Estados Unidos estaría buscando extraer minerales del fondo del Pacífico para reducir su dependencia estratégica de China. Según se dio a conocer, el gobierno de Estados Unidos estaría impulsando e incentivando el desarrollo de la minería submarina para reducir la dependencia estratégica que mantiene con China, a día de hoy. En este sentido, se destaca la Zona Clarion-Clipperton, ubicada en el Océano Pacífico que posee minerales estratégicos como cobre, cobalto y manganeso, entre otros.

El gobierno estadounidense, a cargo de Donald Trump, estaría buscando impulsar la presencia minera de Estados Unidos en el lecho marino de la Zona Clarion-Clipperton en el Pacífico. Los recursos mineros disponibles en la zona resultan sustanciales en términos de seguridad nacional, tanto para Estados Unidos como para sus aliados, para la producción de energía y la manufactura avanzada. El objetivo es claro: reducir la dependencia estratégica de Estados Unidos hacia China, quien controla aproximadamente el 90% del proceso de procesamiento y refinación de tierras raras, según revelan estimaciones recientes.
La necesidad de Estados Unidos de reducir su dependencia de China, en materia de minerales críticos y tierras raras, no es nueva. En este sentido, el mencionado proyecto busca la aprobación gubernamental definitiva para impulsar la explotación minera de la zona, en base a la legislación nacional. La Ley de Recursos Minerales Duros del Lecho Marino Profundo (DSHMRA) permite a las empresas estadounidenses explotar aguas internacionales con aprobación federal. Sin embargo, según estimaciones recientes, el gobierno federal nunca ha emitido permisos para la minería en los fondos marinos internacionales.
La minería unilateral estadounidense en los fondos marinos del Pacífico podría poner en riesgo el marco internacional vigente, que brinda estabilidad y seguridad marítima y a lo largo del tiempo, ha respaldado los intereses de Estados Unidos por preservar el statu quo marítimo. Además, si Estados Unidos impulsa la extracción minera unilateral en fondos marinos de aguas internacionales y vulnera las normas internacionales, China podría obtener legitimidad y respaldo para ejercer influencia sobre aguas internacionales en disputa y defender sus reivindicaciones territoriales, con maniobras similares.

De este modo, las críticas estadounidenses hacia China perderían credibilidad y de hecho, China podría impulsar y desplegar infraestructura minera submarina en aguas internacionales cercanas a los territorios en disputa y alrededores, para ratificar el control territorial, con riesgos de escalada significativamente menores al tratarse de una actividad comercial –pese a que se podrían esconder otros intereses– y basándose en un potencial antecedente de Estados Unidos, tomando en consideración el mencionado proyecto.
La iniciativa del gobierno estadounidense podría incentivar el desarrollo de la infraestructura minera china en aguas internacionales y zonas grises, en disputa. Esta, por su parte, podría tener un doble uso con aplicación militar, amenazando la seguridad de Estados Unidos y sus aliados en la región del Indo-Pacífico. El desarrollo de la minería submarina estadounidense en aguas internacionales apunta a reducir la dependencia estratégica del país hacia China, frente a los minerales críticos y las tierras raras para la producción de energía y la manufactura avanzada, aunque tiene significativas implicancias y riesgos geopolíticos, que ya son alertados y advertidos por diversos analistas internacionales.
Además, le otorga a China la oportunidad de reafirmar sus reivindicaciones territoriales, a través del impulso de proyectos de minería submarina en la zona, sin costos significativos o en su defecto, con bajos costos, tomando un potencial antecedente de Estados Unidos. La credibilidad estadounidense y la seguridad del Indo-Pacífico entran en juego con este proyecto de Estados Unidos para extraer minerales del fondo del Pacífico y reducir así su dependencia estratégica de China.
Te puede interesar: EE.UU. intenta excluir los minerales chinos de sus armas, pero produjo solo 300 de las 48.000 toneladas de imanes que necesitó













