Durante décadas, Europa estuvo protegida por el paraguas nuclear de Estados Unidos. Sin embargo, desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, en el Viejo Continente empezaron a tener en claro que ya no pueden confiar en su histórico aliado. Pero, pese a comprender el problema, la mayor dificultad para Europa es que hay serias dudas de que pueda defenderse por sí sola nuclearmente hablando.

Desde que Trump amenazó con tomar Groenlandia, territorio perteneciente a un miembro de la OTAN (Dinamarca), los lideres europeos están discutiendo abiertamente una nueva forma de alianza protectora contra Rusia basada en armas atómicas francesas y británicas.
Así, líderes de Suecia, Noruega, Alemania y los Países Bajos, reconocieron que están manteniendo conversaciones sobre un elemento disuasorio nuclear europeo aunque la idea no es independizarse completamente de la versión estadounidense, sino complementarla.
Las alianza franco-británica
Actualmente, Francia y Reino Unidos son los únicos dos países de Europa occidental con armas atómicas (290 y 225, respectivamente), aunque se encuentran muy lejos de las más de 5.000 de Rusia.
Por ello, más allá de la cooperación con Europa, el año pasado París y Londres asumieron un compromiso vinculante en la materia a través de la declaración de Northwood.
Específicamente, el Reino Unido y Francia acordaron “coordinar” el uso de sus armas nucleares y declararon que “no existe ninguna amenaza extrema para Europa que no provoque una respuesta de nuestras dos naciones”.
Además, los dos países crearon un comité de supervisión para coordinar su cooperación. Y, aunque ambas partes mantendrán sus propios procesos de toma de decisiones y ambigüedad estratégica, la medida sugiere una mayor protección para el Viejo Continente.

Más allá de París y Londres
Aunque los países europeos insisten en que la protección nuclear estadounidense sigue siendo esencial, están explorando una relación más estrecha con las potencias atómicas del continente.
Pero, aunque el Reino Unido es importante, es Francia quien tiene más argumentos para asumir el compromiso por varias razones: en primer lugar, su arsenal siempre ha estado separado del de EE.UU. y la OTAN.
Además, a diferencia de Estados Unidos y Reino Unido, Francia no forma parte del Grupo de Planificación Nuclear de la OTAN. Así, al igual que en Estados Unidos, las armas francesas solo están bajo el mando del presidente.
Por su parte, el Reino Unido describe su programa nuclear como “operacionalmente independiente”, pero obtiene tecnología de misiles de los EE.UU. y depende de Washington para la adquisición y el apoyo de mantenimiento.
Otra ventaja de París sobre Londres para ofrecer un “paraguas nuclear” en Europa es que mientras que el Reino Unido solo puede lanzar sus misiles a través de sus submarinos, Francia también puede equipar algunos de sus aviones de combate con misiles nucleares.
Por último, el Reino Unido solo podría utilizar sus armas nucleares para responder un ataque de igual índole. Por su parte, Francia se reserva el derecho de llevar a cabo un ataque nuclear limitado de “advertencia final”. Es otras palabras, la estrategia gala incluye un ataque atómico a una provocación no nuclear.

Algunas estrategias para disuadir a Rusia
Para que la disuasión francesa sea creíble, Francia podría desplegar cazas Rafale con capacidad nuclear bajo mando francés en países europeos como Alemania.
Otra posibilidad serían ejercicios conjuntos de ataque nuclear con otras fuerzas aéreas europeas. Por ejemplo, otros países podrían proporcionar apoyo naval a submarinos nucleares o apoyo de ataque a las aeronaves nucleares francesas. Por último, la opción más ambiciosa sería preposicionar armas nucleares lanzadas desde el aire en países aliados.
Problemas a resolver
Para comenzar, Francia debería cambiar su doctrina nuclear, que reserva este tipo de armas francesas solo para uso nacional. Además, la ley gala también prohíbe el emplazamiento de armas atómicas fuera de Francia.
A esto se suma que el arsenal francés es mucho más pequeño que el de Estados Unidos (casi 4.000), además de que Rusia y Estados Unidos tienen una tríada nuclear compuesta por armas lanzadas desde el mar, el aire y tierra.
Además, a diferencia de Rusia, Francia y el Reino Unido no disponen de armas nucleares tácticas más pequeñas, basándose únicamente en misiles estratégicos mucho mayores. Esto último es un problema porque la respuesta a un hipotético ataque ruso a pequeña escala implicaría el uso de bombas destructoras de ciudades, lo que podría desencadenar en una guerra nuclear.
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