Japón volvió a registrar una intensa actividad aeronaval del portaaviones chino Liaoning en el Pacífico occidental. Según informó el Estado Mayor Conjunto del Ministerio de Defensa de Japón, desde el 26 de mayo se confirmó que el portaaviones de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China, acompañado por varios buques de superficie, continuó navegando en aguas del Pacífico, en una operación que incluyó aproximadamente 170 despegues y aterrizajes de aeronaves embarcadas.

De acuerdo con el reporte japonés, el seguimiento comenzó con la continuidad del despliegue detectado en días previos. El 26 de mayo, la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón ubicó al Liaoning, identificado por Tokio como portaaviones de clase Kuznetsov con numeral 16, al suroeste de Okinotorishima, acompañado por un destructor misilístico clase Renhai y una fragata clase Jiangkai III.
El 27 de mayo, el grupo fue detectado al sur de Miyakojima, esta vez junto al destructor clase Renhai y un destructor misilístico clase Luyang III. Un día después, el 28 de mayo, el dispositivo fue observado al suroeste de Miyakojima, con una formación más amplia integrada por el Liaoning, el destructor clase Renhai, el destructor clase Luyang III, una fragata clase Jiangkai III y un buque de apoyo rápido clase Fuyu.
El dato más relevante del comunicado japonés es la actividad aérea embarcada. Tokio informó que el 26 de mayo se registraron alrededor de 80 operaciones de despegue y aterrizaje desde el portaaviones, seguidas por unas 50 el día 27 y unas 40 el día 28. En total, durante esos tres días, Japón contabilizó aproximadamente 170 operaciones aéreas realizadas por cazas embarcados y helicópteros del Liaoning.
Posteriormente, el 29 de mayo, Japón confirmó que el Liaoning, el destructor clase Renhai y el destructor clase Luyang III avanzaron hacia el sureste en aguas del Pacífico al este de Filipinas. El mapa difundido por el Estado Mayor Conjunto muestra una trayectoria que conecta el área próxima a Okinotorishima con el espacio marítimo ubicado al este del archipiélago filipino, en una zona de creciente relevancia para las operaciones navales chinas de largo alcance.
La vigilancia japonesa fue realizada por el destructor Asahi, perteneciente a la 5.ª Escuadra de Superficie y con base en Sasebo. Según Tokio, el buque llevó adelante tareas de alerta, vigilancia y recopilación de información sobre el grupo aeronaval chino.
El despliegue no aparece como un hecho aislado. El 25 de mayo, Japón ya había informado que cinco buques chinos, incluido el Liaoning, navegaban aproximadamente 880 kilómetros al suroeste de Okinotorishima. Esa formación incluía al portaaviones, un destructor clase Renhai, un destructor clase Luyang III, una fragata clase Jiangkai III y un buque de apoyo rápido clase Fuyu. En ese momento, Tokio también había confirmado operaciones de aeronaves embarcadas desde el portaaviones.
Del lado chino, el Ministerio de Defensa había anunciado el 19 de mayo que un grupo encabezado por el Liaoning se dirigía al Pacífico occidental para realizar actividades de entrenamiento. Según la comunicación oficial de Beijing, los ejercicios incluían operaciones aéreas tácticas en mar abierto, fuego real, apoyo y cobertura, y búsqueda y rescate integrados, con el objetivo de probar y mejorar capacidades de entrenamiento en condiciones de combate realista.

La diferencia entre ambas lecturas es clara. Para China, el despliegue forma parte de entrenamientos navales planificados en aguas de alta mar. Para Japón, cada salida del Liaoning al Pacífico occidental representa una actividad que debe ser monitoreada de cerca, especialmente cuando incluye decenas de operaciones aéreas embarcadas, escoltas de superficie y movimientos cerca de zonas clave de la primera cadena de islas.
El volumen de operaciones aéreas también es significativo. Un portaaviones no proyecta poder únicamente por su presencia física, sino por la capacidad de sostener ciclos de lanzamiento y recuperación de aeronaves. En ese sentido, las 170 operaciones registradas por Japón entre el 26 y el 28 de mayo muestran un nivel de actividad orientado a mantener entrenamiento aeronaval sostenido lejos de las costas chinas.
La ruta también importa. El movimiento hacia aguas al este de Filipinas ubica al grupo en un espacio marítimo especialmente sensible para la competencia naval en el Indo-Pacífico. Esa zona conecta el Pacífico occidental con los accesos al mar de Filipinas, el entorno de Taiwán, las rutas hacia Guam y el arco de islas que Japón, Estados Unidos y Filipinas consideran central para la vigilancia y la disuasión regional.
El despliegue se produce además en un contexto de mayor actividad aeronaval china en la región. Beijing viene buscando demostrar que sus portaaviones pueden operar más allá de los mares cercanos, sostener escoltas de superficie, realizar entrenamiento aéreo en mar abierto y proyectar presencia en áreas donde también operan fuerzas japonesas, estadounidenses y filipinas.
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