El gobierno de Taiwán salió este sábado a reforzar públicamente la necesidad de mantener el suministro de armas estadounidenses luego de que Donald Trump afirmara que todavía no decidió si aprobará un nuevo paquete militar para la isla tras su reunión bilateral con Xi Jinping en Pekín.

Las declaraciones de Trump introdujeron incertidumbre sobre uno de los pilares centrales de la relación entre Washington y Taipéi. Aunque el mandatario confirmó que discutió extensamente el tema Taiwán con Xi Jinping y evitó asumir compromisos frente a China, también reconoció que aún no tomó una decisión definitiva sobre la nueva venta de armas que Estados Unidos evalúa desde hace meses.
Taiwán recuerda que las ventas de armas están respaldadas por ley estadounidense
En respuesta, el gobierno taiwanés buscó reforzar el argumento político y legal detrás de la cooperación militar con Estados Unidos. Karen Kuo, portavoz del presidente Lai Ching-te, afirmó que las ventas de armas no solo responden al compromiso de seguridad establecido en la Ley de Relaciones con Taiwán aprobada por Washington, sino que además funcionan como un mecanismo de “disuasión compartida” frente a las amenazas regionales.
La legislación estadounidense obliga a Estados Unidos a proporcionar medios defensivos a Taiwán pese a no mantener relaciones diplomáticas formales con la isla. Bajo ese esquema, Washington se convirtió durante décadas en el principal proveedor militar de Taipéi y en su respaldo internacional más importante frente a la presión de China.
En diciembre de 2025, la administración Trump aprobó un paquete récord de asistencia militar por 11.000 millones de dólares que incluyó sistemas de defensa aérea, capacidades antimisiles y armamento orientado a reforzar la respuesta rápida taiwanesa ante un posible escenario de crisis en el estrecho. Ahora, un segundo paquete estimado en unos 14.000 millones de dólares permanece pendiente de aprobación presidencial.

El debate por el presupuesto militar complica la estrategia defensiva taiwanesa
La incertidumbre sobre las ventas estadounidenses coincide además con dificultades internas para ampliar el gasto militar taiwanés. El gobierno de Lai Ching-te había solicitado un presupuesto extraordinario cercano a los 40.000 millones de dólares destinado a acelerar programas de drones, sistemas antiaéreos y modernización naval. Sin embargo, el parlamento controlado por la oposición aprobó solamente dos tercios del monto solicitado y limitó buena parte de los fondos a compras de armamento estadounidense.
Los recortes afectaron especialmente proyectos vinculados al desarrollo de capacidades locales de defensa, generando preocupación dentro del Ejecutivo taiwanés y también en Washington. Funcionarios estadounidenses habían presionado previamente para sostener una estrategia integral que combinara armas estadounidenses con fortalecimiento de la industria militar propia de la isla.
El vicecanciller taiwanés Chen Ming-chi evitó comentar directamente el posible nuevo paquete militar estadounidense, aunque confirmó que Taipéi mantiene contactos permanentes con Washington para comprender la posición de la Casa Blanca tras la cumbre Trump-Xi.

China mantiene la presión militar mientras busca frenar el apoyo estadounidense
La situación se desarrolla además en medio de una actividad militar china cada vez más intensa alrededor de Taiwán. Pekín no renunció al uso de la fuerza para avanzar sobre la isla y considera al gobierno de Lai Ching-te como una administración “separatista”.
Mientras Trump se encontraba en Pekín, las fuerzas armadas chinas continuaron operando cerca del estrecho de Taiwán y mantuvieron ejercicios militares en la región. Desde el Consejo de Asuntos Continentales de Taiwán señalaron que China lleva años combinando presión militar y coerción diplomática para impulsar una eventual “reunificación”.
En ese contexto, dentro de Taiwán crece la preocupación por la posibilidad de que Trump retrase la aprobación del nuevo paquete militar para evitar tensiones adicionales con Xi Jinping antes de la visita que el líder chino realizará a Estados Unidos en septiembre. Sin embargo, desde el entorno de seguridad taiwanés remarcan que cualquier discusión sobre ventas de armas debe involucrar directamente a Taipéi y no quedar condicionada únicamente por las negociaciones entre Washington y Pekín.
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