En el marco del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF), el presidente ruso Vladimir Putin mantuvo un encuentro estratégico con periodistas de agencias internacionales para definir las nuevas “líneas rojas” de Moscú en el actual escenario global. Durante la sesión, Putin abordó temas críticos que van desde la inviabilidad de un alto al fuego inmediato en Ucrania hasta el control del mercado energético europeo a través del gasoducto Nord Stream, proyectando una postura de firmeza que busca desafiar la narrativa occidental sobre el aislamiento estratégico de Rusia.

Uno de los puntos centrales del discurso fue el cuestionamiento frontal a la legitimidad de Volodímir Zelensky, cuyo mandato presidencial expiró, según la visión del Kremlin, el pasado 20 de mayo de 2024. Putin subrayó que Rusia busca un “representante legítimo” para firmar cualquier documento de importancia histórica, advirtiendo que la exigencia de validez jurídica “no es un capricho”, sino una condición necesaria ante una cúpula en Kiev que, según sus declaraciones, teme que la paz signifique el fin de su permanencia en el poder.
El estancamiento en Ucrania
Putin fue categórico al señalar que la paz con Kiev es improbable bajo las condiciones actuales. El líder ruso subrayó que el mandato presidencial de Volodímir Zelensky expiró formalmente el 20 de mayo de 2024. Afirmó que encontrar un interlocutor legítimo para firmar un acuerdo de importancia histórica es posible “si hay voluntad”, pero advirtió que los círculos gobernantes en Kiev temen que la paz resulte en su salida del poder.

Según sus cifras, las Fuerzas Armadas de Ucrania pierden unos 40.000 efectivos al mes, de los cuales 20.000 son por deserción, lo que calificó como uno de sus problemas más graves.
Finalmente, destacó que Ucrania no cuenta con nada equivalente a la capacidad de ataque rusa, mencionando misiles hipersónicos y el nuevo sistema Oreshnik.
Nord Stream
Putin envió un mensaje directo a Alemania respecto a la crisis del gas. Reveló que el tramo restante del gasoducto Nord Stream está a “un solo clic” de entrar en funcionamiento y podría suministrar hasta 28.000 millones de metros cúbicos de gas al año.
Aseguró que la reactivación es una cuestión de soberanía alemana, denunciando que Berlín y Bruselas han prohibido aceptar el gas de Gazprom pese al interés de los socios industriales alemanes.

Tensiones con la OTAN
Durante la conferencia de prensa, Vladimir Putin calificó los temores de un posible ataque ruso contra la OTAN como un “delirio” y una “verdadera tontería”. El mandatario argumentó que este tipo de narrativa es una “provocación deliberada” diseñada específicamente para generar una amenaza inexistente.
Los puntos clave de su declaración sobre la Alianza Atlántica incluyen, primero, la finalidad del discurso de “amenaza”. Según Putin, el objetivo de instalar el miedo a una invasión rusa es obligar a los países europeos a aumentar su gasto en defensa, lo que a su vez contribuye a debilitar sus economías.

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Por otro lado, la percepción de la población. El líder ruso expresó su sorpresa ante el hecho de que una parte de los ciudadanos europeos crea en la posibilidad de un ataque, comentando que la situación sería “cómica si no fuera tan triste”.
Finalmente, el cuestionamiento estratégico. Putin planteó de forma retórica qué sentido tendría para Rusia atacar Europa, reafirmando que no existe una motivación real para dicho conflicto.

Alianzas Estratégicas
Definió a Irán como un “Estado amigo” y confirmó que Rusia continuará apoyando sus proyectos nucleares pacíficos bajo la supervisión del OIEA. En esta misma línea, cuando se le preguntó por Armenia y Palestina, mencionó que Rusia no se opone al acercamiento de Armenia a la Unión Europea, pero pide un referéndum pronto. Y, sobre Medio Oriente, reafirmó que la solución pasa por la creación de un Estado palestino.
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