En un contexto marcado por la competencia geoconómica y las tensiones regionales, ambos países asiáticos buscan acelerar proyectos de infraestructura y fortalecer el puerto de Gwadar como centro logístico del océano Índico. El pasado 25 de mayo, el primer ministro de Pakistán , Shehbaz Sharif, acudió a una visita en Pekín. Después de una reunión con el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, ambos líderes emitieron un comunicado conjunto. En este acuerdo concertaron el desarrollo de alta calidad del CPEC (Corredor Económico China-Pakistán), uno de los proyectos más importantes de la iniciativa china de la Franja y la Ruta. Adicionalmente, dentro del comunicado se especificaron acciones y compromisos que las partes cumplirían unilateralmente para consolidar el proyecto. De hecho, Pakistán prometió tomar medidas respecto a la seguridad de los trabajadores e inversores chinos. Dado que, existe un persistente historial de ataques ciudadanos a los trabajadores.

Asimismo, consensuaron fortalecer las conexiones portuarias y viales. Para ello, los planes abarcarían el paso de Khunjerab y la mejora de la carretera del Karakórum. De la misma manera, insistieron en aprovechar al máximo el potencial del puerto de Gwadar como centro regional de comercio y logística. Por tanto, es evidente que la conectividad entre China y Pakistán es una prioridad detrás del acuerdo. En ese sentido, el acuerdo no solo se limita a la cooperación económica y desarrollo en infraestructura, sino que se posiciona como el inicio de la búsqueda de una comunidad China-Pakistán aún más estrecha con un futuro compartido. Por lo que, ambos países están construyendo sólidas relaciones para salvaguardar conjuntamente sus intereses nacionales y regionales.
¿Cuáles son las implicaciones geoestratégicas del acuerdo?
Por un lado, China como potencia global busca generar presencia en puntos críticos que pueden ser clave para reducir su vulnerabilidad frente a shocks externos. Precisamente, “Gwadar is positioned 600 kilometres from the Straits of Hormuz, through which all maritime traffic to and from the Persian Gulf has to pass”. Además, aunque la distancia de Gwadar respecto a las rutas marítimas es muy extensa, China y Pakistán planean construir redes de ferrocarril y carreteras de alta velocidad para que sea óptimo transportar el crudo. Por último, cerca del 80% de la importación de petróleo chino pasa por el estrecho de Malacca. No obstante, el puerto de Gwadar buscaría conectar la ciudad de Kashgar en la provincia de Xinjiang con el Mar Arábigo sin necesidad de pasar por dicho estrecho.
Por otra parte, es una búsqueda de China por generar presencia geopolítica en una zona estratégica de la región de Asia Central con proyección al Medio Oriente. Según Kardon & Leutert (2022), el desarrollo de infraestructuras se alinea con fines geoestratégicos para la proyección de poder estatal. Precisamente, el proyecto del CEPEC tiene una dimensión de integración regional y apertura de Asia Central. El proyecto permitirá al gigante asiático tener acceso directo al mar Arábigo, acercándose a Oriente Medio, y aumentar su presencia en el océano Índico. Adicionalmente, las características de la infraestructura de las instalaciones de Gwadar, pueden albergar a los mayores buques de la Armada. Por ello, este posicionamiento geopolítico no solo supone presencia geoestratégica sino contrapeso militar a través de nuevos espacios de proyección estatal con potencial para el salvaguardo de seguridad nacional.

Para Pakistán representa la oportunidad de generar un bloque de respuesta a las amenazas para su seguridad nacional. El país atraviesa un punto crítico en relación al creciente riesgo a nivel social generado por la solidez y persistencia de grupos terroristas, partidos, etc. De hecho, en Baluchistán – ciudad de destino final del corredor- el accionar del Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA) demuestra una nueva tendencia relacionada con ataques insurgentes que son aún más sofisticados. Frente a ello, ambos países enfatizaron en la necesidad de evitar que estos grupos terroristas utilicen el territorio para poner en riesgo la seguridad cercana al proyecto de infraestructura. Sobre todo, porque esto afecta indirectamente los intereses geoestratégicos que las partes tienen en juego.
A partir de ello, ambas partes no solo tienen intereses económicos, sino también geoestratégicos y de seguridad nacional. De hecho, durante el encuentro ambos líderes mantuvieron un constante intercambio y apoyo hacia las propuestas de la contraparte, buscando mantener su linealidad con asuntos regionales de mutuo interés. Por ejemplo, la parte pakistaní mostró su gran apoyo respecto a las cuatro propuestas del presidente Xi Jinping sobre la situación en Oriente Medio. Por tanto, ambos Estados han puesto en práctica una diplomacia política que busca la consolidación de intereses nacionales a partir de un proyecto de cooperación común que encuentra su solidez en la comunidad parkistani-china como una meta en ascenso.
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