La administración de Donald Trump designó oficialmente como organizaciones terroristas internacionales al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital, en una decisión que profundiza la política de seguridad de Washington frente al crimen organizado latinoamericano. La medida, anunciada por el secretario de Estado Marco Rubio, se produce en medio de investigaciones de inteligencia brasileñas que alertan sobre la sofisticación tecnológica de las organizaciones criminales y su posible acceso a entrenamiento táctico vinculado a la guerra en Ucrania.

Según una investigación de la Subsecretaría de Inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública de Río de Janeiro, integrantes del Comando Vermelho habrían viajado a Ucrania con el objetivo de adquirir conocimientos sobre combate urbano, operación de drones y utilización de vehículos aéreos no tripulados de gran capacidad. Las autoridades brasileñas sostienen que algunos de esos individuos regresaron posteriormente a Brasil y comenzaron a replicar entrenamientos en territorios controlados por la organización criminal, especialmente en el Complexo do Alemão, uno de los principales bastiones operativos del grupo en Río de Janeiro.
La policía brasileña investiga el uso de drones militares por facciones narco
De acuerdo con la investigación, el interés del grupo estaría centrado en el uso logístico y táctico de drones de largo alcance capaces de transportar armas, drogas, municiones y equipamiento entre diferentes zonas dominadas por el narcotráfico. Los informes señalan que algunos de estos UAV podrían cargar hasta 80 kilos y operar a distancias cercanas a los 12 kilómetros, reduciendo la exposición de las organizaciones criminales a operativos policiales terrestres y ampliando sus capacidades de movilidad y vigilancia.

Foto: Paulo Henrique/SESP
En este contexto, las fuerzas de seguridad brasileñas consideran que la incorporación de estas tecnologías representan un nuevo desafío para la seguridad urbana y el combate al narcotráfico. El uso de drones comerciales adaptados para funciones militares o logísticas ya había sido detectado en distintas operaciones policiales en Río de Janeiro. En 2024, investigaciones federales vincularon a un exintegrante de la Marina brasileña con operaciones de drones utilizadas por el Comando Vermelho para vigilancia y ataques improvisados en áreas bajo disputa criminal.
De este modo, la decisión de Washington de catalogar al Comando Vermelho y al PCC como organizaciones terroristas se inscribe dentro de una estrategia impulsada por Trump desde el inicio de su segundo mandato presidencial. En los últimos años, Estados Unidos también avanzó con designaciones similares contra carteles mexicanos, la Mara Salvatrucha y el Tren de Aragua, bajo el argumento de que estas estructuras representan amenazas transnacionales vinculadas al narcotráfico, el tráfico de armas y el crimen organizado regional.
La presión de Washington sobre el crimen organizado crece en América Latina
En el comunicado oficial, Rubio sostuvo que ambas son dos de las organizaciones criminales más violentas de Brasil, y afirmó que la administración estadounidense utilizará “todas las herramientas disponibles” para combatirlas. En consecuencia, la designación permite ampliar sanciones financieras, restricciones económicas y mecanismos de cooperación de inteligencia internacional. Sin embargo, especialistas en derecho internacional advierten que este tipo de medidas también incrementa la presión diplomática de Washington sobre gobiernos latinoamericanos en materia de combate al crimen organizado.

En este contexto, América Latina enfrenta un escenario complejo, donde el crimen organizado, la tecnología y la competencia geopolítica internacional comienzan a entrelazarse. Para Brasil, el desafío no pasa únicamente por contener al narcotráfico tradicional, sino también por responder a las amenazas con capacidad logística, tecnológica y transnacional. La decisión de Estados Unidos de endurecer su postura frente a las organizaciones criminales regionales anticipa, además, una etapa de mayor presión hemisférica en materia de seguridad y cooperación estratégica.












