La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a colocar la Cuestión Malvinas en el centro de la previa del partido entre Argentina e Inglaterra por las semifinales del Mundial 2026. A través de sus redes sociales, calificó a los ingleses como “piratas usurpadores” e “invasores” y sostuvo que el encuentro no puede ser leído únicamente como una competencia deportiva.

“Mañana jugamos contra los piratas usurpadores. No es un partido más”, escribió Villarruel. La vicepresidenta afirmó que no sería “políticamente correcta ni pecho frío” y resumió la carga simbólica del cruce en cuatro elementos: Malvinas, Diego Maradona, el posible último Mundial de Lionel Messi y la posibilidad de “pararle el carro a los invasores”.
El pronunciamiento lleva un paso más allá la politización de la semifinal. En los últimos días, el canciller Pablo Quirno había cruzado a Nile Gardiner, exasesor de Margaret Thatcher, después de que el analista británico sostuviera que la disputa había quedado resuelta con la derrota argentina de 1982. Quirno respondió que no fue así y remitió a la Resolución 37/9 de Naciones Unidas, aprobada después de la guerra, que volvió a pedir negociaciones entre Argentina y Reino Unido.

El mensaje de Villarruel también aparece después de que la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmara que no podrán ingresar al estadio banderas, camisetas o carteles con referencias políticas a las Islas Malvinas. Las autoridades estadounidenses reforzaron el operativo para un partido considerado de alta sensibilidad y dispusieron accesos separados para ambas parcialidades, con aproximadamente 1.600 agentes afectados.
La postura de la vicepresidenta contrasta, además, con el llamado realizado por la Federación de Veteranos de Guerra “2 de Abril”. La organización pidió que el encuentro no sea presentado como una revancha armada ni como una compensación histórica y sostuvo que el reclamo soberano debe defenderse mediante la diplomacia, la memoria y los medios pacíficos.
Villarruel eligió deliberadamente otro registro. Mientras los veteranos solicitaron evitar el odio y la xenofobia, la vicepresidenta apeló a una narrativa nacionalista que conecta directamente el partido con la ocupación británica de las islas y con la figura de Maradona, cuyos goles ante Inglaterra en México 1986 quedaron asociados en Argentina a una revancha simbólica cuatro años después de la guerra.
Las declaraciones tuvieron repercusión inmediata en la prensa británica. The Times señaló que la vicepresidenta había “añadido combustible” a una previa atravesada por Malvinas, la rivalidad histórica y el endurecimiento de las medidas de seguridad. El medio destacó especialmente el uso de las expresiones “piratas usurpadores” e “invasores” por parte de una de las principales autoridades del Estado argentino.
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