Japón confirmó que un destructor de las Fuerzas Armadas de China realizó un ejercicio de fuego real mientras navegaba junto a otros dos buques chinos y una fragata de las Fuerzas Armadas de Rusia en aguas próximas a Okinotori, un remoto atolón del Pacífico cuya condición jurídica mantiene enfrentados desde hace años a Tokio y Pekín. El Ministerio de Defensa japonés informó que la maniobra fue detectada por el destructor JS Samidare, que siguió toda la operación como parte de las tareas de vigilancia e inteligencia desarrolladas por la Fuerza Marítima de Autodefensa japonesa.

De acuerdo con el Estado Mayor Conjunto japonés, la formación estaba integrada por el destructor lanzamisiles Renhai (casco 103), el destructor Luyang III (124), un buque de reabastecimiento de la clase Fuchi (903) y una fragata rusa de la clase Steregushchi (343). La agrupación fue localizada inicialmente a unos 330 kilómetros al sudoeste de Okinotori mientras navegaba hacia el noreste. Posteriormente, cuando se encontraba a unos 180 kilómetros del atolón, el destructor Luyang III efectuó ejercicios de tiro. Tokio precisó además que se trataba de los mismos buques que pocos días antes habían atravesado el corredor marítimo situado entre Okinawa y la isla de Miyako, una de las principales puertas de acceso de la Armada china al océano Pacífico.
Aunque el ejercicio se desarrolló en aguas internacionales, Japón sostiene que la zona forma parte de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) generada por Okinotori. Esa interpretación es rechazada por China, que desde hace años sostiene que el enclave no reúne las condiciones establecidas por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) para ser considerado una isla. Pekín argumenta que se trata únicamente de un arrecife y que, por lo tanto, no puede generar una ZEE de 200 millas náuticas. La diferencia no es menor ya que, alrededor de Okinotori, Japón reclama derechos exclusivos sobre una extensa área marítima con importantes recursos pesqueros, potenciales minerales estratégicos y una posición clave para las rutas navales del Pacífico occidental.
China defiende sus posiciones marítimas en el Indo-Pacífico
La publicación del informe del Estado Mayor Conjunto japonés coincidió con una nueva ofensiva diplomática de China para defender sus posiciones marítimas en el Indo-Pacífico. Durante su conferencia de prensa diaria, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, justificó la actuación de la Guardia Costera china en Second Thomas Shoal (Ren’ai Jiao), luego del enfrentamiento con personal de la Armada filipina ocurrido el día lunes (20). Además, advirtió que China impedirá cualquier intento de construir instalaciones permanentes en el arrecife.

Del mismo modo, el ejercicio realizado frente a Okinotori se suma a una serie de operaciones conjuntas entre las Fuerzas Armadas de China y las Fuerzas Armadas de Rusia que Japón viene monitoreando desde hace varios años. Ambos países incrementaron sus patrullas navales y aéreas en el Pacífico occidental y alrededor del archipiélago japonés, incluyendo tránsitos por el estrecho de Miyako y el Mar de Japón. Tokio considera que estas actividades forman parte de una presencia militar sostenida en los alrededores de su territorio, mientras fortalece su cooperación en materia de defensa con Estados Unidos, Australia y Filipinas frente al deterioro del entorno de seguridad en el Indo-Pacífico.
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