Ante las nuevas capacidades y amenazas de Pyongyang, Corea del Sur y Estados Unidos preparan a 18.000 militares para una guerra de drones, interferencia GPS y ciberataques, en el marco de ejercicios combinados. Según la información disponible, los ejercicios y maniobras tradicionales para reforzar y fortalecer capacidades frente a Corea del Norte, comenzarán la próxima semana. El ejercicio se celebra luego de que Corea del Norte reanudara sus pruebas de misiles balísticos en la región, prohibidas por Naciones Unidas.

Se trata del ejercicio Ulchi Freedom Shield, que comenzará el próximo lunes, y tendrá una duración de 11 días, con la participación de alrededor de 18.000 soldados surcoreanos, según afirmó el portavoz militar de Corea del Sur, Jang Do-young. El ejercicio combinado entre ambas Fuerzas Armadas aliadas busca ser una oportunidad para fortalecer la preparación y las capacidades de la alianza, frente a las amenazas y nuevas capacidades de Pyongyang, e incorpora amenazas realistas al ejercicio conjunto. Según explican desde Estados Unidos, el ejercicio incluirá entrenamiento real, virtual y sobre el terreno.
El nuevo entrenamiento de Corea del Sur y Estados Unidos tiene en cuenta, por ejemplo, el despliegue de soldados norcoreanos, en el marco de la guerra de Rusia y Ucrania, quienes han obtenido experiencia real en el campo de batalla y aplican sus lecciones aprendidas en la estrategia nacional, modificando, de este modo, la capacidad real de Corea del Norte. Ello es tenido en cuenta por Corea del Sur y Estados Unidos, en esta nueva edición anual del Ulchi Freedom Shield.
De hecho, este lunes, el Presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, afirmó que Rusia recibirá entre 30.000 y 50.000 soldados norcoreanos, en el marco del conflicto bélico. El suministro de tropas y municiones de Kim Jong-un al Kremlin ha despertado preocupación tanto en Corea del Sur y Estados Unidos, como entre otros países de Asia y Europa, frente a la posibilidad de que el suministro norcoreano sea devuelto con transferencia tecnológica sensible, por parte de Vladímir Putin, lo que aumentaría significativamente el riesgo de los programas nucleares y de misiles de Corea del Norte, quien busca obtener un mayor margen de maniobra frente a Estados Unidos.

Corea del Norte califica el ejercicio militar conjunto entre Estados Unidos y Corea del Sur como una nueva práctica para invadir su territorio. En este sentido, ha estado realizando pruebas de armamento, a modo de respuesta. De hecho, el pasado jueves, Corea del Sur, Japón y Estados Unidos detectaron el lanzamiento de un misil balístico de corto alcance, procedente de Corea del Norte. Se trata de la primera actividad de prueba de armamento del país desde finales de junio, que vulnera las prohibiciones de Naciones Unidas que impide a Corea del Norte a realizar cualquier tipo de actividad balística.
En este escenario regional, Corea del Sur y Estados Unidos llevan adelante una nueva versión del Ulchi Freedom Shield, la próxima semana, y preparan a 18.000 militares para una guerra de drones, interferencia GPS y ciberataques, tomando en consideración las nuevas capacidades norcoreanas, en el marco de su participación en la guerra de Rusia y Ucrania. Washington y Seúl presentan estas maniobras como actividades defensivas, destinadas a fortalecer la preparación conjunta y la capacidad de respuesta, frente a diversos escenarios de seguridad. En paralelo, Corea del Norte continúa realizando pruebas de armamento, a modo de respuesta, y alerta a la región con nuevos lanzamientos balísticos.
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