En las últimas horas, se dio a conocer que el denominado “Clan del Golfo” o Autodefensas Gaitanistas de Colombia , un grupo armado narcotraficante, estaría buscando sentarse a negociar para obtener un reconocimiento político en el gobierno del presidente Gustavo Petro.

Según se supo, esta red criminal está compuesta por alrededor de 5.000 personas y ha sido calificada como grupo armado organizado por su capacidad de intervenir y afectar el Estado y el poder político. Este clan a su vez se distribuye en cinco estructuras que conforman 26 subestructuras, de acuerdo a los que explica el medio El Tiempo, lo que ha fijado al grupo cómo uno de los más reconocidos en el país. 

Esta noticia se desprende de un primer paso dado por el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien en la semana permitió una negociación jurídica con el Clan del Golfo. Este acercamiento pretende dialogar en simultáneo con diversos grupos armados y establecer una política de paz. Por parte del clan estaría dispuesto a llegar a un acuerdo si el proceso es de tinte político y no jurídico. 

Por otra parte, la principal condición para cualquier negociación, aseguró Petro, es que la organización armada renuncie al narcotráfico, la extorsión y al tráfico de migrantes, algunas de las muchas rentas ilegales en las que está involucrada. 

El grupo armado por su parte respondió que la propuesta de Petro “es un camino muy difícil y complejo” y que se muestran “dispuestos a recorrer acompañados de las comunidades” de los lugares en los que operan. Agregaron también que el clan existe desde antes que se convirtiera en organización.  

No obstante, este no es el primer acercamiento entre ambas partes. El mes pasado, Gustavo Petro habría lanzado un ultimátum y amenazó con bombardearlos luego de que el grupo asesinó a cuatro militares en una emboscada en otro lugar de Antioquia. “Si no son capaces de desmantelarse, como lo hemos solicitado, serán destruidos por el Estado”, apuntó Petro.

Por último, el grupo armado organizado, con “Chiquito Malo” como jefe, se ha denominado “Ejército”, sin embargo, el gobierno no está dispuesto a concederles el estatus político. Contra el clan, las Fuerzas Armadas y la Policía de Colombia mantienen operaciones diarias al ser considerados como los mayores traficantes de cocaína, con vínculo con carteles mexicanos, hacia Estados Unidos. 

El Clan, surgido tras la desmovilización de los grupos paramilitares durante el Gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010), es responsable de aproximadamente la mitad de la droga que ha salido de Colombia en los últimos años, según las autoridades. Además, está ampliamente involucrado en actividades ilícitas como la minería ilegal, la extorsión y el tráfico de migrantes a través del Tapón del Darién, una zona que separa a Colombia y Panamá.

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Redacción
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