Irán elevó la presión en Medio Oriente al interrumpir el tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz y advertir que podría retirarse del alto el fuego acordado con Estados Unidos si Israel continúa sus operaciones militares en Líbano. La medida introduce un nuevo foco de tensión en una región clave para el comercio energético global.

Según la agencia iraní Fars y fuentes marítimas citadas por Reuters, varios buques fueron notificados por la Armada iraní sobre el cierre de la vía, lo que interrumpió el tránsito de petroleros por uno de los corredores más sensibles del mundo. Por el estrecho de Ormuz circula aproximadamente una quinta parte del petróleo global, por lo que cualquier restricción tiene impacto inmediato en los mercados internacionales.
El trasfondo de la crisis radica en las diferencias sobre el alcance del alto el fuego. Mientras la Casa Blanca —a través de su portavoz Karoline Leavitt— confirmó que el acuerdo con Irán no incluye a Líbano, Teherán sostiene que la tregua debe aplicarse a todos los frentes del conflicto. Israel, por su parte, mantuvo en el día de hoy operaciones militares contra posiciones vinculadas a Hezbolá, intensificando la disputa.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, mantuvo contactos con Pakistán —país que actúa como mediador— para denunciar lo que calificó como “violaciones del alto el fuego”. En paralelo, autoridades iraníes advirtieron que evalúan abandonar la tregua mientras sus fuerzas armadas identifican posibles objetivos en respuesta a los ataques israelíes.

Desde Islamabad, el primer ministro Shehbaz Sharif afirmó que el alto el fuego debería aplicarse “en todas partes”, incluyendo Líbano, e informó que se prevén nuevas conversaciones diplomáticas con delegaciones de Estados Unidos e Irán. Sin embargo, la falta de consenso entre las partes complica la sostenibilidad del acuerdo.
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