Estados Unidos inició una segunda rotación consecutiva de Marines en Filipinas, en una decisión que consolida la presencia militar estadounidense en el archipiélago y profundiza la cooperación operativa con las Fuerzas Armadas filipinas. El relevo de la Fuerza Rotacional de Infantería de Marina del Sudeste Asiático (MRF-SEA) se realizó el 26 de octubre y marca la continuidad de un despliegue que, desde abril, mantiene su elemento de mando con base permanente en el país.

En este sentido, la MRF-SEA fue concebida inicialmente como una fuerza rotatoria de seis meses, desplegada en el sudeste asiático entre octubre y marzo. Sin embargo, su misión se extendió en abril y Washington decidió mantener una presencia continua en Filipinas, por invitación del gobierno de Manila, para sostener las actividades de cooperación y entrenamiento con las fuerzas locales.
El despliegue actual corresponde a la sexta edición de la MRF-SEA, cuya actividad comenzó en 2022. La particularidad es que representa la segunda rotación consecutiva enfocada en Filipinas, después de que el componente de mando dejara de desplazarse entre distintos países del sudeste asiático en función del calendario de ejercicios y estableciera su base en el archipiélago.
La fuerza opera bajo la órbita de la I Fuerza Expedicionaria de Infantería de Marina (I MEF) de Estados Unidos. A diferencia de la Fuerza Rotacional de Infantería de Marina-Darwin (MRF-D), que se despliega como una Fuerza de Tarea Aeroterrestre de Infantería de Marina, la MRF-SEA funciona como una fuerza de tarea escalable: su elemento de mando constituye el componente permanente y otras unidades se incorporan según las necesidades de cada actividad.
Entrenamiento conjunto y capacidades con las Fuerzas Armadas de Filipinas
Durante la rotación anterior, los Marines estadounidenses participaron junto a las fuerzas filipinas en los ejercicios Balikatan 26 y KAMANDAG 10, además de una serie de actividades bilaterales desarrolladas bajo el Continuo de Defensa Costera Archipelágica (ACDC).
Este programa permite mantener el entrenamiento entre los principales ejercicios y trasladar las lecciones aprendidas de una actividad a otra. Sus objetivos incluyen respaldar la modernización de las Fuerzas Armadas de Filipinas, fortalecer la preparación conjunta y mejorar la capacidad de ambas fuerzas para operar en un entorno geográfico disperso y compuesto por miles de islas.
Las actividades incluyeron entrenamiento en mando y control, sensores, integración de sistemas de fuego, conocimiento del dominio marítimo, aviación, comunicaciones y sistemas no tripulados. También se realizaron pruebas de movilidad y despliegue de equipos en distintas ubicaciones del archipiélago.
Entre las capacidades empleadas se encontraron el radar terrestre y aéreo AN/TPS-80, el Sistema Expedicionario de Interdicción de Buques de la Armada y la Infantería de Marina (NMESIS) y el Sistema Integrado de Defensa Aérea de la Infantería de Marina (MADIS). Durante KAMANDAG 10, las fuerzas estadounidenses y filipinas practicaron el traslado de estos sistemas desde instalaciones portuarias hacia posiciones de ejercicio distribuidas.
El entrenamiento apunta a mejorar la capacidad de las unidades para coordinar movimientos, mantener comunicaciones y operar desde posiciones geográficamente separadas. Se trata de capacidades relevantes para un país cuya geografía insular plantea exigencias particulares a la movilidad militar y a la defensa de sus espacios marítimos.
La próxima rotación dará continuidad a estas actividades a través del ACDC y del ejercicio Balikatan 27. El programa también contempla entrenamiento bilateral en asistencia humanitaria, respuesta ante desastres naturales y gestión de crisis.
Estados Unidos busca tener una presencia más sostenida
La continuidad de la MRF-SEA se produce en un contexto de creciente importancia estratégica de Filipinas para Estados Unidos. El archipiélago ocupa una posición central en el Indo-Pacífico y constituye un aliado relevante de Washington en una región atravesada por las disputas marítimas con China, particularmente en el mar de China Meridional.
En ese escenario, mantener un componente de mando estadounidense en Filipinas permite sostener los vínculos entre ambas fuerzas, facilitar la planificación de actividades conjuntas y dar continuidad al entrenamiento más allá de los ejercicios de gran escala. La permanencia de la MRF-SEA también ofrece un marco para incorporar unidades y capacidades adicionales de acuerdo con los objetivos de cada despliegue.

La transición del 26 de octubre estuvo acompañada por declaraciones de los comandantes saliente y entrante. El coronel Robert Bunn, responsable de la rotación anterior, sostuvo que el objetivo de la fuerza no era simplemente mantener una presencia en Filipinas, sino aprovechar cada ejercicio y sesión de planificación para mejorar la interoperabilidad y la capacidad de respuesta conjunta.
Por su parte, el coronel Coby Moran, quien asumió el mando de la nueva rotación, afirmó que la unidad buscará aprovechar las relaciones y las lecciones acumuladas para profundizar el trabajo con los aliados filipinos.
Moran ya había participado en actividades militares en el país. En abril, encabezó un equipo de asistencia técnica y asesoramiento de la I MEF que supervisó la descarga de una fuerza de preposicionamiento marítimo en el puerto de Cagayan de Oro, en Mindanao. Según el Cuerpo de Marines estadounidense, fue la primera operación de este tipo realizada en esa isla.
Te puede interesar: EE.UU. comienza el traslado final del primer portaaviones nuclear del mundo, USS Enterprise, para su desmantelamiento.













