La administración del presidente Donald Trump dio un nuevo paso para reducir la dependencia de proveedores extranjeros en la industria de defensa de EE.UU.. El mandatario firmó una orden ejecutiva que endurece las condiciones para que los contratistas militares obtengan exenciones que les permitan adquirir minerales críticos y otros materiales provenientes de China y de otros países considerados adversarios geopolíticos.

En este sentido, la medida obliga a las empresas del sector a demostrar que buscaron proveedores alternativos antes de solicitar una excepción, identificar el origen de los materiales utilizados en sus productos y presentar un plan para reducir progresivamente su dependencia de suministros extranjeros. Quienes no cumplan con los nuevos requisitos podrían enfrentar consecuencias en materia de contratación pública, incluida la pérdida de futuros contratos con el Gobierno estadounidense.
Durante una conferencia de prensa previa a la publicación de la orden ejecutiva, el principal asesor de la Casa Blanca para comercio e industria manufacturera, Peter Navarro, afirmó que la nueva política pone fin a la práctica de solicitar exenciones sin haber agotado previamente las alternativas disponibles. “Se acabó eso de: ‘no hemos intentado nada y nos hemos quedado sin opciones'”, sostuvo.
EE.UU. busca tener mayor control sobre la cadena de suministro
La orden ejecutiva instruye al Pentágono a elaborar un mapa detallado de la cadena de suministro de la industria de defensa para identificar el origen de los minerales, componentes y demás materiales críticos utilizados en la fabricación de armamento. El objetivo es que el Departamento de Defensa de EE.UU. tenga una visión completa de todos los niveles de proveedores involucrados en la producción militar, desde las materias primas hasta el producto final, con el fin de detectar posibles vulnerabilidades relacionadas con empresas bajo control extranjero.

Además, las futuras regulaciones exigirán a los contratistas presentar un registro completo de materiales y componentes, implementar procedimientos para evaluar a sus proveedores y notificar al Pentágono cualquier riesgo significativo detectado en la cadena de suministro.
El desafío es reducir la dependencia de China
La decisión llega en un contexto en el que numerosos minerales críticos y materiales procesados utilizados en misiles, aeronaves y otros sistemas militares avanzados continúan dependiendo de proveedores chinos. Según explicó la administración estadounidense, esta situación genera una vulnerabilidad estratégica para la producción de armamento, especialmente en un escenario de creciente competencia entre EE.UU. y China. En los últimos años, el gigante asiático restringió progresivamente el acceso a minerales críticos y utilizó el control de determinadas cadenas de suministro como herramienta de presión internacional.
Frente a ese escenario, el Pentágono busca identificar cada uno de los eslabones que participan en la fabricación de sistemas de defensa para evitar que proveedores extranjeros puedan afectar la producción militar durante un eventual conflicto. “Esto no es papeleo. Es preparación para el campo de batalla”, afirmó Navarro al defender la iniciativa, al señalar que el Departamento de Defensa necesita conocer si sus sistemas de misiles y otras plataformas militares dependen de proveedores controlados por intereses extranjeros antes de que se produzca una crisis.
Evaluación de proveedores y posibles sanciones
La orden también establece que los contratistas deberán evaluar a sus proveedores en función de distintos factores, entre ellos la propiedad extranjera, la vulnerabilidad financiera y los riesgos asociados a la fabricación y el suministro. Cuando un proveedor sea considerado poco fiable, las empresas deberán reemplazarlo por una alternativa que cumpla con los requisitos establecidos por el Departamento de Defensa.
Asimismo, el Pentágono deberá desarrollar una estrategia para acelerar la certificación de nuevas fuentes de suministro nacionales o de países aliados y revisar las regulaciones que puedan retrasar ese proceso.

La decisión también tuvo impacto en los mercados. Las acciones de MP Materials, empresa estadounidense dedicada a la producción de tierras raras y en la que el Pentágono posee aproximadamente un 15 % de participación, cerraron la jornada del lunes con una suba del 1 %, hasta los 45,70 dólares, tras conocerse el anuncio de EE.UU..
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