La ambición de Beijing por consolidar una fuerza naval de aguas azules ha dado un salto logístico definitivo tras confirmarse, mediante imágenes satelitales capturadas el 2 de julio de 2026 por Planet Labs, la construcción de un nuevo buque de apoyo y reabastecimiento rápido en el astillero Comec Longxue, una pieza que los analistas consideran clave para que sus grupos de batalla operen a miles de kilómetros de sus costas y compitan directamente con la hegemonía de los Estados Unidos.

El nuevo navío mide aproximadamente 271 metros de eslora (largo) y 37 metros de manga (ancho), lo que lo situaría entre los barcos de reabastecimiento más grandes a nivel global cuando esté terminado. A diferencia de otros buques de apoyo, este ha sido diseñado con una capacidad expandida para transportar no solo combustible marino, sino también combustible de aviación, armas de precisión guiada, repuestos para aeronaves y provisiones para miles de personas. Asimismo, se considera una variante de mayor tamaño que el actual buque de reabastecimiento rápido Tipo 901 de la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN).
Los analistas de inteligencia indican que este buque está específicamente “adaptado” para apoyar las operaciones de largo alcance de los futuros grupos de batalla de China, particularmente el portaaviones Tipo 004. Este nuevo portaaviones, que actualmente se construye en el astillero de Dalian, será más grande que su predecesor, el Fujian, y contará con catapultas electromagnéticas para lanzar aviones con mayor rapidez, similares a los portaaviones de la clase Gerald R. Ford de EE. UU.. A su vez, existe evidencia de que el Tipo 004 será de propulsión nuclear, lo que le permitiría operar durante periodos mucho más prolongados lejos de las costas chinas.

La construcción de estos grandes buques de reabastecimiento es una pieza fundamental para que China consolide una fuerza naval de “aguas azules” capaz de proyectar poder más allá del Indo-Pacífico. Dado que los portaaviones no operan de forma aislada, la existencia de estos buques de apoyo permite a China eliminar las limitaciones logísticas de combustible y suministros, permitiendo que sus grupos de ataque compitan directamente con el alcance global de los 11 portaaviones de la Armada de los Estados Unidos. El objetivo final de Beijing, según informes del Departamento de Defensa de EE. UU., sería contar con una flota de hasta nueve portaaviones para el año 2035.
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