El sistema antimisiles israelí conocido como Iron Dome volvió a quedar en el centro del debate sobre defensa aérea luego de que autoridades de la empresa estatal israelí Rafael aseguraran que mantiene una efectividad cercana al 99% frente a ataques con cohetes y misiles lanzados desde Gaza, Líbano e Irán.

Según explicó Yuval Steinitz, presidente de Rafael Advanced Defense Systems, Hamas y Hezbollah dispararon alrededor de 40.000 cohetes contra Israel desde el inicio de la guerra desencadenada tras el ataque del 7 de octubre de 2023. En ese escenario, sostuvo que la Cúpula de Hierro logró interceptar “casi todos” los proyectiles, manteniendo niveles de eficacia que definió como “cercanos al 100%”.
El funcionario también señaló que Irán lanzó cerca de 1.500 misiles balísticos en dos oleadas de enfrentamientos desde 2024 y aseguró que solo “varias decenas” lograron atravesar el escudo defensivo. La declaración busca reforzar la imagen de un sistema que, pese a haber sido diseñado originalmente para amenazas de corto alcance, terminó convirtiéndose en una pieza clave dentro de la arquitectura defensiva israelí frente a ataques múltiples y simultáneos.

Más allá del aspecto militar, Steinitz remarcó el impacto estratégico que tiene el sistema sobre el funcionamiento interno del país. De acuerdo con su planteo, sin la Cúpula de Hierro la economía israelí quedaría prácticamente paralizada, ya que las actividades laborales, educativas y militares se verían afectadas de forma permanente ante el riesgo constante de bombardeos. Incluso advirtió que la ausencia de esta capacidad defensiva habría provocado miles de víctimas civiles en las principales ciudades israelíes.
El desarrollo y sostenimiento del sistema también expone la estrecha cooperación entre Israel y Estados Unidos. La Cúpula de Hierro fue financiada en gran parte con apoyo estadounidense y, desde hace años, es considerada uno de los ejemplos más visibles de integración tecnológica entre ambos países en materia de defensa. Al mismo tiempo, la experiencia obtenida en los conflictos recientes alimenta el interés internacional por sistemas capaces de neutralizar ataques masivos de drones, cohetes y misiles.

En paralelo, las declaraciones de Steinitz coincidieron con un nuevo debate sobre el programa nuclear iraní y las negociaciones entre Washington y Teherán. El directivo, que años atrás participó de las conversaciones israelíes sobre el acuerdo nuclear de 2015, insistió en que cualquier futuro entendimiento debería imponer límites de largo plazo al enriquecimiento de uranio y restricciones adicionales vinculadas al desarrollo de armas químicas y biológicas.
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