EE.UU. comienza el traslado final del primer portaaviones nuclear del mundo, USS Enterprise, para su desmantelamiento tras haber abandonado los astilleros de Newport News Shipbuilding en Virginia con destino a las instalaciones de reciclaje naval en Mobile, Alabama. Según lo detallado por Zona Militar, este movimiento marca la etapa definitiva para el histórico buque de 94.000 toneladas, el cual permanecía inactivado desde su retiro operativo en 2012 tras acumular 51 años de servicio activo en la Armada estadounidense.

El remolque del emblemático casco se concretó una vez resuelta la disputa judicial entre los astilleros Huntington Ingalls Industries y la firma NorthStar Maritime, luego de que la primera retirara su impugnación contra la adjudicación del contrato de disposición final valorado en 418 millones de dólares.
La complejidad arquitectónica del proceso radica en el sistema de propulsión original del buque, ya que a diferencia de los portaaviones de las clases Nimitz y Ford que utilizan dos reactores nucleares, el CVN-65 fue construido con ocho reactores nucleares integrados. Como explicó el analista naval Bryan Clark, a diferencia de los submarinos donde los compartimentos de reactores se remueven como una sola sección compacta, las enormes dimensiones de la planta motriz del Enterprise exigen desmantelar la estructura del propio casco para acceder a los componentes y retirar las instalaciones radioactivas.
Este procedimiento pionero servirá como modelo de referencia para futuras inactivaciones de la flota atómica estadounidense, según destacó el capitán William Cleveland, director del programa de inactivación y disposición de portaaviones nucleares de la Armada de Estados Unidos.

El impacto financiero del desmantelamiento refleja la magnitud de este desafío de ingeniería, habiendo destinado la Armada estadounidense aproximadamente 1.300 millones de dólares en las fases previas de inactivación, tratamiento de materiales y extracción del combustible nuclear, proceso completado en su último reactor hacia diciembre de 2016. Los residuos y componentes radiactivos extraídos durante el proceso final en Alabama serán gestionados y trasladados a instalaciones especializadas del Departamento de Energía de Estados Unidos, estimándose que el desguace total del navío concluya hacia el año 2030.

Cinco décadas de proyección aeronaval y misiones históricas
Comisionado formalmente el 25 de noviembre de 1961, el USS Enterprise se convirtió en una pieza angular de la proyección militar de Washington durante la Guerra Fría y los conflictos contemporáneos, participando en 25 despliegues operacionales a lo largo de más de medio siglo. Entre sus hitos primigenios destacan su apoyo a la Misión Mercury en 1962 para medir el vuelo espacial Friendship 7, el bloqueo naval durante la Crisis de los Misiles en Cuba y la histórica Operación Sea Orbit en 1964, en la que circunnavegó el planeta sin necesidad de reabastecimiento de combustible junto a los buques nucleares Bainbridge y Long Beach.
Posteriormente, se transformó en el primer buque de propulsión nuclear en entrar en combate durante la Guerra de Vietnam, superando además trágicos episodios como el accidente en su cubierta de vuelo en 1969 que dejó 27 marineros muertos y 314 heridos.

En el plano de sus capacidades técnicas, el portaaviones contaba con una eslora de 342 metros, una manga máxima de 78,4 metros y una cubierta dotada con cuatro catapultas de vapor y cuatro ascensores navales. Su planta motriz le permitía alcanzar velocidades superiores a 30 nudos y albergar un grupo aéreo embarcado de más de 60 aeronaves, entre cazas de combate, aviones de alerta temprana y helicópteros. Tras brindar apoyo operacional en misiones como El Dorado Canyon en Libia, Desert Fox en Irak y las operaciones posteriores al 11 de septiembre Enduring Freedom e Iraqi Freedom, fue desactivada el 1 de diciembre de 2012 y dada de baja formal del Registro de Buques Navales el 3 de febrero de 2017.

El legado del Big E y la nueva generación de portaaviones
El cierre definitivo de la historia del CVN-65 no implicará la desaparición de su denominación icónica en la flota estadounidense, ya que la Armada prevé bautizar a la tercera unidad de la nueva clase Ford como el futuro USS Enterprise (CVN-80). Este nuevo superportaaviones heredará la tradición del histórico Big E incorporando sistemas de automatización, catapultas electromagnéticas y radares de última generación adaptados a los requerimientos de la guerra naval contemporánea. De este modo, mientras el veterano casco inicia su recorrido final hacia el desguace en Mobile, la Armada de Estados Unidos sienta las bases técnicas para el reciclaje de sus unidades nucleares al tiempo que garantiza la continuidad histórica de su buque más célebre en la aviación naval.
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