Perú confirmó este jueves su incorporación al Escudo de las Américas, la coalición impulsada por Estados Unidos para coordinar inteligencia y acciones contra el crimen organizado transnacional, en una nueva señal del acercamiento estratégico entre el Gobierno de Keiko Fujimori y Washington. La decisión fue anunciada durante la visita a Lima del secretario de Estado Marco Rubio y ocurre mientras Estados Unidos intensifica su competencia con China por infraestructura, comercio y seguridad en el Pacífico sudamericano, con el puerto de Chancay como uno de los principales puntos de disputa.

Fujimori confirmó el ingreso después de reunirse con Rubio en el Palacio de Gobierno y sostuvo que la participación permitirá a Perú obtener información con mayor rapidez y reforzar las acciones contra organizaciones criminales que operan a través de las fronteras. El secretario de Estado celebró la decisión y afirmó que Washington considera la seguridad del hemisferio directamente vinculada con sus propios intereses nacionales.
La incorporación profundiza una relación de seguridad que ya venía creciendo. En enero, Estados Unidos designó a Perú como aliado principal extra-OTAN y autorizó una posible venta militar por hasta 1.500 millones de dólares para el diseño y construcción de infraestructura en la Base Naval del Callao, incluyendo instalaciones marítimas, terrestres y apoyo logístico.
Al mismo tiempo, China continúa ampliando su presencia económica en Perú, especialmente en minería, energía y logística. El resultado es una posición cada vez más singular para Lima: su principal relación de seguridad se profundiza con Estados Unidos mientras su principal socio comercial y uno de sus mayores inversores estratégicos es China.
Qué es el Escudo de las Américas y qué implica el ingreso de Perú
El Escudo de las Américas fue presentado por Donald Trump en marzo como una coalición hemisférica destinada a combatir cárteles, narcotráfico y otras organizaciones criminales transnacionales mediante una mayor coordinación entre los Estados participantes.
El mecanismo contempla intercambio de inteligencia, información financiera, cooperación judicial, apoyo logístico y coordinación en ciberseguridad, según explicó esta semana ante el Senado peruano el canciller Carlos Espá. El Gobierno de Fujimori sostiene que la participación permitirá actuar con mayor rapidez frente a redes que utilizan simultáneamente varios países para mover drogas, dinero, armas y miembros de organizaciones criminales.

Argentina y Chile se encuentran entre los países sudamericanos que ya participaban del esquema. Un comunicado conjunto difundido en junio también incluyó a Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago junto con Estados Unidos.
La ampliación hacia Perú y Colombia extiende ahora la arquitectura sobre buena parte de la costa sudamericana del Pacífico. Ese avance le permite a Washington reforzar la cooperación con gobiernos regionales precisamente en un espacio donde durante los últimos años China expandió su comercio, inversiones y participación en infraestructura crítica.
El ingreso ya genera preguntas dentro del Congreso peruano
La adhesión no está exenta de controversia dentro de Perú. El Senado aprobó por unanimidad citar al canciller Espá para el próximo 16 de septiembre, con el objetivo de que explique la naturaleza jurídica de la incorporación, los compromisos políticos y operativos asumidos y sus posibles implicancias para la soberanía y las competencias del Congreso.
Los legisladores quieren conocer, entre otros puntos, si la participación implica compromisos militares, qué instrumentos jurídicos la respaldan y qué papel podrían tener los ministerios de Defensa e Interior y la Policía Nacional. La citación fue aprobada con 52 votos.
La discusión es relevante porque el Escudo de las Américas combina herramientas civiles, policiales y de seguridad con mecanismos de intercambio de inteligencia, mientras algunos de sus miembros profundizan también operaciones y cooperación militar bilateral con Washington.
Fujimori buscó despejar esas dudas al sostener que Perú actuará dentro de las facultades que establece su Constitución y legislación. Por ahora, no se anunció el despliegue de fuerzas estadounidenses en territorio peruano como consecuencia directa de la adhesión.
Chancay concentra la disputa estratégica entre Estados Unidos y China
La visita de Rubio estuvo atravesada simultáneamente por la creciente presencia china. Antes de llegar a Lima, el secretario de Estado cuestionó públicamente proyectos respaldados por Beijing en Perú y afirmó que pueden afectar la transparencia y la seguridad de los datos.
Uno de los focos centrales es el megapuerto de Chancay, operado mayoritariamente por la naviera estatal china COSCO Shipping. Inaugurado en 2024, el complejo fue diseñado para recibir grandes buques y conectar directamente la costa sudamericana con Asia, reduciendo tiempos logísticos y aumentando la capacidad de Perú para convertirse en un nodo regional de exportación.

Escenario Mundial viene siguiendo a Chancay como uno de los principales puntos donde Estados Unidos y China disputan influencia sobre infraestructura crítica en América Latina. Washington cuestionó particularmente un fallo judicial que limitó las facultades del regulador peruano para supervisar determinadas operaciones del terminal.
China rechazó esta semana las acusaciones estadounidenses y defendió sus inversiones como legales y transparentes. Su embajada en Lima respondió además que el hemisferio occidental no es el “patio trasero” de ningún país y sostuvo que los Estados latinoamericanos tienen derecho a elegir libremente a sus socios.
Callao y Chancay, dos proyectos que muestran hacia dónde se mueve Perú
La competencia no implica que Estados Unidos esté construyendo una infraestructura equivalente a Chancay, pero sí muestra dos líneas de influencia distintas sobre la costa peruana.
A unos kilómetros del puerto comercial chino, Washington autorizó en enero una posible operación de hasta 1.500 millones de dólares para modernizar la Base Naval del Callao, principal instalación de la Marina de Guerra del Perú. El proyecto contempla diseño, construcción, ingeniería, infraestructura marítima y terrestre y la eventual presencia temporal de personal estadounidense para supervisar las obras.
Escenario Mundial había señalado a comienzos de 2026 que Perú se estaba convirtiendo en uno de los principales escenarios sudamericanos de la competencia entre Washington y Beijing. Chancay sintetiza la expansión logística china, mientras la cooperación militar, de inteligencia y de seguridad permanece fuertemente vinculada con Estados Unidos.
La dimensión económica, sin embargo, limita cualquier lectura de alineamiento absoluto. El comercio entre Perú y China aumentó 35% durante el primer semestre de 2026, frente a un crecimiento del 20% del intercambio con Estados Unidos. En 2025, el comercio sino-peruano había superado los 50.000 millones de dólares, contra aproximadamente 19.000 millones con Washington.
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