La Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN) de China continúa proyectando su poder naval en el Indo-Pacífico tras completar una serie de maniobras coordinadas que involucran dos de sus buques insignia más avanzados. El portaaviones Liaoning regresó a su base tras una misión récord de más de cuarenta días, mientras que el portaaviones Fujian realizó un tránsito estratégico por el Estrecho de Taiwán el 23 de junio para demostrar una capacidad operativa de doble frente que desafía la vigilancia de las potencias regionales.

El regreso del Liaoning al puerto de Qingdao el pasado 22 de junio marcó el cierre de un despliegue de alta intensidad donde el grupo de tareas realizó ejercicios de verificación operativa extensiva en aguas del Mar del Sur de China y del Pacífico Occidental. Durante esta patrulla, la formación naval china alcanzó un ritmo de combate real al registrar aproximadamente 170 operaciones aéreas en apenas tres días de mayo, según el monitoreo detallado del Estado Mayor Conjunto de Japón. Lo que distingue este despliegue de misiones previas es la realización de ejercicios conjuntos con una formación de buques de asalto anfibio en el Pacífico.
En una secuencia que los analistas consideran una validación táctica de primer orden, el portaaviones Fujian realizó su tránsito por el Estrecho de Taiwán apenas veinticuatro horas después del regreso de su predecesor al Mar de China Oriental. La difusión reciente de imágenes sobre entrenamientos de los nuevos cazas furtivos J-35 a bordo de esta plataforma subraya el esfuerzo de Pekín por consolidar una aviación naval de quinta generación capaz de desafiar la supremacía aeronaval de Estados Unidos en la región.

El movimiento simultáneo de estos activos navales busca normalizar la presencia china más allá de sus mares cercanos mediante el uso constante de corredores estratégicos como el de Okinawa-Miyako que conecta con el Pacífico abierto. Ante esta presión creciente, Estados Unidos y Japón han reforzado su postura de disuasión con el arribo del portaaviones nuclear USS George Washington a la base de Guam el 16 de junio tras certificar su interoperabilidad con el portahelicópteros japonés JS Kaga frente a las costas de Kyushu.
Esta dinámica de vigilancia permanente liderada por activos japoneses como el destructor Asahi indica que el Indo-Pacífico ha entrado en una fase de competencia naval donde cada tránsito de los portaaviones chinos funciona como un ensayo militar directo sobre los puntos de paso que Washington y sus aliados consideran vitales para la seguridad regional.
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