El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado que un eventual conflicto entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas representaría un “desastre potencial” y aseguró que probablemente sería convocado para intervenir y buscar una salida. El mandatario volvió además a poner en duda la disposición británica para sostener una operación militar a miles de kilómetros de su territorio, profundizando una serie de declaraciones que durante las últimas semanas alteraron el tablero diplomático alrededor del Atlántico Sur.

Trump habló ante periodistas en Dublín después de reunirse con el primer ministro irlandés, Micheál Martin. Consultado sobre la creciente tensión entre Buenos Aires y Londres y sobre la posibilidad hipotética de que derivara en un nuevo enfrentamiento, sostuvo que Argentina y Reino Unido están actualmente “enfadados” entre sí y presentó a Malvinas como una cuestión que podría terminar requiriendo su intervención.
“Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese desastre potencial”, afirmó Trump. A continuación aseguró que, si eso ocurriera, probablemente podría alcanzar un arreglo entre las partes.
Las declaraciones no responden a una amenaza militar anunciada por Argentina. El Gobierno de Javier Milei mantiene públicamente que la recuperación del ejercicio de la soberanía debe producirse por medios pacíficos y diplomáticos, mientras las medidas adoptadas durante las últimas semanas estuvieron concentradas en sanciones, acciones judiciales, política exterior, infraestructura y el fortalecimiento de las capacidades estatales en el Atlántico Sur.
Trump vuelve a poner en duda qué haría Reino Unido ante una crisis
La parte más sensible de las nuevas declaraciones apareció cuando Trump volvió a referirse a la capacidad y disposición británicas para responder a una eventual crisis a gran distancia. El mandatario estadounidense señaló que no sabe si Reino Unido estaría dispuesto a trasladarse nuevamente hasta el Atlántico Sur como ocurrió durante la guerra de 1982 y destacó la distancia existente entre las islas y el territorio británico. Según Trump, un desplazamiento marítimo implicaría “semanas en barcos”.
También vinculó esa duda con los problemas internos que, según su visión, enfrenta actualmente Reino Unido. Mencionó específicamente la inmigración y la situación energética británica, dos cuestiones que viene utilizando desde hace meses para criticar al Gobierno de Londres. La observación profundiza una línea que Trump ya había planteado a comienzos de septiembre. En una entrevista con GB News, el presidente estadounidense evitó garantizar que Washington respaldaría a Reino Unido ante un eventual nuevo conflicto por Malvinas y recordó que Londres no acompañó a Estados Unidos en su guerra contra Irán.
En aquella oportunidad también destacó la distancia de las islas y recordó que Reino Unido consiguió recuperarlas militarmente en 1982, pero remarcó que aquello ocurrió hace más de cuatro décadas.
Reino Unido no parte desde cero en Malvinas
La referencia de Trump a las semanas necesarias para desplazar buques desde Reino Unido no refleja por sí sola la estructura militar que Londres mantiene actualmente en las islas. A diferencia de la situación previa a abril de 1982, existe una guarnición británica permanente y una importante infraestructura militar en Monte Agradable.
La Real Fuerza Aérea británica mantiene cuatro cazas Typhoon FGR4 encargados de la alerta aérea, además de aeronaves de transporte y reabastecimiento. También existen sistemas terrestres de defensa aérea Sky Sabre, radares, una compañía de infantería rotativa y capacidades logísticas preparadas para recibir refuerzos.

En el componente marítimo, el HMS Medway de la Real Armada Británica mantiene la presencia permanente de patrulla en el Atlántico Sur. Además, Londres acaba de despejar una de las principales incógnitas sobre el futuro de esa estructura. El Ministerio de Defensa confirmó que los cuatro Typhoon Tranche 1 actuales serán reemplazados por cuatro Tranche 2 entre finales de noviembre y comienzos de diciembre de 2027, manteniendo así la cantidad de cazas desplegados de manera permanente.
Por lo tanto, una eventual contingencia no obligaría a Reino Unido a reconstruir desde cero el dispositivo utilizado en 1982. Otra cuestión diferente es qué volumen de refuerzos adicionales podría desplegar Londres y cuánto tiempo demandaría trasladar por mar unidades navales, municiones, vehículos y otros medios pesados desde Europa.
De no garantizar apoyo británico a ofrecerse como mediador
La nueva declaración agrega una dimensión diferente a las intervenciones anteriores de Trump. Hasta ahora, el presidente estadounidense había hablado fundamentalmente sobre la posición de Washington y la relación con Reino Unido. A fines de agosto abrió públicamente la posibilidad de revisar la política estadounidense sobre Malvinas. Días después, ante una pregunta explícita sobre si ayudaría a Reino Unido frente a una hipotética acción argentina, evitó comprometer apoyo y cuestionó a Londres por no haber acompañado militarmente a Washington contra Irán.
Ahora aparece por primera vez con claridad otro rol posible: Trump se presenta a sí mismo como alguien capaz de intervenir entre Argentina y Reino Unido para evitar o resolver una crisis. Eso no significa que Buenos Aires o Londres hayan solicitado una mediación estadounidense. Tampoco existe hasta ahora una negociación tripartita formal sobre soberanía ni un cambio oficial anunciado por Washington respecto de su política histórica sobre la disputa.

La relevancia está en que el propio presidente estadounidense continúa introduciendo públicamente a Estados Unidos en una cuestión en la que sus gobiernos mantuvieron durante décadas una posición cuidadosa sobre la controversia de soberanía.
Londres respondió endureciendo su mensaje sobre la defensa de las islas
Las declaraciones de Trump aparecen después de una semana en la que el Gobierno británico multiplicó sus definiciones sobre Malvinas. El primer ministro Andy Burnham aseguró ante la Cámara de los Comunes que Reino Unido será “implacable” en la defensa de la posición de los habitantes de las islas. Paralelamente, el Ministerio de Defensa afirmó ante el Parlamento que considera “robustas” sus capacidades aéreas, terrestres y marítimas y que el nivel de fuerzas desplegadas es actualmente adecuado.
Escenario Mundial informó esta semana que Burnham elevó personalmente el tono después de los anuncios realizados por Milei, mientras distintas preguntas parlamentarias comenzaron a exigir precisiones sobre los Typhoon, los F-35B y el futuro de la presencia militar británica en el Atlántico Sur.
Argentina, por su parte, aceleró procedimientos sancionatorios contra empresas vinculadas con la explotación de recursos naturales bajo autorización británica, avanzó con acciones judiciales y volvió a priorizar la Base Naval Integrada de Ushuaia dentro de su planificación presupuestaria.
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