Las autoridades nicaragüenses han detenido a una candidata a las elecciones presidenciales de noviembre, según ha informado su partido, mientras el gobierno del presidente Daniel Ortega no da señales de poner fin a una amplia represión contra la oposición.

El gobierno de Ortega lleva meses deteniendo a sus adversarios políticos, incluidos los aspirantes a la presidencia, en vísperas de unas elecciones en las que el ex guerrillero marxista y antagonista de Washington en la guerra fría se presentará para un cuarto mandato consecutivo.

Berenice Quezada, que fue Miss Nicaragua en 2017, fue detenida en su casa a última hora de la noche del martes y puesta bajo arresto domiciliario, informó el partido Alianza Ciudadana por la Libertad (ACXL).

Era la octava aspirante a las elecciones que era detenida desde mayo. Los otros siete candidatos y unas dos docenas de líderes de la oposición han sido arrestados por vagos cargos de traición. La mayoría de los arrestados en la represión están incomunicados, en lugares no revelados y sin acceso a abogados.

“Quezada… está bajo arresto domiciliario sin acceso a un teléfono, con restricciones migratorias y con la prohibición de presentarse a cargos públicos”, tuiteó el partido.

“Exigimos que sea liberada y se respeten los derechos humanos de Berenice Quezada”.

La Alianza Ciudadana inscribió el lunes a Quezada como compañera de fórmula de Óscar Sobalvarro, empresario y ex comandante rebelde de derecha de los Contras, la guerrilla apoyada por Estados Unidos que combatió al gobierno sandinista de Ortega en la década de 1980.

“El país ha sufrido demasiado acoso y represión, y los nicaragüenses merecen vivir en paz”, dijo Sobalvarro.

Con tantos aspirantes de la oposición encarcelados, los críticos dudan de que la presencia de candidatos de largo recorrido como Sobalvarro sirva para algo más que para dar un fino velo de legitimidad a unas elecciones ya desprestigiadas en las que Ortega, de 75 años, busca la reelección.

El medio nicaragüense Confidencial informó el martes de que se había presentado una denuncia por “delito de terrorismo” contra Quezada el martes ante el consejo electoral de Nicaragua por sus comentarios críticos sobre la falta de libertades en el Estado centroamericano.

Washington y la Unión Europea han impuesto sanciones contra miembros de la familia de Ortega, incluida su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, así como contra figuras del gobierno, advirtiendo que las elecciones del 7 de noviembre no pueden ser libres con la mayoría de los opositores de Ortega encarcelados.

Numerosos empresarios, periodistas y políticos han huido al extranjero en los últimos meses en previsión de ser detenidos.

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Redacción
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