El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, pidió al Parlamento aprobar un nuevo paquete de defensa por nos US$6.500 millones, destinado al desarrollo de una amplia red de drones militares hasta 2031. El programa contempla la producción de drones de vigilancia, ataque costero y embarcaciones de superficie no tripuladas, buscando fortalecer la capacidad de disuasión de la isla frente al creciente despliegue militar de China en el Estrecho de Taiwán.

Durante una visita al Instituto Nacional Chung-Shan de Ciencia y Tecnología, principal desarrollador de armamento de Taiwán, Lai afirmó que “la presión de China sobre Taiwán se intensifica cada vez más” y sostuvo que la isla debe “responder al llamamiento internacional para compartir la responsabilidad de la defensa colectiva”. El mandatario también instó tanto al oficialismo como a la oposición a respaldar la iniciativa, argumentando que el fortalecimiento de la seguridad nacional y el desarrollo de la industria de defensa constituyen objetivos comunes ante el complejo escenario regional.
La propuesta llega después de que el Parlamento, dominado por los partidos opositores Kuomintang (KMT) y Partido Popular de Taiwán (TPP), redujera significativamente el paquete extraordinario de defensa presentado por el Ejecutivo en mayo. En aquella oportunidad, los legisladores aprobaron únicamente alrededor de dos tercios del presupuesto solicitado, privilegiando la compra de armamento estadounidense por encima de otros programas de modernización. El nuevo proyecto busca concentrarse específicamente en los sistemas no tripulados, un área considerada estratégica tanto por Taipéi como por Washington.
Taiwán busca construir una cadena de suministro nacional de drones
En este sentido, la importancia de los drones responde a las enseñanzas obtenidas en conflictos recientes. Lai sostuvo que tanto la guerra entre Rusia y Ucrania como las operaciones militares desarrolladas en Medio Oriente demostraron que estos sistemas “se han convertido en los activos más importantes en el campo de batalla”. Esa evaluación coincide con una estrategia impulsada por Estados Unidos, que desde hace varios años recomienda a Taiwán priorizar capacidades de defensa asimétrica antes que competir directamente con el poderío convencional chino.

Además del componente militar, el programa persigue un objetivo económico e industrial. Taiwán busca construir una cadena de suministro nacional de drones que reduzca la dependencia de fabricantes extranjeros y aproveche la experiencia tecnológica de empresas locales vinculadas a los sectores de semiconductores, inteligencia artificial y electrónica avanzada.
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