
Estados Unidos colocó al portaaviones USS Theodore Roosevelt en el centro de RIMPAC 2026, el mayor ejercicio marítimo multinacional del mundo, para ensayar cómo desplegar y sostener una fuerza naval dispersa en el Pacífico. Las maniobras se desarrollan alrededor de las islas Hawái desde el 24 de junio y continuarán hasta el 31 de julio.
La edición actual reúne a 30 países, más de 30 buques de superficie, cinco submarinos, 15 fuerzas terrestres nacionales, más de 206 aeronaves y aproximadamente 30.000 efectivos. El USS Theodore Roosevelt abandonó Pearl Harbor el 7 de julio para iniciar la fase marítima del ejercicio acompañado por su ala aérea y por unidades de superficie, submarinos y buques logísticos estadounidenses y aliados.
La novedad no está únicamente en el despliegue del portaaviones. RIMPAC funciona como un laboratorio para probar un modelo de operaciones pensado para un conflicto de alta intensidad en el que las bases, los puertos y las rutas logísticas estadounidenses podrían quedar bajo ataque. El objetivo es que las fuerzas puedan dispersarse, mantenerse conectadas y continuar operando aun cuando el acceso a repuestos, combustible y centros de reparación resulte limitado.

Aunque Estados Unidos no presenta oficialmente las maniobras como una preparación para combatir contra China, el escenario estratégico resulta difícil de separar de la expansión naval de Pekín. La Armada china cuenta con misiles de largo alcance, submarinos, aviación naval, bases insulares y sistemas de vigilancia destinados a dificultar la concentración de grandes fuerzas estadounidenses en el Pacífico occidental.
Frente a ese desafío, la Marina estadounidense impulsa el concepto de operaciones marítimas distribuidas. La lógica consiste en repartir sensores, sistemas de armas y unidades de apoyo entre múltiples plataformas para evitar que la destrucción o neutralización de un único grupo concentrado afecte al conjunto de la fuerza. La propia Marina vincula ese modelo con la necesidad de reabastecer, reparar y rearmar buques dentro de ambientes logísticos disputados.
El USS Theodore Roosevelt sigue funcionando como núcleo aeronaval, pero RIMPAC prueba que un portaaviones no puede operar de manera aislada. El 8 de julio, el buque realizó un reabastecimiento en navegación con el USNS Guadalupe, una maniobra indispensable para mantener combustible, provisiones y operaciones aéreas sin regresar a puerto.

A esa capacidad tradicional se sumó la fabricación de repuestos en el mar. El Theodore Roosevelt utiliza durante RIMPAC una impresora híbrida de metal integrada en una red distribuida de manufactura avanzada. El sistema permite producir componentes a bordo y reducir la dependencia de cadenas logísticas extensas, que durante un conflicto podrían ser interrumpidas por ataques contra puertos, aeródromos o buques de apoyo.
La demostración es todavía más amplia. El USS Essex funciona como centro de una red de más de 50 nodos de fabricación distribuidos entre buques, instalaciones militares, universidades y centros industriales. Por primera vez, el programa combina manufactura avanzada, inteligencia artificial y plataformas no tripuladas dentro de una misma prueba operacional.
Los sistemas autónomos también cumplen una función logística. Drones navales transportan piezas producidas por impresoras tridimensionales hacia distintas unidades, mientras otras embarcaciones no tripuladas ensayan el reabastecimiento autónomo de buques estadounidenses y aliados. La meta es reducir la exposición de grandes transportes logísticos y multiplicar las rutas disponibles para mover componentes, suministros y equipos entre fuerzas dispersas.
Este problema es central ante una eventual confrontación con China. Las distancias del Indo-Pacífico obligan a Estados Unidos a trasladar combustible, municiones y repuestos durante miles de kilómetros. Al mismo tiempo, las principales bases estadounidenses en Japón, Guam y otras islas se encuentran dentro del alcance de distintos sistemas de misiles chinos.

RIMPAC también permite a Washington integrar a sus aliados dentro de esa arquitectura. Las fuerzas participantes practican comunicaciones, defensa aérea, guerra antisubmarina, operaciones anfibias, reabastecimiento y coordinación de mandos. El ejercicio busca que unidades de países diferentes puedan combatir y sostenerse como una fuerza combinada, en lugar de actuar como contingentes nacionales separados.
La composición multinacional constituye en sí misma una señal hacia Pekín. Estados Unidos intenta demostrar que su principal ventaja en el Pacífico no reside únicamente en sus portaaviones o submarinos, sino en la capacidad de construir una red con Japón, Corea del Sur, Australia, Canadá, Chile y otros socios marítimos.
El USS Theodore Roosevelt representa la parte más visible de esa demostración de poder. Sin embargo, el mensaje estratégico de RIMPAC 2026 está en la infraestructura que lo rodea: buques logísticos, submarinos, aeronaves, fabricación distribuida, drones navales y fuerzas aliadas capaces de operar durante períodos prolongados lejos de las principales bases.
La pregunta que Estados Unidos intenta responder no es solamente si puede desplegar un portaaviones frente al crecimiento militar de China. La cuestión es si puede mantenerlo operativo cuando los puertos estén amenazados, las cadenas de suministro sean atacadas y la flota deba dispersarse sobre la inmensidad del Pacífico.
Te puede interesar: La Armada de Estados Unidos teme que drones y cohetes baratos puedan amenazar a sus submarinos nucleares













