El guardacostas estadounidense USCGC Munro siguió al Xue Long y al Xue Long 2 mientras navegaban por la zona económica exclusiva de Estados Unidos y sobre su plataforma continental extendida en el mar de Bering. Washington activó la Operación Frontier Sentinel ante una presencia china que prevé creciente durante el verano boreal.

Estados Unidos desplegó uno de sus principales buques de la Guardia Costera para vigilar el avance de dos rompehielos científicos chinos hacia el océano Ártico, en una nueva señal de la competencia entre Washington y Beijing por ampliar su presencia en una región cada vez más disputada.
El USCGC Munro siguió al Xue Long y al Xue Long 2 mientras las embarcaciones chinas navegaban hacia el norte a través de la zona económica exclusiva estadounidense y sobre la plataforma continental extendida de Estados Unidos en el mar de Bering.
La Guardia Costera explicó que se trató de la primera vez durante 2026 que buques chinos fueron rastreados atravesando esa zona. En respuesta, el Munro ejecutó la denominada Operación Frontier Sentinel, diseñada para vigilar las actividades de competidores estratégicos, proteger los derechos soberanos estadounidenses y responder ante cualquier actividad que Washington considere perjudicial.
EE.UU. sigue a los rompehielos chinos en el mar de Bering
El tránsito de buques extranjeros por la zona económica exclusiva estadounidense no constituye por sí mismo una violación del derecho internacional. Las embarcaciones conservan la libertad de navegación, aunque existen restricciones específicas para determinadas actividades relacionadas con los recursos y la investigación científica.
La Guardia Costera precisó que cualquier investigación marina realizada dentro de la zona económica exclusiva o sobre la plataforma continental extendida estadounidense requiere una autorización previa de Washington. Los responsables de las misiones también deberían compartir posteriormente la información recolectada.

Por ese motivo, la presencia del Munro no implicó una interceptación destinada a impedir el tránsito de los rompehielos, sino una operación de seguimiento para determinar qué actividades desarrollaban mientras avanzaban por el mar de Bering.
“Estamos respondiendo activamente a las actividades de competidores en un Ártico cada vez más disputado”, señaló el contralmirante Bob Little, comandante del Distrito Ártico de la Guardia Costera. La institución anticipó además que la presencia de embarcaciones chinas continuará aumentando durante el actual verano boreal.
El buque empleado para la vigilancia fue el USCGC Munro, el sexto patrullero de seguridad nacional de la clase Legend incorporado por la Guardia Costera. Tiene 127 metros de eslora, alcanza una velocidad máxima de 28 nudos y posee una autonomía aproximada de 12.000 millas náuticas, suficiente para efectuar patrullas prolongadas en el Pacífico Norte y el mar de Bering. También puede operar un helicóptero MH-65 o una aeronave de la familia SH-60.
China moviliza cuatro buques en su nueva expedición al Ártico
El Xue Long y el Xue Long 2 forman parte de la 16ª expedición científica china al océano Ártico, iniciada el 3 de julio desde la ciudad portuaria de Dalian.
Beijing desplegó inicialmente tres rompehielos —el Xue Long, el Xue Long 2 y el Jidi— y anunció que el buque de investigación multipropósito Tansuo 3 se incorporaría posteriormente a la misión. El objetivo declarado por el Ministerio de Recursos Naturales chino es estudiar el cambio climático y sus efectos sobre la atmósfera, el hielo marino, los océanos y los ecosistemas polares.
La inclusión simultánea del Xue Long y el Xue Long 2 permite a China incrementar el volumen de equipos, científicos y sensores transportados hacia las aguas árticas.
El Xue Long fue construido originalmente en Ucrania en 1993 como buque de carga preparado para navegar entre hielos y posteriormente fue transformado en una plataforma de investigación polar. Durante décadas fue el principal instrumento utilizado por Beijing para sostener sus expediciones en el Ártico y la Antártida.
El Xue Long 2, en cambio, es el primer rompehielos polar construido en China. Tiene aproximadamente 122 metros de eslora, 22 metros de manga, un desplazamiento cercano a las 14.000 toneladas y una autonomía de 20.000 millas náuticas. Entró en servicio en 2019 y fue diseñado específicamente para efectuar investigaciones científicas y romper hielo navegando tanto hacia adelante como hacia atrás.
Por qué Washington vigila las investigaciones científicas de Beijing
China presenta sus expediciones como iniciativas civiles destinadas a comprender los cambios ambientales en las regiones polares. Sin embargo, Estados Unidos observa con creciente atención la información oceanográfica, hidrográfica y geológica recolectada por los buques chinos.
Ese tipo de datos tiene aplicaciones científicas, pero también puede utilizarse para elaborar mapas del fondo marino, estudiar las condiciones acústicas del océano, evaluar rutas de navegación submarina y conocer el comportamiento del hielo en zonas donde podrían operar fuerzas navales.
La preocupación estadounidense no se limita a la presencia de rompehielos. Durante los últimos años, China y Rusia efectuaron patrullas navales, aéreas y de guardacostas en las inmediaciones de Alaska y el estrecho de Bering. Beijing también incrementó sus proyectos científicos, comerciales y tecnológicos relacionados con las rutas polares.

En agosto de 2025, la Guardia Costera estadounidense ya había informado que vigilaba cinco buques científicos chinos dentro o cerca del Ártico estadounidense. En aquella oportunidad, aviones C-130J y diferentes patrulleros fueron utilizados para localizar y seguir a las embarcaciones mientras atravesaban el mar de Bering y el mar de Chukchi.
El nuevo despliegue del Munro muestra que esas operaciones dejaron de constituir respuestas aisladas. La Operación Frontier Sentinel proporciona un marco permanente para identificar, observar y documentar la actividad de buques pertenecientes a países considerados competidores de Estados Unidos.
El Ártico se transforma en un nuevo corredor estratégico
La apertura progresiva de rutas navegables está aumentando la importancia económica y militar del Ártico. China denomina a su proyecto comercial “Ruta de la Seda Polar” y busca disponer de alternativas capaces de conectar sus puertos con Europa mediante el norte de Rusia.
Paralelamente, Beijing amplía su flota de rompehielos, desarrolla nuevas plataformas científicas y profundiza su cooperación energética y logística con Moscú. Aunque la actividad naval militar china dentro del océano Ártico continúa siendo limitada, su capacidad para sostener operaciones prolongadas en la región está creciendo.
Estados Unidos intenta responder con nuevas inversiones en rompehielos, infraestructura en Alaska y patrullas más frecuentes sobre los accesos marítimos del norte. La Guardia Costera ya completó la adjudicación de once nuevos buques de seguridad ártica, aunque las primeras entregas están previstas para los próximos años.
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