Un documento desclasificado del gobierno brasileño revela que, en plena Guerra de Malvinas, Brasil analizó una operación para facilitar el envío de piezas de armamento liviano a la Argentina, en un contexto marcado por las restricciones europeas contra Buenos Aires. El documento, fechado el 10 de mayo de 1982 y clasificado originalmente como “secreto-urgentísimo”, fue difundido por el investigador Mariano Sciaroni. En el texto se informa que la empresa FN do Brasil Ltda. solicitó autorización para proveer al gobierno argentino piezas mecánicas para fusiles FAL 7,62 mm y pistolas Browning GP 9 mm Parabellum.

La operación tenía un valor estimado de 5,5 millones de dólares, con pago a la vista. Según el propio documento, la solicitud surgía porque la casa matriz Fabrique Nationale Herstal, de Bélgica, no podía atender directamente el pedido argentino debido al bloqueo comercial impuesto por la Comunidad Económica Europea a la Argentina.
El punto más sensible aparece en la explicación del mecanismo. De acuerdo con la comunicación brasileña, la empresa buscaba que la filial en Brasil vehiculizara la venta de las piezas, las sometiera a procesamiento final y luego las reexportara hacia la Argentina, con un margen de lucro para la operación.
En otras palabras, el documento muestra que Brasil evaluó una vía para que material vinculado a armamento belga llegara a la Argentina durante el conflicto, pese a las restricciones europeas vigentes. No se trataba de sistemas mayores, sino de componentes para dos armas clave del equipamiento argentino: el fusil FAL y la pistola Browning 9 mm.
El FAL era el fusil estándar de las Fuerzas Armadas argentinas durante la guerra. De origen belga, pero producido bajo licencia en la Argentina, fue una de las armas más utilizadas por las tropas argentinas en las Islas Malvinas. La Browning GP 9 mm Parabellum también formaba parte del equipamiento militar y de seguridad de la época.
El documento estaba dirigido al general Danilo Venturini, entonces ministro de Estado y secretario general del Consejo de Seguridad Nacional de Brasil. Esa referencia muestra que el tema no circulaba solo a nivel comercial, sino en instancias altas del Estado brasileño.
La importancia del hallazgo está en que agrega una pieza documental al debate sobre el apoyo regional que recibió la Argentina durante la Guerra de Malvinas. Aunque Brasil mantuvo una posición diplomática cuidadosa, el registro muestra que en mayo de 1982 se analizaban mecanismos para sostener abastecimiento militar argentino pese a los bloqueos externos.
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