En medio de la creciente tensión entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas, el presidente chileno José Antonio Kast mantuvo una conversación con el primer ministro británico Andy Burnham en la que Londres introdujo expresamente la cuestión del archipiélago y ambos gobiernos acordaron avanzar en la modernización de sus capacidades de defensa. La comunicación se produjo el viernes 23 de octubre y fue confirmada por Downing Street. Según el comunicado oficial británico, Kast y Burnham repasaron una agenda que incluyó defensa, seguridad, ciencia y comercio, mientras que específicamente en materia militar coincidieron en la necesidad de que Chile y Reino Unido trabajen conjuntamente para modernizar sus capacidades de defensa.

Fue en esa misma conversación cuando Burnham llevó Malvinas al diálogo bilateral. El Gobierno británico señaló que el primer ministro planteó “el interés del Reino Unido” en garantizar que los habitantes de las islas puedan ejercer lo que Londres considera su derecho a la autodeterminación.
Se trata de la posición sostenida por Reino Unido sobre la disputa y rechazada por Argentina, que considera que el principio de autodeterminación no resulta aplicable al caso Malvinas. La Resolución 2065 de la Asamblea General de Naciones Unidas reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre ambos países y llamó a Buenos Aires y Londres a negociar una solución teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas.
El comunicado británico no afirma que Kast haya respaldado la posición expresada por Burnham sobre Malvinas, ni registra una respuesta del mandatario chileno sobre ese punto. Esa ausencia resulta relevante porque apenas seis meses antes, el propio presidente de Chile había ratificado formalmente una posición diferente a la sostenida por Londres.
Kast había respaldado en abril los derechos de soberanía argentinos
El 6 de abril, durante una visita oficial a Buenos Aires y una reunión con Javier Milei en la Casa Rosada, Kast reiteró “el respaldo del Gobierno de Chile a los legítimos derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.
El comunicado conjunto difundido entonces por las cancillerías argentina y chilena también reafirmó la necesidad de que Buenos Aires y Londres retomen negociaciones para alcanzar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas.
Por eso, la conversación del viernes abre una cuestión diplomática concreta: Londres llevó directamente ante Kast su argumento de la autodeterminación, mientras Chile mantiene formalmente un respaldo al reclamo argentino. Hasta ahora no existe evidencia pública de que Santiago haya modificado esa posición.

El contacto tampoco aparece aislado dentro de las relaciones entre Chile y Reino Unido. Cuatro días antes, el canciller chileno Francisco Pérez Mackenna se había reunido en Londres con su par británico, Ed Miliband, y afirmó que había llegado el momento de elevar el vínculo hacia una “asociación estratégica” más profunda. La Cancillería chilena informó que ambos gobiernos comenzaron a analizar áreas prioritarias para expandir esa cooperación.
El acercamiento adquiere sensibilidad adicional para Argentina por la ubicación estratégica de Chile respecto del Atlántico Sur y la Antártida y por el crecimiento de vínculos comerciales y logísticos entre Punta Arenas y las islas.
Escenario Mundial informó en septiembre que empresarios de Punta Arenas buscaban ampliar sus negocios con Malvinas antes de la apertura de una nueva conexión marítima, una iniciativa que posteriormente avanzó con la planificación del primer viaje del buque chileno Danstar.
El 9 de octubre, Escenario Mundial reveló que el buque de 1.389 toneladas preparaba su primera operación desde Punta Arenas hacia Malvinas. El comunicado sobre la conversación entre Kast y Burnham no menciona al Danstar ni permite afirmar que esa ruta haya formado parte del diálogo.
Burnham también llevó Malvinas ante Trump el mismo día
El movimiento británico fue más amplio. El mismo viernes, Burnham mantuvo otra conversación telefónica con el presidente estadounidense Donald Trump y volvió a colocar a Malvinas dentro de la agenda.
En ese caso, el foco estuvo directamente sobre Sea Lion, el proyecto petrolero que Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration impulsan en la Cuenca Malvinas Norte y que Argentina considera una explotación unilateral e ilegítima de recursos naturales en espacios cuya soberanía reclama.
Downing Street confirmó que Burnham planteó ante Trump “las consecuencias económicas de las medidas coercitivas de Argentina para Reino Unido y Estados Unidos” y defendió la posición británica respecto de la explotación de recursos naturales en las islas.
La formulación se produce mientras Buenos Aires incrementa la presión jurídica y económica sobre Sea Lion mediante sanciones contra compañías y responsables vinculados con el proyecto, además del procedimiento iniciado contra Reino Unido en el marco de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

No consta en el comunicado británico que Trump haya asumido un compromiso concreto de respaldo a Londres sobre la disputa de soberanía ni respecto de las medidas argentinas. Lo comprobable es que Burnham llevó Malvinas a dos conversaciones de alto nivel durante una misma jornada: con Estados Unidos puso el foco en Sea Lion y las acciones argentinas; con Chile introdujo la posición británica sobre autodeterminación mientras ambos gobiernos acordaban profundizar su cooperación en defensa.
Para Argentina, el movimiento ocurre en un momento particularmente sensible. Buenos Aires mantiene abierta la disputa por la explotación hidrocarburífera, cuestiona nuevos vínculos logísticos con las islas y busca impedir que terceros países o empresas contribuyan a consolidar actividades realizadas bajo autorización británica sin consentimiento argentino.
Chile, mientras tanto, conserva formalmente el respaldo expresado en abril a los derechos de soberanía argentinos. La conversación entre Kast y Burnham no modifica por sí sola esa posición, pero muestra que Reino Unido está buscando llevar su postura sobre Malvinas directamente al diálogo con uno de los principales vecinos y socios estratégicos de Argentina en el extremo sur del continente.
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