La Marina Real británica desplegó destructores, patrulleros y helicópteros para vigilar los movimientos de buques militares y de inteligencia rusos en aguas próximas al Reino Unido durante tres operaciones desarrolladas entre finales de septiembre y mediados de octubre. Las misiones incluyeron el seguimiento de dos buques de guerra rusos que navegaban por el Canal de la Mancha y la vigilancia de un barco espía que operaba cerca de un ejercicio de la OTAN frente a la costa escocesa.

En este sentido, las operaciones involucraron al destructor Tipo 45 HMS Dauntless, al patrullero HMS Tyne y a helicópteros Merlin y Wildcat. Según la información difundida por la Marina Real, los despliegues se concentraron en un período de 17 días y buscaron mantener bajo observación los movimientos rusos en el entorno marítimo británico.
Destructores y patrulleros de Reino Unido siguieron a dos buques de guerra rusos
La primera de las operaciones se desarrolló entre el 1 y el 14 de octubre, cuando el HMS Dauntless y el HMS Tyne fueron desplegados para seguir los movimientos del buque de guerra ruso Neustrashimy. La fragata navegaba por el Canal de la Mancha mientras escoltaba buques de carga sujetos a sanciones internacionales.
El destructor Tipo 45 HMS Dauntless asumió el seguimiento de la fragata rusa, mientras que el HMS Tyne contribuyó a vigilar sus movimientos. La Marina Real señaló que la operación permitió mantener una observación estrecha del buque durante su tránsito por una de las principales rutas marítimas de Europa.
Una vez transferida la responsabilidad del seguimiento del Neustrashimy al HMS Dauntless, el HMS Tyne recibió una nueva misión. Entre el 11 y el 14 de octubre, el patrullero británico fue activado desde North Shields para vigilar al buque de desembarco ruso Aleksandr Shabalin, perteneciente a la clase Ropucha.

La embarcación rusa navegaba por el Canal de la Mancha rumbo a la región del Báltico y escoltaba al carguero MV Energy-2, acompañado por el remolcador Proton. Durante la operación, el HMS Tyne contó con el apoyo de un helicóptero Wildcat del Escuadrón Aéreo Naval 815.
El comandante del patrullero, el teniente comandante Sam Fields, destacó la capacidad de su unidad para responder a misiones sucesivas en diferentes sectores marítimos. Según afirmó, los despliegues demostraron la flexibilidad de los buques patrulleros británicos y su utilidad para mantener una presencia constante en torno al Reino Unido.
Por su parte, el comandante del HMS Dauntless, Neil Skinner, sostuvo que la vigilancia de los movimientos rusos contribuyó a mejorar el conocimiento británico del entorno marítimo y a brindar tranquilidad a sus aliados.
Helicópteros Merlin vigilaron al buque espía Viktor Leonov
La tercera operación se concentró en el seguimiento del buque de inteligencia ruso Viktor Leonov, perteneciente a la clase Vishnya. Entre el 29 de septiembre y el 8 de octubre, helicópteros Merlin de la Marina Real fueron desplegados desde la Base Aérea Naval de Culdrose, en Cornualles, hasta el aeropuerto de Glasgow Prestwick, en Escocia.
Dicha misión, denominada Operación Iceblast, buscó vigilar los movimientos del buque ruso en las Hébridas Exteriores. Para ello, los helicópteros utilizaron sus sensores para recopilar información sobre la actividad de la embarcación.
El Viktor Leonov seguía de cerca a los buques de guerra de la OTAN que participaban en el ejercicio Strike Warrior, desarrollado frente a la costa escocesa. La actividad de entrenamiento reunió a más de 2.000 efectivos de seis países aliados.

Este despliegue también permitió evaluar la capacidad de la Fuerza de Helicópteros Merlin para operar fuera de su base habitual y responder con poca antelación a necesidades operativas. El capitán James Hall, comandante de la base aérea naval de Culdrose, destacó la preparación del personal para trasladarse rápidamente y cumplir misiones en distintos puntos del territorio británico.
La operación puso de relieve el papel de los helicópteros embarcados y sus sensores en las tareas de vigilancia marítima, especialmente ante la presencia de buques de inteligencia que siguen los movimientos de las fuerzas aliadas.
La vigilancia de la flota rusa y las sanciones británicas
Los despliegues se produjeron en un contexto de mayores esfuerzos británicos para restringir las actividades de la denominada flota clandestina rusa, utilizada para transportar petróleo y otros cargamentos sujetos a sanciones. Según la información difundida por Londres, Rusia recurrió durante los últimos tres meses a buques militares para escoltar algunos de estos transportes.
El Reino Unido afirmó haber sancionado a más de 500 buques y señaló que en junio incautó el petrolero Smyrtos. Estas medidas forman parte de la estrategia británica para limitar los ingresos que contribuyen a financiar la guerra rusa en Ucrania.
Londres también anunció nuevas sanciones dirigidas contra las fuentes de financiación de Moscú, las redes de desinformación y personas acusadas de participar en torturas de civiles ucranianos y en la deportación de niños.
El Gobierno británico sostiene que estas medidas buscan reducir la capacidad rusa para sostener la guerra y limitar las amenazas a la seguridad europea. En paralelo, mantiene su compromiso de destinar 4.500 millones de libras esterlinas al apoyo militar a Ucrania durante el año, la mayor asignación de este tipo anunciada por el país hasta la fecha.
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