La compra de cazas F-16 de nueva fabricación para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) no es una prioridad urgente para la conducción militar norteamericana. Así lo afirmó el Teniente General David Tabor, Director de Programas de la Oficina de Personal para la Planificación de la USAF, al evaluar las alternativas operativas para alcanzar la meta de contar con 1.509 cazas de combate operativos para el año 2035.

Las declaraciones del Teniente General Tabor se produjeron durante una mesa redonda con medios especializados tras la presentación ante el Congreso de un informe sobre la estructura de la flota de caza. En su rol de máximo responsable de la planificación de fuerza, Tabor fijó la postura oficial del Pentágono frente a las propuestas de la industria militar —lideradas por Lockheed Martin— para comercializar variantes recién fabricadas del F-16 Block 70/72 (tentativamente denominadas F-16G).
La falta de urgencia del Pentágono se explica por los programas de actualización que ya están en marcha. Como adelantó Escenario Mundial, la aviación militar estadounidense se encuentra aplicando el paquete PoBLIP, que abarca 22 modificaciones clave en su flota de F-16 Block 40 y 50. Este programa incluye la integración del radar AESA AN/APG-83 SABR, nuevas pantallas de visualización, suites de guerra electrónica y refuerzos estructurales para extender la vida útil de las aeronaves de 8.000 a 12.000 horas de vuelo, garantizando su efectividad operativa hasta la década de 2040.
Con 774 cazas F-16 actualmente en servicio, la USAF prevé que la flota de 1.509 cazas para 2035 esté compuesta por un 40% de F-35, un 40% de F-15 (E y EX) junto a los F-16, y un 20% reservado para los F-22 y el futuro caza de sexta generación F-47.

“Existe un espectro de capacidades con las que podríamos querer reemplazar los F-16. No es urgente, francamente… Tenemos tiempo para analizarlo y asegurarnos de tener una buena opción”, explicó Tabor. Asimismo, el general admitió que encargar unidades F-16 de nueva producción es “tal vez la opción perezosa” (maybe the lazy route) por tratarse de un avión disponible en la línea de montaje, pero cuestionó si la capacidad industrial militar actual tiene margen real para responder a esos volúmenes sin demoras.

Un elemento central que redefine el cálculo táctico es el avance de los aviones de combate colaborativos no tripulados (CCAs). La USAF contempla incorporar al menos 500 drones de combate para 2032 —como el FQ-42 Vengeance y el FQ-44 Fury—, una capacidad que podría “mitigar el requerimiento del número de cazas tripulados” en el futuro. Ante este panorama, cualquier decisión formal sobre la adquisición de nuevos F-16 quedará relegada, como mínimo, al debate presupuestario del año fiscal 2028.
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