Los submarinos que busca Argentina ponen el foco en la defensa británica de Malvinas. Con el proyecto de la Armada Argentina (ARA) de reincorporar capacidades submarinas, Reino Unido comienza a mirar de cerca, con preocupación, cómo avanza el proceso en Buenos Aires, que habría conseguido el financiamiento de Alemania y Francia para incorporar tres submarinos convencionales a la flota naval. Es en este contexto, ya se pone el foco en la defensa británica de Malvinas y comienzan las preguntas en torno a qué capacidades militares están en juego.

La eventual incorporación de tres nuevos submarinos para la Armada Argentina, modificaría, en cierto punto, el escenario en el Atlántico Sur y las Islas Malvinas, cuya soberanía es reclamada por la República Argentina frente a Reino Unido quien ocupa ilegalmente el archipiélago desde 1833.
El proyecto argentino de incorporar capacidades submarinas no es nuevo. Sin embargo, las recientes declaraciones del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCFFAA), el almirante Marcelo Dalle Nogare, de que Alemania y Francia se ofrecieron a financiar el 100 % de la adquisición de tres unidades submarinas de propulsión convencional para la Armada Argentina, cambian el escenario actual de proyección y defensa británica en torno a las Islas Malvinas y el Atlántico Sur.
Argentina busca recuperar su capacidad submarina
Desde la trágica pérdida del ARA San Juan en 2017, la Armada Argentina carece de submarinos operativos. Es por esta y otras razones que la recuperación de las capacidades submarinas ha sido una prioridad de la fuerza. En los últimos años, y especialmente desde la llegada de Javier Milei al poder, la Armada Argentina procurado impulsar este proyecto estratégico, en la búsqueda por incrementar la proyección del poder naval nacional en el Atlántico Sur.

A día de hoy, el proyecto se encuentra activo y el objetivo del Ministerio de Defensa, como así también de la propia fuerza, es concretarlo cuanto antes. Es por ello que la reciente declaración de Marcelo Dalle Nogare habría sido bien recibida por las autoridades gubernamentales y militares de Argentina. Con Francia y Alemania ofreciéndose a financiar el 100% de la adquisición de tres submarinos, el escenario es significativamente optimista para la Argentina en este campo.
Las alternativas que tiene el país en la materia son dos: Scorpène Evolved y Tipo 209NG. El primero de ellos, ofrecido por la francesa Naval Group, es operado por Chile y es construido, de hecho, bajo licencia por Brasil. Por lo que, esta clase desarrollada para patrullas prolongadas, tiene presencia regional. Por su parte, el Tipo 209NG, de la alemana TKMS, constituye la evolución de la familia Tipo 209 que la Armada Argentina operó desde la década de 1970, manteniendo la tendencia argentina en submarinos alemanes. Sin embargo, aún se trata de un proceso en evaluación, que debe ser definido por la Casa Rosada, en función de sus intereses y objetivos.
La preocupación de Reino Unido
Frente a este eventual escenario, ahora es el Reino Unido el que observa y sigue de cerca el avance de las negociaciones de Argentina con sus aliados europeos por esta cuestión, con cierta preocupación. De hecho, Escenario Mundial adelantó que el medio británico Navy Lookout advirtió que la eventual compra de submarinos por parte de la Argentina obligaría a Reino Unido a reforzar la defensa de las Islas Malvinas.
De concretarse el proyecto argentino, este incidiría en la planificación operacional británica en el Atlántico Sur y consecuentemente, en las Islas Malvinas, considerando que el dispositivo británico desplegado en el archipiélago no contempla medios y capacidades submarinas y antisubmarinas. Según los análisis históricos y actuales, el dispositivo británico desplegado en el archipiélago está preparado para enfrentar amenazas aéreas y de superficie. Escenario Mundial, de hecho, detalló cómo es la composición del dispositivo militar de Reino Unido en Malvinas.

No obstante, la capacidad antisubmarina no estaría desplegada de forma permanente e ininterrumpida en la zona. Es que la presencia de unidades submarinas en la zona cambia y modifica el escenario actual. Este eventual escenario podría obligar al Reino Unido a repensar su dispositivo y estructura desplegada en las Islas Malvinas y el Atlántico Sur, incluyendo medios y capacidades propias de la guerra antisubmarina, con el potencial despliegue temporario de unidades submarinas, aeronaves de patrulla marítima y capacidades antisubmarinas (ASW por sus siglas en inglés).
El desafío de Londres es que dichas capacidades son limitadas y suelen mantener compromisos en otros escenarios que, precisamente, no incluyen y contemplan al Atlántico Sur. Sin embargo, los plazos resultan una ventaja estratégica para Londres, ya que la incorporación de los submarinos de Argentina –en caso de concretarse– no serían inmediatos, sino que resultan una proyección a mediano y largo plazo –dependiendo del proveedor y la clase final elegida– que le da a Reino Unido una ventaja significativamente relevante para rediseñar su dispositivo militar desplegado en las Islas Malvinas y el Atlántico Sur.
Lo que está en juego
Lo que estaría en juego, si este proyecto se concreta finalmente y Argentina recupera sus capacidades submarinas, es la vigilancia y disuasión, principalmente. Los submarinos convencionales podrían contribuir a que Argentina logre un mayor control y presencia –si es que el control total es posible– en el Atlántico Sur. La contribución principal sería para la protección de los recursos pesqueros y energéticos de la Argentina, que despiertan el interés de diversos actores en el Atlántico Sur y la Milla 201, límite de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA).
Las capacidades militares en juego en Malvinas son más bien limitadas. Sin embargo, algunos analistas destacan la construcción de poder de disuasión de Argentina frente a Reino Unido, si Buenos Aires incorpora unidades submarinas a su flota naval. Un submarino convencional –como a los que aspira Argentina– es de especial relevancia para la negociación y el planeamiento estratégico, como así también para la proyección de poder. Contar con unidades submarinas convencionales modernas instaría a Londres a repensar su estrategia en el Atlántico Sur, especialmente, en torno a las Islas Malvinas, otorgándole poder de disuasión y negociación a Buenos Aires.
El gobierno argentino impulsa el re-equipamiento y la modernización de sus capacidades de defensa, donde los submarinos forman una pieza clave para la vigilancia en el Atlántico Sur. Desde Reino Unido ya siguen de cerca este proceso, con cierta preocupación, y esperan avances concretos, mientras ya se analiza el dispositivo militar que Londres mantiene desplegado, de forma permanente, en Malvinas. No obstante, Argentina aún se encuentra negociando y evaluando el proyecto.
El foco se irá poniendo en la defensa británica de Malvinas y en qué capacidades militares estarían en juego si Argentina concreta y formaliza la reincorporación de submarinos a su flota.
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