El gobierno de Países Bajos oficializó un giro en su política en el Ártico de la conservación ambiental a lo militar, como parte de la posición de mayor dureza de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en la defensa de su flanco norte contra Rusia.

Como ya contó Escenario Mundial, las tierras heladas del Ártico adquieren nueva relevancia como teatro geopolítico por el impacto del cambio climático, que torna este ambiente inhóspito en más proclive a la explotación de recursos hidrocarburíferos, pesqueros y también el tránsito de buques, con implicancias militares. En este contexto, Rusia lleva ventaja por su extensión territorial en la región, pero los países de Europa y Estados Unidos buscan no quedar a la zaga.
Países Bajos muda su política en el Ártico hacia lo militar como parte del giro en Defensa de la OTAN contra Rusia
Como miembro de la OTAN y país observado del Consejo Ártico, Países Bajos asumió su nuevo rol en la defensa del Ártico como una política de estado a través de la publicación de su estrategia polar, la cual se actualiza cada cinco años, para el período 2026-2030.
La novedad en el documento es el mencionado giro de su tradicional postura, asentada en la necesidad de la preservación ambiental de uno de los ecosistemas más prístinos del planeta, hacia lo militar. “Mayor enfoque en la seguridad y la cooperación internacional”, es el concepto en el que se embandera la nueva política neerlandesa, parte a su vez de la estrategia de la OTAN para hacer frente a Rusia en la frontera norte de Europa.

La estrecha vinculación del programa nacional con el de la coalición liderada por Estados Unidos se observa en el reciente despliegue del buque de transporte anfibio HNLMS Johan de Witt, que zarpó en febrero de la base naval de Den Helder hacia el montañoso terreno ártico de Noruega, para participar del ejercicio Cold Response de la OTAN. Este simulacro, enmarcado en la misión Arctic Sentry de la alianza transatlántica, incluyó a 25.000 conscriptos de 14 naciones, con el objetivo de disuadir una incursión rusa a través de prácticas en tierra, agua, aire, espacio y ciberespacio.
Con esta participación como ejemplo, desde Ámsterdam confirmaron que “los Países Bajos están comprometidos con que la OTAN se implique más en los desarrollos del Ártico y participan en ejercicios de la OTAN para fortalecer la defensa colectiva y la disuasión”. La nueva estrategia polar también reveló que “el gobierno está invirtiendo en cooperación con aliados árticos, por ejemplo, en el ámbito de la extracción responsable de materias primas y la seguridad”.

En un sentido más amplio, el gobierno neerlandés subrayó que los acontecimientos en las regiones polares están teniendo cada vez más consecuencias directas para los Países Bajos“. Entre los puntos críticos que se derivan de la situación en el Ártico incluyeron “la seguridad en el flanco norte del territorio de la OTAN, la liberación de materias primas en un futuro próximo y el aumento del nivel del mar”, este último crítico para el territorio fácilmente inundable de la nación europea.
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