El líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, supervisó las pruebas de un misil de crucero con capacidad nuclear y otras armas a bordo de un nuevo destructor de 5.000 toneladas, el Kang Kon. La Agencia Central de Noticias oficial de Corea informó que el evento del viernes incluyó pruebas de disparo de un misil de crucero estratégico y de los cañones principales y automáticos del Kang Kon, así como pruebas de sus sistemas de guerra electrónica y evaluaciones de sus capacidades de detección de objetivos y procesamiento de información. Pero, mientras Pionyang incrementa su poderío, Japón también impulsa sus capacidades para contrabalancear a la propia Corea del Norte.

Según la agencia, tras observar las pruebas desde tierra, Kim ordenó a los funcionarios que completaran las actividades del destructor y pusieran la embarcación en servicio activo en un plazo de dos meses.
Las pruebas se produjeron después de que Corea del Norte pusiera en servicio a finales de junio su primer destructor de 5.000 toneladas, el Choe Hyon. Kim también desea impulsar la construcción de un submarino de propulsión nuclear y ha pedido el desarrollo de misiles balísticos intercontinentales capaces de lanzamientos submarinos.
Corea del Norte presentó por primera vez el Choe Hyon en abril de 2025 y, según la KCNA, el buque de guerra está equipado con una variedad de sistemas, incluyendo armas antiaéreas y antibuque, así como misiles balísticos y de crucero con capacidad nuclear. Funcionarios y expertos surcoreanos afirman que probablemente el buque fue construido con ayuda rusa en medio del creciente vínculo militar entre los países.
El Kang Kon fue presentado un mes después del Choe Hyon en mayo de 2025, pero resultó dañado durante un lanzamiento fallido en el puerto norteño de Chongjin. El país afirmó posteriormente que el barco fue rebotado en junio tras reparaciones, pero expertos externos han cuestionado si realmente está listo para el servicio activo. Kim también ha pedido construir dos nuevos buques de guerra de 5.000 toneladas cada año durante los próximos cinco años, así como desarrollar un destructor más grande de 10.000 toneladas.

Japón no se queda atrás
Pero, el problema para la región es que el accionar norcoreano, entre otras cuestiones, está impulsando una transformación profunda de la política de defensa de Japón: Tokio viene impulsando capacidades de contraataque, misiles de largo alcance, defensa antimisiles, sistemas no tripulados y mayores presupuestos militares (y, a su vez, esto le permite justificar a Corea del Norte el incremento de sus capacidades).
Pero, más allá de cómo ambos intentan disuadirse, Japón ya no piensa su defensa únicamente en términos de interceptar amenazas cerca de su territorio. Su nueva estrategia busca desarrollar capacidades de ataque a distancia —o “standoff”— que permitan responder contra bases, lanzadores o centros de mando enemigos si el país enfrenta una agresión. En este sentido, mientras que para Tokio se trata de reforzar la disuasión, para Pyongyang, en cambio, es la prueba de que Japón se prepara para atacar.
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