Brasil, la mayor potencia militar de Sudamérica, busca desarrollar e impulsar su submarino nuclear, a través del Programa de Submarinos (PROSUB), en el marco de la alianza estratégica entre Brasil y Francia. El programa supone un significativo avance tecnológico, en materia naval, para el país, y se orienta a la construcción de capacidades submarinas estratégicas para el Atlántico Sur. El PROSUB tiene como objetivo construir y producir cuatro submarinos convencionales y fabricar la gran apuesta de Brasil, el primer submarino de armamento convencional con propulsión nuclear.

El PROSUB también incluye la construcción de un complejo de infraestructura industrial e instalaciones de apoyo para operaciones submarinas, que comprende una base naval, astilleros y una Unidad de Fabricación de Estructuras Metálicas (UFEM) en Río de Janeiro. Brasil es un país de Sudamérica que invierte significativamente en la expansión y el desarrollo de su Marina y fuerza naval, para proteger su patrimonio marítimo y garantizar la soberanía brasileña en su plataforma continental y el Atlántico Sur.
No en vano es considerada la mayor potencia militar de Sudamérica. Según los datos del último informe del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar de Brasil registró un aumento del 13% en 2025, alcanzando los US$23.900 millones –1,1% del Producto Bruto Interno, PBI– y consolidándose como la mayor potencia militar de Sudamérica.
El incremento estuvo asociado, principalmente, a mayores inversiones en el desarrollo tecnológico naval. De hecho, como precisó Escenario Mundial, el Programa Nuclear de la Marina de Brasil recibió una asignación de aproximadamente 1.400 millones de reales, en 2025, convirtiéndose en el principal destino de las inversiones militares brasileñas.
El PROSUB apunta a incrementar las capacidades submarinas de Brasil, fortalecer la industria naval nacional y consolidar una mayor presencia estratégica del país sobre el Atlántico Sur, con capacidades de vanguardia. En este sentido, Brasil ha estado impulsando la construcción de los cuatro submarinos convencionales, que comenzó, de hecho, en el año 2011. De hecho, el flamante submarino Humaitá, perteneciente a la clase Scorpène, participó este año en los ejercicios navales conjuntos en el Atlántico Sur entre Estados Unidos y Brasil, en el marco de la operación Southern Seas 2026.

Sin embargo, la Armada brasileña se orienta, ahora, en el marco del PROSUB, a la construcción del primer submarino nuclear con armamento convencional: el “Álvaro Alberto” (SCPN). Según la información oficial de la Armada brasileña, el lanzamiento del Álvaro Alberto estaría previsto entre el año 2029 y 2030, con el comienzo de la nueva década.
El submarino nuclear: la gran apuesta de Brasil
Los submarinos de propulsión nuclear poseen capacidades operativas notablemente mejores y superadoras que los submarinos convencionales. Entre sus principales ventajas, de hecho, se destaca la autonomía sumergida de larga duración –producto de la fisión– y la alta movilidad. Estos dos puntos resultan cruciales para la proyección de capacidades estratégicas en la Amazonía Azul –con 8.500 kilómetros de costa y dimensiones continentales– y el Atlántico Sur, donde el incremento de las actividades vinculadas a la pesca ilegal y el tráfico marítimo constituyen las principales preocupaciones de Brasil en la zona.
Como se ha precisado, los funcionarios brasileños explican el desarrollo del submarino nuclear mencionando lo que se denomina “Amazonas Azul”, un término acuñado por la Marina de Brasil para referirse a los 8.000 km de costa del país, a las riquezas económicas que se encuentran frente a ella y a la importancia de defenderlas.
Según la información oficial, el futuro submarino será armado convencionalmente. Por lo que, la propulsión será nuclear, mientras que sus sistemas de armas no lo serán. Esta distinción resulta central para comprender y enmarcar este desarrollo naval dentro de la política brasileña de no proliferación, diferenciándose de otros desarrollos submarinos existentes.

La entrada en servicio del Álvaro Alberto permitiría la ampliación de las capacidades de defensa y vigilancia de Brasil en el Atlántico Sur, incluyendo la protección de los recursos naturales y los intereses brasileños en la plataforma continental de la Amazonía Azul. Además, contar un submarino de propulsión nuclear, como por el que apuesta Brasil, otorga una significativa capacidad de disuasión en un espacio donde el interés geopolítico mundial crece día a día.
Con este desarrollo naval, Brasil ya piensa y proyecta capacidades estratégicas y disuasivas en el largo plazo, mientras prioriza el desarrollo militar naval de su Marina ante el creciente interés geopolítico internacional en el Atlántico Sur. Ningún país por debajo del ecuador ha poseído ni ha operado nunca un submarino de propulsión nuclear. Brasil podría llegar a ser el primero en el inicio de la nueva década. La mayor potencia militar de Sudamérica se acerca, cada vez más, a su primer submarino de propulsión nuclear con tecnología de vanguardia francesa, en el marco del PROSUB, cuyo programa ha perdurado y se ha mantenido en las diferentes administraciones gubernamentales que han pasado por el Palacio de Planalto.
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