Tres naciones de África occidental bajo el gobierno de juntas militares han declarado su intención de establecer una fuerza conjunta para hacer frente a las amenazas yihadistas. Los países en cuestión, Níger, Malí y Burkina Faso, anunciaron la formación de esta fuerza tras mantener conversaciones en la capital de Nigeria, Niamey.

La nueva fuerza, anunciada después de las conversaciones en Niamey, según el jefe del ejército de Níger, Moussa Salaou Barmou, estará operativa lo antes posible para abordar los desafíos de seguridad en la región. Aunque el tamaño de la fuerza conjunta no se detalló, Barmou destacó que los tres ejércitos acordaron desarrollar un “concepto operativo” para cumplir con sus objetivos de defensa y seguridad.

Los grupos vinculados tanto al Estado Islámico como a Al Qaeda han causado la muerte de miles de personas en la región el año pasado. Los regímenes militares de estos tres países han fortalecido su colaboración en los últimos meses y en septiembre pasado formaron la Alianza de Estados del Sahel (AES), un pacto de defensa mutua. Esta alianza se retiró de una fuerza internacional, el G5, originalmente creada para combatir a los islamistas en la región.

Desde 2012, una revuelta yihadista en el norte de Malí se ha extendido a Níger y Burkina Faso en 2015, causando miles de muertes y desplazando a millones en toda la región.

Un cambio de paradigma en la política exterior de estos tres países

A pesar de las promesas de los gobiernos militares para abordar el conflicto con los grupos yihadistas que ha persistido durante una década, la violencia en la región del Sahel en África occidental ha aumentado. Estos tres países han cortado lazos con Francia, su antigua potencia colonial, que tenía una fuerte presencia militar en el Sahel durante años. Además, los líderes de estos países ordenaron la retirada de la misión de mantenimiento de la paz de la ONU en Mali, Minusma, que había estado operando durante más de una década, y completaron la salida en diciembre.

Los regímenes militares también han fortalecido sus relaciones con Rusia, que ha intervenido para llenar el vacío dejado por la retirada de las fuerzas francesas. Además, anunciaron su decisión de abandonar el bloque económico de África Occidental, ECOWAS, después de haber sido suspendidos y enfrentar sanciones económicas y de viaje por parte del bloque, que instaba a un retorno rápido al gobierno democrático. El año pasado, establecieron la Alianza de Estados del Sahel con la visión de crear una federación, y en enero expresaron su intención de retirarse de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental.

En respuesta, la CEDEAO impuso sanciones a los tres países por derrocar gobiernos democráticamente elegidos en golpes de estado sucedidos desde 2020. La insatisfacción con los gobiernos civiles, incapaces de contener la violencia de los rebeldes yihadistas vinculados a Al-Qaeda y el Estado Islámico, ha sido un factor clave en las tomas de poder militares. Aunque algunas de estas sanciones fueron levantadas o suavizadas el mes pasado después de un impulso al diálogo por parte de ECOWAS.

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Juan Ignacio Máscolo
Estudiante de Relaciones Internacionales (USAL). Redactor del Observatorio de Política Internacional en el Centro de Estudios Estratégicos en Relaciones Internacionales (CEERI). Disertante para la Asociación de Estudios en Relaciones Internacionales Argentina (AERIA). Interesado en África y la economía internacional.

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