Estados Unidos y otros 18 países del continente americano, incluida Argentina, avanzan en la elaboración de un plan de campaña militar conjunto contra los carteles del narcotráfico y las organizaciones que Washington considera narcoterroristas. La iniciativa es impulsada por el Comando Sur estadounidense y constituye el principal objetivo de una reunión de ministros de Defensa, responsables de seguridad y jefes militares celebrada los días 26 y 27 de octubre en República Dominicana.

El encuentro busca poner en funcionamiento la Coalición de las Américas contra los Carteles (A3C), creada en marzo de este año por iniciativa del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth. Según informó el Comando Sur, las delegaciones deberán revisar y aprobar un plan de campaña militar que establecerá la estrategia operativa de la organización, junto con una carta de gobernanza destinada a determinar cómo se coordinarán sus integrantes y ejecutarán los compromisos asumidos.
La conferencia tiene lugar en Santo Domingo, bajo la organización conjunta del Ministerio de Defensa dominicano y el Comando Sur. Participan autoridades encabezadas por el general Francis L. Donovan, comandante de las fuerzas estadounidenses para América Latina y el Caribe, mientras el presidente dominicano, Luis Abinader, intervino en la apertura junto con altos representantes militares y diplomáticos.
Argentina forma parte de los 19 integrantes de la coalición, que reúne a países de América del Sur, América Central y el Caribe. La iniciativa contempla ampliar el intercambio de inteligencia, realizar operaciones combinadas y fortalecer la protección de fronteras e infraestructuras críticas, aunque los documentos difundidos hasta ahora no identifican las unidades militares que podrían intervenir ni las operaciones específicas que serán ejecutadas.
Del acuerdo político a un plan de operaciones militares en América Latina
La reunión de Santo Domingo representa la tercera etapa de una iniciativa que comenzó el 5 de marzo, cuando Hegseth convocó en Miami a responsables de Defensa y seguridad del continente para suscribir una declaración de cooperación contra los carteles. Durante aquel encuentro, Washington planteó la necesidad de utilizar instrumentos militares contra organizaciones criminales transnacionales y aumentar la coordinación entre los gobiernos participantes.
El segundo encuentro tuvo lugar en agosto, en Panamá, donde los integrantes de la coalición comenzaron a definir responsabilidades, objetivos operativos y posibles países encargados de coordinar diferentes áreas de trabajo. Donovan anticipó entonces que la A3C elaboraría un plan de campaña antes de noviembre, después de acordar la creación de grupos especializados y mecanismos para evaluar sus resultados.
Escenario Mundial informó durante aquella reunión que Estados Unidos preparaba una nueva fase de su campaña contra los carteles, con mayor participación de fuerzas militares en operaciones terrestres dentro de América Latina. El planteo estadounidense apuntaba a complementar las operaciones marítimas desarrolladas en el Caribe y el Pacífico oriental mediante acuerdos con gobiernos dispuestos a ampliar la cooperación militar contra estas organizaciones.
El documento que ahora se examina en República Dominicana busca establecer la estructura necesaria para coordinar esas acciones entre los 19 miembros de la coalición. Además de las operaciones contra las organizaciones criminales, el Comando Sur señaló como objetivos prioritarios a sus redes de financiamiento ilícito, logística, corrupción y otras estructuras que permiten sostener sus actividades.
La carta de gobernanza deberá definir cómo se organizará la coalición, qué mecanismos utilizará para convocar a sus integrantes y de qué manera se implementarán las decisiones. Hasta la difusión del comunicado estadounidense del 27 de octubre, no se había confirmado públicamente la aprobación definitiva de ambos documentos ni un calendario de operaciones derivado de ellos.
Argentina integra la coalición mientras EE.UU. amplía su estrategia militar regional
La participación argentina coloca al país dentro de una iniciativa de seguridad hemisférica que adquiere creciente importancia en la política exterior y militar de Washington. Junto con Estados Unidos y Argentina, la coalición incluye a Bahamas, Belice, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Trinidad y Tobago. México y Brasil no forman parte de este mecanismo, pese al peso que ambos países tienen dentro del escenario regional.

La incorporación de Argentina se produce en paralelo con una mayor actividad de cooperación y entrenamiento entre las Fuerzas Armadas nacionales y el Comando Sur. Durante PANAMAX 2026, realizado en agosto, militares argentinos asumieron responsabilidades de coordinación dentro del componente combinado de operaciones especiales junto con fuerzas estadounidenses y de otros países participantes. Aquel ejercicio estuvo orientado a la seguridad del Canal de Panamá y se desarrolló de manera independiente de las eventuales operaciones contra los carteles.
La A3C también se vincula con otra iniciativa impulsada por la administración de Donald Trump, denominada Escudo de las Américas, orientada a reforzar la cooperación política, económica y de seguridad en el hemisferio. El Comando Sur aclaró que ambos mecanismos son complementarios, aunque la coalición contra los carteles cuenta con su propio esquema de planificación militar.
Para Washington, el objetivo es avanzar desde la cooperación tradicional en vigilancia, asistencia y entrenamiento hacia acciones coordinadas capaces de afectar directamente el funcionamiento de las organizaciones criminales. Esa orientación ya produjo acuerdos y operaciones bilaterales con algunos países de la región, mientras otros gobiernos mantienen restricciones legales y políticas sobre la intervención de fuerzas extranjeras en sus territorios.
La pertenencia a la coalición, sin embargo, no implica por sí sola una autorización para desplegar tropas estadounidenses en Argentina ni para realizar operaciones militares dentro de su territorio. El alcance de cada intervención dependerá de las decisiones de los gobiernos participantes y de sus respectivos marcos jurídicos.
La reunión de Santo Domingo deberá dejar definidos los instrumentos para ejecutar la campaña multinacional. Una vez aprobados el plan militar y la carta de gobernanza, el próximo paso será determinar qué responsabilidades operativas asumirán los países, cuáles serán las redes criminales prioritarias y bajo qué mecanismos de coordinación se desarrollarán las primeras acciones conjuntas.
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