E. Petersen Jr. (DDG-121). El movimiento restituye temporalmente una de las principales herramientas de proyección de poder naval estadounidense en Asia, mientras China continúa ampliando las capacidades de su propia flota de portaaviones.

La presencia de los tres buques fue registrada por el U.S. Naval Institute en su último seguimiento de las fuerzas desplegadas en el Pacífico Occidental. El Abraham Lincoln había abandonado Tailandia el 6 de septiembre después de una escala programada y retomó su navegación dentro del área de operaciones de la Séptima Flota estadounidense, antes de continuar su extenso regreso hacia San Diego.
No se trata, por lo tanto, del inicio de un nuevo despliegue permanente estadounidense frente a China. El Abraham Lincoln atraviesa la etapa final de una misión iniciada en noviembre de 2025 y que lo llevó durante meses hacia Medio Oriente, pero su paso por el Mar de China Meridional vuelve a colocar un grupo naval encabezado por un portaaviones estadounidense en una región que había quedado temporalmente sin este tipo de plataforma durante agosto.
El núcleo visible de la fuerza está compuesto por el portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln, de la clase Nimitz, el crucero Ticonderoga USS Robert Smalls y el destructor Arleigh Burke USS Frank E. Petersen Jr.. Los dos últimos proporcionan capacidades de defensa aérea, guerra antisubmarina, ataque con misiles y protección del portaaviones frente a distintas amenazas.
Pero buena parte de la capacidad militar del grupo se encuentra sobre la cubierta del Abraham Lincoln. Su Carrier Air Wing 9 reúne nueve escuadrones y combina cazas F/A-18E/F Super Hornet con los nuevos F-35C Lightning II, además de aeronaves de guerra electrónica EA-18G Growler y aviones E-2D Advanced Hawkeye para alerta temprana y comando aerotransportado.

La combinación permite al grupo de ataque proyectar poder aéreo a cientos de kilómetros del portaaviones, detectar amenazas a larga distancia y coordinar operaciones navales y aéreas sobre uno de los espacios marítimos más disputados de Asia.
El despliegue incluye además al Destroyer Squadron 21 y diferentes unidades de apoyo. Por separado, el buque de combate litoral USS Canberra (LCS-30) también fue localizado operando en el Mar de China Meridional, aunque no debe interpretarse automáticamente como parte de la formación inmediata que acompaña al Abraham Lincoln.
EE.UU. había quedado temporalmente sin portaaviones en Asia
El movimiento resulta especialmente relevante por lo ocurrido apenas unas semanas antes. El 18 de agosto, Escenario Mundial informó que Estados Unidos había retirado temporalmente su último portaaviones presente en Asia, después de que las exigencias operativas en Medio Oriente alteraran la distribución habitual de estas plataformas.
El USS Abraham Lincoln había sido enviado originalmente al Indo-Pacífico, pero posteriormente fue redirigido hacia el área del Comando Central estadounidense durante la guerra contra Irán. El USS George Washington también abandonó posteriormente la región para dirigirse hacia Medio Oriente, dejando durante un período al teatro asiático sin un portaaviones estadounidense operando directamente en sus aguas.
Washington compensó parcialmente esa situación mediante bombarderos de largo alcance, bases regionales, destructores, submarinos y fuerzas de aliados como Japón y Australia. Sin embargo, ninguna de esas capacidades reproduce exactamente la combinación de aviación, sensores, escoltas y autonomía operacional que aporta un grupo de ataque de portaaviones.

El regreso del Abraham Lincoln al Mar de China Meridional modifica nuevamente esa fotografía, aunque sea de manera temporal. El buque continúa avanzando hacia Estados Unidos y su presencia actual debe entenderse dentro de ese tránsito, no como la apertura de una nueva campaña frente a China.
La competencia de portaaviones entre EE.UU. y China
El tránsito también coincide con una etapa de rápida expansión de la aviación naval china. La Armada del Ejército Popular de Liberación ya opera tres portaaviones y durante el último año avanzó especialmente con el Fujian, su unidad más moderna y la primera equipada con catapultas electromagnéticas.
El nuevo buque chino puede operar aeronaves como el caza furtivo J-35, el J-15T y el avión de alerta temprana KJ-600 mediante un esquema CATOBAR que reduce parte de la brecha tecnológica existente con los portaaviones estadounidenses. Escenario Mundial analizó recientemente qué cambia con las nuevas catapultas electromagnéticas del Fujian y cómo se compara el portaaviones chino con los principales buques estadounidenses.
Estados Unidos conserva una ventaja considerable en cantidad de portaaviones nucleares, experiencia operacional y aviación embarcada, pero la expansión china modifica progresivamente el equilibrio naval regional. Beijing ya no depende únicamente de los Liaoning y Shandong, basados en rampas de despegue, y avanza hacia grupos navales capaces de operar aeronaves más pesadas y especializadas a mayores distancias.
En ese escenario, la presencia simultánea del Abraham Lincoln, el Robert Smalls y el Frank E. Petersen Jr. en el Mar de China Meridional es más que el simple tránsito de tres buques. Representa el regreso, aunque por ahora temporal, de una fuerza estadounidense de portaaviones a una de las principales zonas de competencia naval con China después de varias semanas en las que Washington había tenido que redistribuir sus activos hacia otros frentes.
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