Aviones de combate de Arabia Saudita bombardearon posiciones vinculadas a milicias chiítas respaldadas por Irán en territorio iraquí durante la reciente guerra regional en Medio Oriente, según revelaron múltiples fuentes militares y de seguridad citadas por Reuters. Los ataques habrían ocurrido cerca de la frontera norte saudí y formaron parte de una campaña de represalias contra grupos acusados de lanzar drones y misiles contra países del Golfo.

De acuerdo con funcionarios occidentales y fuentes familiarizadas con las operaciones, algunos de los bombardeos saudíes se registraron en torno al 7 de abril, fecha en que entró en vigor el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. Los objetivos atacados incluían instalaciones utilizadas por milicias proiraníes para operaciones con drones, almacenamiento de armamento y centros de comunicaciones. Reuters señaló que la ofensiva permaneció prácticamente fuera del foco público mientras la atención internacional se concentraba en los enfrentamientos directos entre Washington, Israel y Teherán.
Las fuentes también indicaron que se realizaron ataques con cohetes desde Kuwait hacia posiciones de milicias en Irak. Uno de esos ataques impactó una instalación operada por la milicia Kataib Hezbollah en el sur iraquí, causando la muerte de varios combatientes y destruyendo infraestructura utilizada para operaciones con drones. No obstante, Reuters aclaró que no pudo confirmar si los proyectiles fueron lanzados por fuerzas kuwaitíes o por tropas estadounidenses desplegadas en el país. El ejército de Estados Unidos evitó hacer comentarios sobre las operaciones.
Preocupaciones en la región por las capacidades militares de las milicias proiraníes en Irak
En este sentido, la ofensiva refleja el creciente temor de las monarquías del Golfo ante la capacidad militar de las milicias proiraníes instaladas en Irak. Según las fuentes consultadas, cientos de drones utilizados para atacar objetivos en Arabia Saudita y otros estados del Golfo fueron lanzados desde territorio iraquí durante la guerra. Canales vinculados a las milicias difundieron mensajes reivindicando ataques contra instalaciones energéticas y objetivos estratégicos saudíes y kuwaitíes, aunque la autenticidad de esos comunicados no pudo ser verificada de forma independiente.

La tensión llevó a Arabia Saudita y a Kuwait a elevar sus protestas diplomáticas contra Bagdad. Kuwait convocó en tres ocasiones al representante iraquí durante el conflicto, mientras que Riad llamó al embajador iraquí el 12 de abril para exigir medidas contra los grupos armados responsables de los ataques transfronterizos. La situación volvió a poner en evidencia la limitada capacidad del gobierno iraquí para controlar a las milicias respaldadas por Irán, muchas de las cuales operan con considerable autonomía militar y política.
Temen que la región permanezca en una situación de alta volatilidad pese a los acuerdos de Estados Unidos e Irán
El conflicto también expuso las limitaciones de la distensión diplomática impulsada entre Arabia Saudita e Irán en 2023 con mediación de China. Ese acuerdo había generado expectativas de estabilización regional tras años de rivalidad entre ambas potencias, pero la guerra reactivó las tensiones y arrastró nuevamente a los estados del Golfo a una dinámica de confrontación indirecta. Analistas regionales consideran que Irak continúa funcionando como uno de los principales escenarios de competencia estratégica entre Teherán y sus rivales árabes.
Las relaciones entre Irak y las monarquías del Golfo arrastran décadas de desconfianza. La invasión iraquí de Kuwait en 1990 y los ataques con misiles Scud lanzados por el régimen de Saddam Hussein dejaron una huella profunda en la seguridad regional. Tras la invasión estadounidense de 2003, el fortalecimiento de partidos y milicias chiítas cercanas a Irán incrementó aún más la preocupación de Arabia Saudita y sus aliados sobre la expansión de la influencia iraní en la región.
Fuentes de seguridad iraquíes aseguraron además que las milicias continúan utilizando drones de vigilancia a lo largo de las fronteras con Kuwait y Arabia Saudita para recopilar información estratégica. “Se están preparando para el próximo ataque”, afirmó una de las personas informadas sobre el asunto citadas por Reuters. La declaración alimenta los temores de que, pese al alto el fuego formal entre Estados Unidos e Irán, la región permanezca en una situación de elevada volatilidad y riesgo de nuevas escaladas militares.













