Corea del Sur anunció oficialmente su primer plan nacional para desarrollar submarinos de ataque propulsados por energía nuclear (SSN), una capacidad que hasta ahora no formaba parte de su fuerza naval. El Ministerio de Defensa Nacional presentó el denominado “Plan Básico para el Desarrollo de Submarinos Surcoreanos de Propulsión Nuclear”, un documento que establece el eje estratégico del programa y fija como objetivo el lanzamiento del primer submarino a mediados de la década de 2030, con su incorporación al servicio hacia finales de ese mismo período. De este modo, la iniciativa será impulsada bajo la denominación Proyecto Jang Bogo-N, considerada por las autoridades como un paso histórico para la seguridad marítima del país.

Concretamente, la decisión responde al deterioro de la seguridad en la península coreana. Según explicó Kim Jae Yeop, el investigador principal del Instituto Sungkyun para la Estrategia Global, uno de los objetivos centrales del programa es fortalecer la capacidad de disuasión de Corea del Sur frente a las capacidades militares de Corea del Norte. En particular, destacó la necesidad de contrarrestar las amenazas con misiles balísticos lanzados desde submarinos y de disponer de una capacidad militar capaz de actuar como elemento disuasorio frente a otros desafíos de seguridad presentes en la región.
La amenaza submarina de Corea del Norte acelera los planes nucleares de Seúl
En detalle, el anuncio se produjo después de que Corea del Norte presentara en diciembre de 2025 un nuevo submarino nuclear armado con misiles. Para distintos sectores estratégicos surcoreanos, ese avance proporcionó una justificación política y militar para impulsar una capacidad equivalente. Kim sostuvo que el movimiento norcoreano otorgó a Seúl una “luz verde política y moral” para avanzar con sus propios submarinos de propulsión nuclear. De acuerdo con el Ministerio de Defensa, este tipo de plataformas ofrece ventajas operativas respecto de los submarinos diésel convencionales, especialmente en materia de autonomía, permanencia prolongada bajo el agua y movilidad sumergida.
Con anterioridad, el gobierno había presentado oficialmente el “Plan Básico para el Desarrollo del Submarino Nuclear de la República de Corea”, considerado el primer documento que expone, tanto a nivel nacional como internacional, la estrategia para desarrollar de manera sistemática una fuerza de submarinos nucleares. Según las autoridades, el proyecto constituye un hito porque permitirá incorporar capacidades operativas superiores a las de los submarinos convencionales actualmente en servicio, especialmente en materia de autonomía sumergida, resistencia operativa y capacidad de despliegue prolongado.

Dentro de ese plan, Seúl estableció que los futuros submarinos utilizarán reactores alimentados con uranio poco enriquecido y desarrollados para operar durante largos ciclos, minimizando la necesidad de reemplazar combustible nuclear. Además, el gobierno subrayó que la totalidad del programa será desarrollada y construida dentro del país con el objetivo de garantizar autonomía tecnológica, sostenimiento logístico y capacidad de mantenimiento independiente. Las autoridades también indicaron que todo el ciclo de vida del submarino será administrado bajo una estrategia integral de largo plazo.
Uno de los aspectos más destacados del programa es su fuerte componente industrial. El gobierno estima que el Proyecto Jang Bogo-N generará más de 40.000 empleos estables y contribuirá al fortalecimiento de la competitividad industrial nacional. Las autoridades consideran que Corea del Sur dispone de la experiencia necesaria para afrontar este desafío gracias al desarrollo acumulado durante décadas en los sectores de construcción naval y energía nuclear. Hasta el momento, el país construyó más de veinte submarinos convencionales y cuenta con una de las industrias navales más avanzadas del mundo.
El proyecto apuesta por el desarrollo tecnológico y la construcción nacional
En paralelo, el proyecto también contempla la incorporación de tecnologías avanzadas asociadas a futuras plataformas submarinas. Empresas como Hanwha Ocean ya presentaron modelos que incluyen sistemas de combate basados en inteligencia artificial, sensores de nueva generación, mástiles electroópticos, sistemas de propulsión avanzados y lanzadores verticales de misiles. Aunque no todas estas capacidades necesariamente serán incorporadas al diseño final del Jang Bogo-N, reflejan el nivel de ambición tecnológica que acompaña al programa.

Con este anuncio, Corea del Sur formalizó por primera vez una estrategia estatal para incorporarse al reducido grupo de países que operan submarinos de ataque propulsados por energía nuclear. Más allá de los desafíos tecnológicos, industriales y regulatorios que deberá afrontar durante los próximos años, el Proyecto Jang Bogo-N representa una de las iniciativas de defensa más ambiciosas emprendidas por Seúl y una apuesta destinada a reforzar su capacidad de disuasión en un entorno regional militarmente modernizado.













