Rockhopper Exploration completó una recaudación de aproximadamente US$200 millones de nuevo capital destinada a financiar su participación en las siguientes etapas del proyecto petrolero Sea Lion en las Islas Malvinas. La compañía cerró este 16 de septiembre el último tramo de la operación después de que la oferta dirigida a sus actuales accionistas recibiera una demanda superior a la cantidad de nuevas acciones disponibles.

La empresa recibió solicitudes válidas por 24.242.324 acciones, frente a las 20.529.259 que había puesto a disposición mediante su Open Offer. El nivel de demanda alcanzó así aproximadamente el 118% de la oferta, obligando a Rockhopper a reducir proporcionalmente parte de las solicitudes realizadas por encima de los derechos básicos de los accionistas.
Esta última operación aportará alrededor de US$20 millones brutos, que se suman a los aproximadamente US$180 millones obtenidos mediante la colocación institucional realizada a fines de agosto. De esta forma, Rockhopper completa prácticamente los US$200 millones brutos que había planteado como objetivo para acompañar la aceleración de las siguientes fases de Sea Lion.
El resultado marca un cambio concreto respecto de lo anunciado hace tres semanas. Escenario Mundial informó el 27 de agosto que Rockhopper buscaba captar hasta US$200 millones después de que una nueva evaluación elevara en US$788 millones el valor calculado de su participación en Sea Lion. Esa operación dejó ahora de ser un objetivo financiero: la compañía consiguió completar los dos tramos previstos.
Los accionistas demandaron más acciones de las disponibles
Rockhopper había reservado la segunda parte de la ampliación para permitir que sus actuales accionistas participaran del aumento de capital bajo un esquema de oferta abierta. La compañía puso a disposición 20.529.259 acciones ordinarias a 70 peniques cada una, pero al cierre del período de aceptación del 15 de septiembre recibió solicitudes por más de 24,2 millones. Esto representa aproximadamente 3,7 millones de acciones adicionales respecto del volumen que podía emitir bajo ese mecanismo.
Los accionistas que ejercieron sus derechos básicos recibirán las acciones que les correspondían, mientras que las solicitudes adicionales realizadas a través del mecanismo de exceso serán reducidas proporcionalmente debido a la sobresuscripción. Rockhopper espera que las nuevas acciones comiencen a cotizar en el mercado AIM de Londres el 18 de septiembre. Una vez completada su admisión, la compañía tendrá 1.071.968.721 acciones ordinarias emitidas y con derecho a voto. La mayor demanda no incrementará el monto recaudado porque la cantidad máxima de títulos de esta etapa estaba definida de antemano. El dato sí muestra que la última porción de la ampliación consiguió cubrir completamente el capital que Rockhopper esperaba obtener de sus actuales accionistas.

De buscar financiación a disponer del nuevo capital
El proceso había comenzado el 27 de agosto, cuando Rockhopper anunció una colocación destinada a captar aproximadamente US$180 millones, acompañada por una oferta abierta que podía agregar otros US$20 millones. El primer tramo quedó cubierto mediante inversores institucionales. Ahora, con la oferta abierta totalmente suscripta, la compañía completa prácticamente la totalidad del objetivo planteado inicialmente y puede avanzar con la distribución de los recursos entre las distintas necesidades previstas para Sea Lion.
El financiamiento se suma a la estructura que Rockhopper y Navitas Petroleum ya habían conformado para la primera fase del proyecto, cuya decisión final de inversión fue adoptada en diciembre de 2025. El cronograma actualmente informado mantiene el comienzo de la producción para el primer trimestre de 2028. Los nuevos fondos, sin embargo, no están destinados únicamente a esa primera etapa. Una parte relevante busca permitir que Rockhopper financie su participación en una expansión que los socios pretenden adelantar incluso antes de que Sea Lion produzca su primer barril.
US$100 millones para la expansión y el segundo FPSO
Rockhopper había detallado al lanzar la ampliación cómo pretende distribuir los aproximadamente US$200 millones obtenidos. Alrededor de US$100 millones serán destinados a financiar sus necesidades vinculadas con el Central Development Area y su participación proporcional en la adquisición y preparación del OSX-1, el segundo FPSO que Navitas pretende utilizar para acelerar la expansión de Sea Lion.
Otros US$20 millones están previstos para financiar trabajos de exploración y profundización de pozos relacionados con la primera fase del Northern Development Area. La compañía reservó además otros US$20 millones para cubrir potenciales obligaciones en caso de un fracaso temprano del proyecto durante esa etapa.
Los US$60 millones restantes quedarán como contingencia adicional para las actividades de Rockhopper vinculadas con Malvinas y para mantener flexibilidad financiera hasta la eventual decisión final de inversión sobre el Central Development Area, actualmente proyectada para mediados de 2028. La estructura muestra que la ampliación no busca simplemente cubrir el desarrollo ya aprobado. Rockhopper está reuniendo capital para participar en una segunda etapa de crecimiento que Navitas pretende ejecutar de manera más rápida de lo originalmente previsto.
Sea Lion prepara una expansión antes de comenzar a producir
La operación financiera llega después de una serie de decisiones que elevaron considerablemente la escala potencial del proyecto. Navitas Petroleum, operador y propietario del 65% de Sea Lion frente al 35% de Rockhopper, avanzó durante agosto con la incorporación del FPSO OSX-1 para utilizarlo en futuras fases del desarrollo. Escenario Mundial informó entonces que la nueva estrategia podría llevar la capacidad de Sea Lion desde unos 55.000 hasta cerca de 180.000 barriles diarios cuando funcionen simultáneamente sus distintas áreas productivas.

La incorporación de una segunda unidad flotante permitiría agregar aproximadamente 125.000 barriles diarios de capacidad a la producción de las primeras etapas y adelantar recursos que anteriormente estaban contemplados para una fase posterior. El movimiento coincidió además con una nueva evaluación independiente de Netherland, Sewell & Associates. Ese análisis incrementó en aproximadamente US$788 millones el valor presente neto que Rockhopper atribuye a su participación en las reservas y recursos incluidos en Sea Lion, fundamentalmente por la aceleración de las futuras fases del proyecto.
Todo ese proceso continúa desarrollándose mientras Argentina endurece las medidas contra empresas y personas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas. Durante septiembre, el Gobierno argentino abrió procedimientos sancionatorios y anunció que pretende ampliar mediante una nueva ley el alcance del régimen existente. La coincidencia temporal no permite establecer que la demanda de acciones constituya una respuesta política a las decisiones argentinas. Lo comprobable es que Rockhopper consiguió completar su ampliación de capital mientras continúa aumentando tanto la escala financiera de Sea Lion como la disputa regulatoria alrededor del desarrollo.
Rockhopper completa la financiación que había anunciado en agosto
La novedad de este 16 de septiembre modifica el punto inmediato de atención sobre el proyecto. A fines de agosto, Rockhopper todavía debía demostrar que podía captar los US$200 millones que consideraba necesarios para acompañar la aceleración de las siguientes fases. Con los aproximadamente US$180 millones de la colocación institucional y los US$20 millones de la oferta abierta, ese proceso quedó completado. Además, la última etapa recibió solicitudes equivalentes al 118% de las acciones disponibles.
El siguiente paso será observar cómo comienza a utilizarse ese capital: la incorporación y preparación del segundo FPSO, los trabajos adicionales de perforación y las inversiones necesarias para avanzar hacia el Central Development Area. Rockhopper ya consiguió el dinero que fue a buscar; ahora el foco pasa a la ejecución de la expansión de Sea Lion.
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