El martes 30 de junio, Sudáfrica amaneció con grupos antiinmigración marchando por las calles de distintas provincias del país. El grupo “Marcha an March” fue quien los convocó, luego de establecer aquel día, sin fundamento legal, como fecha límite para que los migrantes irregulares se fueran del país, en el marco de una ola de protestas y ataques en contra de ellos. Los manifestantes afirman no ser xenofobos, pero aseguran que la crisis criminalística se ve intensificada por ellos.
Por Bautista Basso Macias

Sudáfrica, el segundo país de África con mayor índice de delincuencia
Según la cobertura de Agence France Press (AFP), la criminalidad en Sudáfrica no se debe a los migrantes, sino que las razones principales son la “mala gobernanza, la corrupción y una mala gestión”. De cierta forma, los migrantes irregulares funcionan como “chivo expiatorio” de todos los problemas que enfrenta la sociedad sudafricana.
Según los datos publicados por el Índice Global de Delincuencia Organizada, Sudáfrica ocupa el segundo puesto dentro del ranking de los países africanos con mayores índices de criminalidad, luego de República Democrática del Congo y antes de Nigeria. Y el séptimo lugar dentro de un grupo de 193 países. Por su parte, las zonas más perjudicadas dentro del país son Johannesburgo, Pretoria, Durban y Ciudad del Cabo.
Por otro lado, Sudáfrica publicó los datos recopilados de homicidos durante el primer trimestre del 2026: hubo 5.181 registrados, lo cual significa que hubo un promedio de 58 por día. Desde el gobierno festejaron una reducción del 10% en comparación con el trimestre anterior, aunque aseguran que sigue siendo una cifra inaceptable.
Tráfico, extorsión y heroína
Entre los principales delitos cometidos en Sudáfrica está el tráfico de personas. Varios migrantes buscan en Sudáfrica un nuevo comienzo, dado que es una de las mayores economías del continente. Es así que personas que provienen del Cuerno de África o de África Oriental entran al país de forma ilegal a través de distintos grupos criminales.
La extorsión a empresarios locales y extranjeros es muy común, sin importar la región. En consecuencia, muchos sectores de la población como el transporte, la minería, la construcción y muchos mercados locales se ven perjudicados por el chantaje de los grupos criminales. En caso de no pagarles, estos actúan en consecuencia, sin tener que atravesar ningún conflicto con las fuerzas de seguridad, a veces por sus relaciones ilegales con ellas, otras veces porque los empresarios no quieren denunciar por miedo a las represalias.

El tráfico de heroína en Sudáfrica es el mayor en todo África. Varios cientos de miles de personas la consumen a diario, principalmente en la Ciudad de Cabo y Durban, donde es distribuida por varias bandas criminales que la consiguen desde Afganistán. Asimismo, el comercio de drogas sintéticas, como la metanfetamina, aumentó su producción significativamente en los últimos años, a través de espacios clandestinos establecidos principalmente en Ciudad del Cabo.
Asimismo, el tráfico de armas se vio intensificado por su ingreso ilegítimo a través de los países limítrofes de Sudáfrica (Mozambique, Zimbabue, Namibia y Lesoto). Sin embargo, el mercado local legal también le provee a los grupos criminales de armamento, mediante el robo a personal de seguridad o a particulares, y por sus relaciones con policías corruptos.
Las verdaderas causas de la criminalidad
Según el informe de Sudáfrica del BTI 2026, la criminalidad en el país es el resultado de una combinación de factores socioeconómicos profundos, debilidades institucionales y el legado histórico del apartheid (segregación y opresión racial institucionalizado en Sudáfrica entre 1948 y 1991).
En primer lugar, la medición de desigualdad de ingresos elaborada por Our World in Data con base en la Plataforma de Pobreza y Desigualdad del Banco Mundial, en 2025, Sudáfrica salió como el segundo país más desigual del mundo; la razón de esto es el legado del apartheid. Según los estudios más recientes, el 80% de la población sudafricana está representada por personas negras. Sin embargo, sus hogares perciben una décima parte del sueldo que ganan los hogares blancos. Esto crea resentimiento entre los distintos grupos sociales, como así consecuencias económicas que incitan a la delincuencia.
En último lugar, según el Departamento de Estadísticas de Sudáfrica, el nivel de desempleo en jóvenes entre 15 y 34 años es del 60%, a pesar de ser la mayor fuerza laboral del país. En el primer trimestre de este año, 5,6 millones de jóvenes estaban empleados, mientras que 4,7 millones estaban desempleados. En consecuencia, los jóvenes buscan alternativas criminales para sobrevivir al hambre y a la pobreza que alcanzó el 68% en 2025, según el Banco Africano de Desarrollo.
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