La ofensiva aérea lanzada por Rusia sobre Ucrania durante este miércoles marcó un nuevo salto en la escala y alcance de los ataques con drones. A diferencia de oleadas anteriores concentradas sobre Kiev o las regiones del frente oriental, Moscú apuntó esta vez contra múltiples provincias del oeste ucraniano, varias de ellas ubicadas cerca de las fronteras con países miembros de la OTAN como Polonia.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, afirmó que las fuerzas rusas atacaron deliberadamente zonas cercanas a territorio aliado y aseguró que desde la medianoche fueron lanzados al menos 800 drones contra Ucrania. “El objetivo evidente de Rusia es sobrecargar los sistemas de defensa aérea e infligir la mayor cantidad de dolor y sufrimiento posible”, sostuvo el mandatario, quien además advirtió sobre la posibilidad de nuevos ataques con misiles.
Las regiones de Rivne, Volyn, Lviv, Ivano-Frankivsk y Zakarpattia estuvieron entre las principales afectadas en el oeste del país. También se reportaron impactos y daños en Khmelnytskyi, Dnipro, Kyiv, Odesa, Kharkiv, Zaporizhzhia y Kherson, entre otras zonas. Según autoridades ucranianas, al menos seis personas murieron y decenas resultaron heridas, incluidos niños.

En paralelo, Polonia activó aviones de combate para monitorear la situación aérea cerca de su frontera oriental. Varsovia ya había tomado medidas similares en ocasiones anteriores, aunque el volumen de drones utilizados por Rusia y la proximidad de los ataques volvieron a generar preocupación dentro de la OTAN sobre una posible expansión del riesgo hacia Europa del Este.
En ese contexto, Zelenski mantuvo un encuentro con el presidente electo de Polonia, Karol Nawrocki, durante la cumbre del Grupo de Bucarest. El mandatario ucraniano señaló que ambos discutieron la necesidad de sostener relaciones “fuertes y de buena vecindad” entre Kiev y Varsovia, además de coordinar posiciones diplomáticas de cara a los próximos contactos internacionales. Zelenski también remarcó que la unidad entre Europa y Estados Unidos sigue siendo un elemento central frente a la ofensiva rusa.

Más allá de los daños inmediatos, la nueva ofensiva parece confirmar un cambio en la estrategia rusa. Tal como habían advertido funcionarios ucranianos tras el ataque de más de 200 drones registrado el martes, Moscú comenzó a utilizar grandes grupos de drones para dispersar y saturar las defensas aéreas antes de posibles bombardeos posteriores con misiles. Kiev sostiene además que muchos de los ataques están dirigidos contra infraestructura energética, ferroviaria y logística clave para sostener el esfuerzo militar ucraniano.
La escalada ocurre además en un momento particularmente sensible para las negociaciones. Mientras continúan las discusiones sobre una posible reunión entre Vladimir Putin y Zelenski en Turquía, los ataques masivos reducen las expectativas sobre una extensión de la tregua impulsada días atrás por Estados Unidos.
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