La Armada de Estados Unidos y la Marina de Brasil realizaron nuevos ejercicios navales conjuntos en el Atlántico Sur en el marco de la operación Southern Seas 2026, una iniciativa impulsada por la Cuarta Flota estadounidense que busca fortalecer lazos militares y la cooperación marítima regional. En este sentido, las maniobras incluyeron la participación del portaaviones nuclear USS Nimitz (CVN-68), el destructor lanzamisiles USS Gridley (DDG-101), el submarino brasileño Humaitá (S-41) y la fragata de la clase Niterói Defensora (F41), que navegaron en formación frente a las costas brasileñas.

Durante las actividades realizadas en territorio brasileño participaron además otras unidades de la Marina de Brasil, entre ellas la fragata Independência y los helicópteros AH-11B Super Lynx y Tikuna que se usan en ejercicios antisubmarinos y en tareas de patrullaje. En detalle, los entrenamientos estuvieron orientados a mejorar los procedimientos operativos y fortalecer la coordinación táctica entre ambas armadas en escenarios de despliegue marítimo combinado.
En este contexto, uno de los principales protagonistas de las maniobras fue el submarino Humaitá, perteneciente a la clase Scorpène. Cabe señalar que el mismo fue incorporado recientemente a la Marina de Brasil dentro del Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB). Cabe destacar que el programa fue desarrollado mediante la cooperación tecnológica con Francia y busca aumentar las capacidades submarinas del país, fortalecer la industria naval brasileña y consolidar una mayor presencia estratégica sobre el Atlántico Sur.
Desde una perspectiva más amplia, el despliegue se produce en un contexto de creciente interés estratégico sobre el Atlántico Sur. Durante los últimos años, distintos gobiernos sudamericanos advirtieron sobre el incremento de las actividades vinculadas a la pesca ilegal, el tráfico marítimo y operaciones extranjeras ilícitas en proximidades de sus zonas económicas exclusivas. En ese escenario, Washington viene reforzando su cooperación con sus socios regionales mediante programas de asistencia, ejercicios conjuntos y acuerdos de seguridad marítima.
Cooperación regional en el Atlántico Sur
En paralelo, Argentina y Estados Unidos anunciaron recientemente el lanzamiento del “Protecting Global Commons Program”, una iniciativa destinada a fortalecer la vigilancia marítima y la cooperación en el Atlántico Sur. El programa contempla asistencia tecnológica, capacitación especializada e interoperabilidad entre las fuerzas navales, además de apoyo para mejorar los sistemas de monitoreo marítimo y combatir las actividades ilícitas como la pesca ilegal, el contrabando y el tráfico transnacional.

Concretamente, la iniciativa entre Buenos Aires y Washington fue formalizada en una Carta de Intención firmada por los representantes de la Armada argentina y de la Cuarta Flota estadounidense. Según información oficial difundida por la Embajada de Estados Unidos, el programa tendrá una duración inicial de cinco años y prevé la incorporación gradual de equipamiento de vigilancia, asistencia técnica y entrenamiento especializado para operaciones marítimas.
En el caso de Brasil, la cooperación militar con Estados Unidos posee una trayectoria más extensa y abarca ejercicios navales, intercambio de información, operaciones combinadas y acuerdos tecnológicos. Durante los últimos años, ambos países profundizaron el diálogo en áreas vinculadas a la defensa marítima, seguridad hemisférica y protección de las infraestructuras críticas, en un escenario marcado por la competencia geopolítica y el interés sobre las rutas marítimas y los recursos estratégicos del Atlántico Sur.
Seguridad marítima y cooperación hemisférica
Desde Washington, distintos sectores militares y estratégicos remarcan la importancia de consolidar asociaciones regionales capaces de garantizar estabilidad marítima, protección de líneas comerciales y capacidad de respuesta frente a amenazas. En ese marco, países como Brasil y Argentina son considerados socios relevantes en materia de seguridad hemisférica impulsada por Estados Unidos en América del Sur.

Finalmente, los ejercicios realizados durante Southern Seas 2026 reflejan la centralidad que adquirió el Atlántico Sur dentro de la agenda estratégica regional. Más allá del componente operativo y militar, la expansión de la cooperación naval entre Estados Unidos y los países sudamericanos pone en evidencia un proceso de fortalecimiento de alianzas que buscan mejorar los sistemas marítimos y responder a desafíos vinculados a la seguridad, el control territorial y la competencia geopolítica en espacios marítimos cada vez más sensibles.













