La filtración de un correo electrónico interno del Pentágono donde se detallaban posibles represalias de Estados Unidos a sus socios de la OTAN puso sobre la mesa la soberanía argentina de las Malvinas y la permanencia de España en la alianza. Pero, en el fondo, expuso el enojo de la administración Trump en Washington con sus aliados por la guerra contra Irán.

A casi dos meses de haber empezado, el conflicto en Medio Oriente sigue como empezó: una iniciativa de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán. El presidente Trump ha manifestado en distintas ocasiones su esperanza de que esto fuera distinto, y que los aliados europeos u occidentales de otras partes del mundo participaran de la operación militar de cuya ejecución no fueron consultados.
Malvinas, España y la OTAN: la filtración del Pentágono expone el enojo de Washington con sus aliados por la guerra contra Irán
El presidente Trump ha tenido muchos idas y vueltas con líderes europeos por reclamos sobre la guerra en Irán. Uno de los dirigentes que se manifestó abiertamente en contra del conflicto fue el primer ministro de España, Pedro Sánchez, quien materializó sus críticas al prohibir el uso de las bases conjuntas que Estados Unidos tienen en el país ibérico en misiones relacionadas al combate en Medio Oriente.
El líder socialista también es el único del continente que no se comprometió a elevar su presupuesto militar, como solicitó la administración Trump a los otros aliados europeos. En junio del año pasado, cuando los países de la OTAN acordaron una nueva meta del 5% de su producto bruto interno destinado a la Defensa para 2035, solo el gobierno de Pedro Sánchez desafió la medida.

En este contexto, una de las medidas que apareció en el correo electrónico interno fue la de suspender a España, una decisión que tiene pocos antecedentes y ninguno aplicado a un país democrático. Consultado sobre el potencial bloqueo a la OTAN, el primer ministro Sánchez respondió: “No trabajamos sobre la base de emails. Trabajamos sobre la base de documentos oficiales y posiciones de gobierno, en este caso de Estados Unidos“.
Más repercusión tuvo en Reino Unido la opción presentada de retirar el apoyo norteamericano a una serie de “posesiones imperiales” europeas en América Latina, entre las que podría incluir las Islas Malvinas. Esta posibilidad generó amplios comentarios en la prensa local, a la vez que una fuerte contestación desde la vocería del primer ministro Keir Starmer: “No podríamos ser más claros sobre la posición del Reino Unido en las Islas Malvinas. Es de larga duración, no ha cambiado”.
Actualmente, Estados Unidos no toma posición sobre la soberanía de las islas sino que, según el Departamento de Estado, este es un asunto bilateral entre el Reino Unido y Argentina. “Animamos a ambas partes a resolver sus diferencias mediante el diálogo en los canales diplomáticos normales. Reconocemos la administración de facto del Reino Unido de las islas, pero no tomamos posición respecto a la soberanía”, explica el propio departamento en su sitio web. Un cambio en esta posición podría dejar aislado a Londres en el escenario global, mientras que una exhortación directa a negociaciones tendría implicancias difíciles de calibrar.

Aunque la apertura de esta ventana de posibilidad movilizó al gobierno argentino a reforzar el reclamo de soberanía sobre el archipiélago del Atlántico sur -que incluye a las islas Georgias del Sur y Sándwiches del Sur-, el contexto mayor de la filtración diplomática estadounidense es el enojo de Trump con sus pares de la OTAN, lo que presenta la posibilidad de que una mayor asistencia de su socio en Medio Oriente pueda apagar las amenazas norteamericanas.
A Gran Bretaña, en particular, le solicitó la asistencia de su Armada, la única junto con Francia que posee portaaviones en Europa, para garantizar la navegabilidad del estrecho de Ormuz, aunque luego retiró el pedido. Si bien el primer ministro Starmer buscó imitar a Sánchez negando el uso de bases conjuntas para la guerra en Medio Oriente, acabó cediendo su uso con objetivos de carácter “defensivo”.
Te puede interesar: Polémica por una imagen del jefe del Servicio de Hidrografía Naval junto a su par británico mientras Argentina reclama por Malvinas













