Pese a que Polonia y Ucrania tienen un enemigo común — Rusia —una disputa sobre masacres ocurridas hace ocho décadas está siendo cada vez más utilizada como arma en la política interna de ambos bandos. La histórica disputa comenzó en mayo cuando el presidente ucraniano Volodímir Zelenski nombró a una unidad militar ucraniana en honor a los “Héroes de la UPA”, lo que indignó a Polonia. El Ejército Insurgente Ucraniano, conocido como UPA, mató a decenas de miles de polacos en la Segunda Guerra Mundial en una campaña de limpieza étnica en lo que hoy es el oeste de Ucrania.

Por parte de Polonia, el debate sobre el movimiento de Zelenski ya amenaza con pesar en las cruciales elecciones generales del próximo año — con el bando nacionalista viendo una oportunidad para ganar puntos frente a los centristas pro-UE. Para los ucranianos, la misma disputa se está convirtiendo en una línea roja definitoria sobre si los forasteros pueden dictar a sus héroes nacionales, y se ha vuelto políticamente importante para Zelenski.
“Nadie más dictará jamás a los ucranianos qué héroes honrar, qué festividades celebrar o qué historia estudiar”, dijo Kyrylo Budanov, jefe de la oficina de Zelenski. Para Polonia, las masacres de la UPA fueron genocidio. Pero, para Ucrania, la UPA fueron luchadores por la libertad que pelearon contra los soviéticos durante y después de la Segunda Guerra Mundial y cuyo legado ahora sirve de inspiración en la lucha contra Rusia.
Por ello, el presidente nacionalista de Polonia, Karol Nawrocki, respondió despojando a Zelenski del máximo honor de Polonia: la Orden del Águila Blanca. Por su parte, Zelenski respondió rápidamente, metió la medalla en una caja y la envió de vuelta a Varsovia.
Sin embargo, más allá de la crisis diplomática, la tensión entre Polonia y Ucrania tiene un gran impacto geopolítico: para Rusia, la principal amenaza tanto para Kiev como para Varsovia, que estos dos países no cooperen es una gran noticia. Por ejemplo, recientemente el ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, criticó a Kiev por no haber cumplido con la promesa de cooperar en materia de tecnología de drones a pesar del apoyo militar polaco y su disposición a transferir cazas MiG-29. Así, Moscú, casi sin hacer nada, disfruta como dos de sus principales rivales se “pelean entre ellos”.
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