El ex oficial de la Real Armada Británica y actual columnista de The Telegraph, Tom Sharpe, afirmó este 27 de abril que las Islas Malvinas son vulnerables y que el Reino Unido debería desplegar defensas antidrones permanentes para evitar que una nueva crisis escale en el Atlántico Sur. Su columna apareció apenas días después de la filtración del Pentágono que evaluó revisar el respaldo diplomático de Estados Unidos a la posición británica sobre las islas, una señal que activó una fuerte reacción política y mediática en Londres.

En su texto, Sharpe sostiene que Argentina no está hoy en condiciones de repetir una invasión convencional como la de 1982 por falta de masa naval, logística y capacidad para sostener operaciones anfibias a distancia. Sin embargo, plantea que el riesgo actual estaría en otro plano: acciones de “zona gris”, ataques con drones baratos, sabotaje, presión sobre la base de Monte Agradable y una posible erosión de las municiones británicas antes de cualquier escalada mayor. También cuestiona la capacidad defensiva actual de las islas y remarca que los Typhoon desplegados allí son de una variante con limitaciones para atacar blancos navales en movimiento.
Sharpe escribe explícitamente que el nuevo disparador del debate fue la revelación de que en Washington se consideró usar la cuestión Malvinas como herramienta de presión sobre Londres por su postura frente a la guerra con Irán. Esa filtración fue seguida por una respuesta inmediata del gobierno de Keir Starmer, que ratificó que la soberanía de las islas “recae en el Reino Unido” y que el derecho de autodeterminación de los isleños sigue siendo “primordial”.

El propio autor admite que una invasión argentina “mañana” no es viable y que una nueva guerra sería muy difícil de prever. Pero aun así construye una hipótesis de vulnerabilidad apoyada en escenarios especulativos —pesqueros lanzando drones, infiltración de una “quinta columna”, saturación de defensas— que hoy no aparecen respaldados por evidencia pública de preparativos argentinos en esa dirección.
Mientras Sharpe presenta a las islas como un frente potencialmente subdefendido, el propio dispositivo británico en Monte Agradable sigue siendo muy superior al de la preguerra de 1982. La RAF describe a la base como el nodo central de las operaciones británicas en el Atlántico Sur, con presencia permanente de cazas Typhoon y medios de apoyo para defensa aérea, transporte, patrulla y rescate.

Como ya había señalado Escenario Mundial, la verdadera novedad de esta semana no fue un cambio militar en las islas, sino la irrupción de Malvinas en una disputa más amplia entre Washington y Londres. Lo que hace ahora la columna de Sharpe es traducir ese temblor diplomático en un lenguaje de alarma militar y pedir una respuesta más dura. En ese sentido, la nota no inaugura una nueva amenaza: más bien muestra cómo parte del establishment británico está tratando de reencuadrar la filtración del Pentágono como argumento para reforzar otra vez la narrativa de defensa cerrada sobre las islas.
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